PARA CONFESARTE BIEN
El día de nuestro bautismo dimos palabra, nos comprometimos
a renunciar a las cosas que no son evangelio. Por eso ahora
tenemos que
examinar si hemos cumplido la palabra dada…, si
vivimos según lo que prometimos:
+ A Dios le gusta que le queramos, que
no nos olvidemos de él, que pinte algo en nuestra vida, que
recemos y celebremos sus misterios
en la Iglesia… ¿Dónde
pones a Dios en tu vida? ¿Te acuerdas de él? ¿Es Dios
importante para ti? ¿Qué haces para que él esté contento
de
ti?.
+ A Dios le gusta que queramos a los demás,
que no nos aprovechemos de ellos, que sepamos perdonar y dar
de lo nuestro. ¿Cómo te
portas con los demás, con aquello
que no te caen bien especialmente…? ¿Compartes con los demás
tus cosas, tu vida, tu
tiempo…? ¿Te
gusta que te miren y te
tengan siempre en cuenta…? ¿Eres orgulloso o más
bien…generoso y cercano a los demás?.
+
A Dios le gusta que nos queramos, que seamos
libres, que crezcamos y maduremos, y no que vivamos sólo de
lo que me apetece, de
lo que entra por nuestros ojos y
sentidos, de lo que se nos antoja o me pide el cuerpo… ¿Qué
cosas de las que haces te avergüenzan y no
quisieras que
otros se enteraran porque no están bien…?