Folleto para el altar de Adviento

Liturgia de Adviento

 

 

 

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Corona  de Adviento

 

A modo Introducción

 

La Corona «tiene su origen en la tradición pagana europea; consistía en encender velas durante el invierno para representar al fuego del Dios sol, para que regresara con su luz y su calor durante el invierno. Pero los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. y así partieron de sus costumbres para enseñarles la fe católica».

Así, la Corona de Adviento es el primer signo que anuncia un tiempo nuevo que nos invita a prepararnos para la Navidad.

Esta Corona no es algo prefabricado que tenga que tener unas características imprescindibles, pero sí tiene unas tendencias que la identifican.

Se llama Corona de Adviento porque su forma es redonda, para demostrar que no tiene ni principio ni fin y podría significar, muy bien, la eternidad. Se suele hacer con follaje verde, muy típico en ese tiempo, en el que se simbolizan la esperanza y, dado que se coge el follaje de un arbusto, también podría simbolizar la vida.

 

En medio de esa Corona se insertan cuatro velas, representando los cuatro domingos de Adviento. Hay sitios donde ponen las cuatro rojas, que podrían simbolizar el amor; en otras las ponen de varios colores, significando cada una de ellas una cualidad distinta.

También en otras parroquias, para variar, hacen como un árbol donde, desde diferentes alturas, se van mostrando las cuatro velas.

Cada domingo se enciende una de ellas, permaneciendo encendidas las de los domingos anteriores y, al hacerlo, se puede cantar o hacer una oración sencilla.

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Primera vela  (Morada)

 

Con esta primera vela queremos significar la necesidad de vivir en oración.

Pedimos que esta luz nos ilumine para que, en este mundo en el que se ha perdido el poder de discernimiento, Dios nos ayude a distinguir lo auténtico de lo falso, lo verdadero de lo engañoso, lo justo de lo injusto y lo que está bien de lo que está mal... Así podremos llevar este resplandor a todos los que encontremos a nuestro paso.

 

 

 

Segunda vela   (Roja)

 

Con esta segunda vela queremos significar la necesidad que tenemos de silencio y reflexión.

Queremos pedirle al Señor que su luz ilumine nuestro interior, para que seamos capaces de allanar nuestra prepotencia, rebajar nuestro egoísmo, alisar nuestro orgullo y quitar todo lo escabroso que existe en nuestro corazón, para poder esperar, sin condicionamientos, la salvación que se acerca.

 

Tercera vela   (Verde)

 

Esta tercera vela queremos que sea un toque de atención para vivir a la escucha de lo que nos dice el mensajero de Dios.

¡Regocíjate! ¡No temas! Dios te ama, está contigo, viene a liberarte.

Que esta condición de personas salvadas nos ayude a iluminar a los que siguen sin encontrar motivos de esperanza.

 

Cuarta vela   (Blanca)

 

Con esta cuarta vela queremos mostrar nuestra admiración ante esta luz tan potente.

Para asombrarnos, junto a María, de que Dios, al contrario que el mundo, enaltece al pobre y al humilde.

Para maravillarnos de que Dios no es el Rey de la fuerza y el poder, sino de la paz y el amor.

Y para admirarnos de cómo Dios va siempre al corazón.

Para poder decir, como María: Aquí estamos, Señor, que sea todo como Tú quieras…

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Primer Domingo:   (morada)

 

Encendemos, Señor, esta luz como aquel que enciende su lámpara, para salir en la noche, al encuentro del amigo que ya viene.

 

En este primer domingo de Adviento queremos estar preparados para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven; muchos halagos nos adormecen; muchas cosas nos distraen.

 

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque Tú nos traes la LUZ más clara, la PAZ más profunda, la ALEGRÍA más verdadera.  ¡Ven, Señor Jesús!

 

Segundo Domingo:  (roja)

 

Los profetas mantenían encendida la esperanza del pueblo de Israel en el Mesías prometido, en el Salvador anunciado y esperado.

 

 

La humanidad entera se estremece porque Dios ha tomado nuestra carne, haciéndose hombre como nosotros.

 

Que cada uno de nosotros, Señor, te abramos nuestra vida, para que Tú nazcas y florezcas dentro de nosotros y mantengas en nuestro corazón la esperanza en el Salvador.

 

 

Tercer Domingo:  (verde)

 

El Señor viene a nuestro encuentro para estar cerca de nosotros, como una LUZ que nos ilumina, como una FUERZA que nos sostiene, como un amigo que nos acompaña.

 

Ayúdanos, Señor, a comprender que no estamos solos para combatir la angustia y el miedo.

 

Que te sintamos siempre cerca de nosotros, para que tu proximidad nos aliente y nos fortalezca.

 

 

Cuarto Domingo:  (blanca)

 

Señor Jesús, Hijo de María y hermano nuestro.

Te esperamos y Te necesitamos: para que estés presente en nuestras vidas, para que nos ayudes a seguirte, para que remedies nuestras necesidades, para que tu ejemplo nos ilumine.

Ven, Señor, acércate a nosotros y ayúdanos, pues somos débiles y sin Ti nada podemos.

 

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ACTO PENITENCIAL + ADVIENTO

 

Lunes

Somos pecadores,  hemos abandonado al Señor; purifiquémonos, pues, de nuestras malas acciones y quedaremos blancos como la nieve.

– Oh Sabiduría que brotaste de los labios del Altísimo y vienes a mostrarnos el camino de la salvación. Señor, ten piedad

– Oh Pastor de la casa de Israel, que vienes a librarnos con el poder de tu brazo. Cristo, ten piedad

– Oh renuevo del tronco de Jesé que vienes a salvar a todas las naciones. Señor, ten piedad

 

Martes

Arrepentidos de nuestros pecados, pidamos al Señor que renueve la vida de su pueblo para que con su venida nos llenemos de gozo y de paz.

–           Tú que descendiste del cielo para traernos el perdón del Padre, Señor, ten piedad

–           Tú que vienes a visitarnos, para que en tu presencia encontremos la paz, Cristo, ten piedad

  • Tú que volverás con gloria al fin de los tiempos para pedirnos cuenta del trabajo que nos encomendaste, Señor, ten piedad.

 

Miércoles

Vendrá el Señor, iluminará lo que esconden nuestras tinieblas y perdonará lo que merecían nuestros pecados; con espíritu humillado y contrito pidamos perdón.

–           Gran profeta que vienes a renovar Jerusalén. Señor, ten piedad

–           Resplandor de la luz eterna, que vienes a iluminar a todos los hombres. Cristo, ten piedad

–           Deseado de las naciones, que vienes a salvar a los que están perdidos, Señor, ten piedad

 

 

Jueves

Humillémonos, hermanos, bajo la poderosa mano de Dios que él, en el día de su venida, nos levantará y nos perdonará:

–           Tú que vienes con gran poder, Señor, ten piedad

–           Tú que purificas el mundo con el fuego de tu Espíritu, ¿Cristo, ten piedad! R/. Cristo...

–           Tú que vienes para crear un cielo nuevo y una tierra nueva, Señor, ten piedad

 

Viernes

“No temas, pueblo mío, que vengo a redimirte; con amor tierno te amé y por eso quiero prolongar mi misericordia contigo; conviértete, pues, a mi de todo corazón”, dice el Señor. En silencio, acerquémonos a él.

–           Luz del mundo, que vienes a iluminar a los que viven en las tinieblas del pecado, Señor, ten piedad

–           Buen Pastor, que vienes a guiar a tu rebaño por las sendas de la verdad y de la justicia. Cristo, ten piedad

–           Deseado de las naciones, que vienes a salvar el hombre que tú mismo formaste del fango, Señor, ten piedad

 

Sábado

Convirtámonos, hermanos, y llevemos una vida honrada y religiosa, mientras esperamos la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro.

–           Enviado del Padre para anunciar la Buena Noticia a los pobres, Señor, ten piedad

–           Mensajero de la paz, Luz del mundo, Deseado de las naciones, Cristo, ten piedad

–           Hijo de David, que volverás un día para dar cumplimiento a las promesas del Padre, Señor, ten piedad

 

 

 

 

 

ORACIÓN UNIVERSAL

PARA ADVIENTO

                                                                        

 

Hasta el 16 de diciembre

 

LUNES

Mientras esperamos la venida definitiva del Señor, cuando acogerá en su Reino a toda la humanidad redimida, oremos para que su amor, su paz, su luz, transformen ya ahora nuestras vidas y las de todos nuestros hermanos. Oremos diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Para que llegue un día en que todos los hombres y mujeres de toda la tierra, puedan vivir en paz, con esperanza, confiados ante el futuro. OREMOS:

2. Para que la luz y la fuerza del Evangelio haga desaparecer el egoismo, la dureza de corazón, la mentira. OREMOS:

3. Para que los gobernantes, los políticos, los que tienen el poder económico o militar, trabajen sinceramente por el bienestar de todos, y especialmente de los más pobres y débiles. OREMOS:

4. Para que el pueblo de Israel, que recibió desde muy antiguo la llamada del Señor, se esfuerce en buscar la paz y muestre ante el mundo el rostro amoroso de Dios. OREMOS:

5. Para que la Iglesia entera, y cada uno de nosotros, vivamos con alegría nuestra fe y la vida nueva que hemos recibido. OREMOS:

Señor Jesús, escucha nuestra oración. Ven y renuévanos, a nosotros, a toda la Iglesia, y a la humanidad entera. Tú que vives y reinas por los siglos de los sigles.

 

MARTES

En este tiempo de preparación de la venida del Señor, oremos para que el amor de Dios se derrame en nuestro mundo. Oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1. Por la Iglesia y por cada uno de los cristianos. Que seamos siempre portadores de esperanza, de amor, de misericordia. OREMOS:

2. Por todos los pueblos de la tierra. Que ningún pueblo alce ya más la espada contra otro, y se terminen las guerras y las violencias. OREMOS:

3. Por los que son víctimas de la violencia y de cualquier opresión. Que encuentren el apoyo que merecen, para poder liberarse de esa injusticia. OREMOS:

4. Por los niños. Que con nuestro ejemplo y nuestra palabra sepamos educarlos en la generosidad, la sencillez, y el amor a Jesús. OREMOS:

5. Por nosotros. Que en esta celebración de la Eucaristía vivamos con mucha fe la venida del Señor a nuestras vidas. OREMOS:

Escucha, Padre, estas peticiones, y envíanos a tu Hijo, el salvador del mundo. Él que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. 

 

MIÉRCOLES

A Jesús, la luz del mundo, el Príncipe de la paz, orémosle diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Por el papa, por nuestro obispo, por los sacerdotes y los diáconos, por los religiosos y religiosas, por todos los que tienen responsabilidades en la comunidad cristiana. OREMOS:

2. Por todos los hombres y mujeres que se esfuerzan trabajando al servicio de los demás. OREMOS:

3. Por los que sólo piensan en sí mismos, por los que tienen el corazón cerrado a la compasión, por los que buscan por encima de todo ser ricos y poderosos. OREMOS:

4. Por las familias rotas, por los ancianos abandonados, por los niños que no conocen el cariño de unos padres. OREMOS:

5. Por nosotros y por todos los cristianos, que queremos abrir un camino al Señor en nuestras vidas y preparar la llegada de su Reino. OREMOS:

Ven, Señor Jesús. Ven en medio de nosotros y da tu consuelo a los afligidos, tu fortaleza a los que te queremos seguir, tu luz a los que no te conocen, y un corazón nuevo a los que viven encerrados en el egoismo. Tú, nuestro hermano y nuestro Señor, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

JUEVES

Presentemos a Dios, el Padre, nuestros anhelos y deseos para el bien de nuestros hermanos cristianos y de todos los hombres y mujeres del mundo entero. Oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1. Para que este tiempo de Adviento sea un estímulo de renovación para la Iglesia, a fin de que con sus palabras y sus obras transmita alegría y esperanza a toda la humanidad. OREMOS:

2. Para que el Señor, con su venida, nos dé ánimo para hacer realidad las grandes aspiraciones humanas de un mundo más justo, más libre, más fraterno. OREMOS:

3. Para que todos los que se sienten tristes y desanimados encuentren fortaleza en Dios, y una mano amiga que les ayude a superar sus angustias y dolores.  OREMOS:

4. Para que los terroristas y todos los que actúan con violencia, se conviertan y aprendan a amar a los demás como Jesús nos ama a todos. OREMOS:

5. Para que todos nosotros tengamos viva conciencia de nuestra debilidad, y sintamos la necesidad de que el Señor venga a salvarnos del pecado. OREMOS:

 

Escucha, Padre, nuestra oración. Transforma nuestros corazones para que preparemos la venida de tu Hijo. Y haz que, cuando vuelva al final de los tiempos, podamos oir de él aquellas palabras que nos llenarán de alegría: «Venid, benditos de mi Padre; heredad el Reino preparado para vosotros, porque tuve hambre y me disteis de comer, estuve necesitado y me acogisteis». Dios, Padre nuestro, ayúdanos a vivir ahora como Jesús nos enseñó a vivir. Para que, cuando llegue aquel día definitivo, podamos experimentar la gran alegría de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

VIERNES

A Jesús, que vino por primera vez en Belén, hecho hombre como nosotros, y que vendrá de manera definitiva en la plenitud de los tiempos para cumplir todas las esperanzas, pidámosle que venga ahora entre nosotros a transformar nuestras vidas y la vida de la humanidad entera. Oremos diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Por la Iglesia, por cada uno de los cristianos. Que demos ejemplo de comprensión y acogida hacia los inmigrantes que vienen a nuestro país buscando una vida digna. OREMOS:

2. Por los que no comparten la fe de Jesucristo pero tienen el corazón abierto al amor y al servicio a los demás. Que Dios venga a sus vidas, y puedan encontrar un día la alegría y la luz del Evangelio. OREMOS:

3. Por los que vivimos en los países ricos. Que estemos dispuestos a rebajar nuestro nivel de vida, para que los países pobres puedan salir de su pobreza. OREMOS:

4. Por los más necesitados, por los que no tienen trabajo, por los enfermos. Que a nadie le falte el apoyo y la ayuda necesaria. OREMOS:

5. Por nosotros, que celebramos la Eucaristía en este tiempo de espera de la venida del Señor. Que renovemos nuestra fe en la vida definitiva que Dios nos ofrece más allá de este mundo. OREMOS:

Escucha, Señor, nuestra oración, y haz que sepamos descubrirte y esperarte en todos los acontecimientos de la vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

SÁBADO

En este tiempo de Adviento experimentamos de un modo especial el amor y la ternura de Dios para con nosotros. Él nos ama y nos envía a su Hijo, para que nos acompañe en nuestro camino y nos dé fuerza y esperanza. Por eso podemos acercarnos a él y presentarle nuestras peticiones. Así pues, oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1. Por nuestra parroquia, y por todos los que en ella dedican tiempo y esfuerzo al servicio de la comunidad cristiana. OREMOS:

2. Por los distintos movimientos cristianos, de jóvenes y de adultos. OREMOS:

3. Por los que se preparan para el sacerdocio y para la vida religiosa, y por sus responsables y formadores. OREMOS:

4. Por los enfermos, por los que más fuertemente experimentan la debilidad y el dolor. OREMOS:

5. Por los que no tienen trabajo, o tienen trabajos precarios que les hacen vivir en la inseguridad y la angustia. OREMOS:

6. Por nuestros familiares y amigos difuntos. OREMOS:

 

Escucha, Padre, nuestra oración, y haz que, como María, tengamos el corazón bien dispuesto para recibir a tu Hijo Jesús. Que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

 

Del 17 al 24 de diciembre

 

DÍA 17

Cuando están ya muy cerca las fiestas de Navidad, oremos con fe para que la venida del Señor renueve a la Iglesia y a toda la humanidad. Oremos diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que seamos siempre portadores de amor y de esperanza. OREMOS:

2. Por el pueblo de Israel, el pueblo del que nació Jesús. Que quiera caminar siempre a la luz del Dios salvador y misericordioso. OREMOS:

3. Por los gobernantes de nuestro mundo. Que tengan como objetivo hacer posible una justa distribución de la riqueza. OREMOS:

4. Por los que trabajan en entidades y asociaciones al servicio de la justicia, la paz y la igualdad. Que Dios les bendiga, y encuentren el apoyo que necesitan a su labor. OREMOS:

5. Por nosotros. Que vivamos con mucha fe las fiestas de Navidad. OREMOS:

Señor Jesús, ven entre nosotros, y renuévanos con tu luz. Tú, el Hijo de Dios, nuestro hermano, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

DÍA 18

Con mucha fe y mucha esperanza, oremos diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS

1. Para que, como san José, todos los cristianos estemos abiertos a escuchar las llamadas que Dios nos dirige. OREMOS:

2. Para que los que se preparan para el sacerdocio o la vida religiosa vivan muy unidos a Jesús para poder dar testimonio de él en nuestro mundo. OREMOS:

3. Para que, en nuestro país y en todos los países, reinen la justicia y el derecho. OREMOS:

4. Para que las familias que sufren divisiones y rupturas, se esfuercen con buena voluntad para superar los rencores y los agravios mutuos. OREMOS:

5. Para que los que hoy nos hemos reunido en esta Eucaristía, nos preparemos de todo corazón para las fiestas que se acercan. OREMOS:

Señor Jesús, Dios con nosotros, que vienes a salvar a tu pueblo de los pecados, escúchanos y danos tu amor y tu gracia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

DÍA 19

Llenos de alegría porque el Señor está cerca, oremos diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Para que la Iglesia, como Juan Bautista, anuncie la salvación de Dios y dé testimonio de fe y de esperanza en el Señor que viene a nuestras vidas. OREMOS:

2. Para que no falten en nuestro mundo profetas capaces de hacer que crezcan en todos los corazones sentimientos de generosidad, de justicia y de fraternidad. OREMOS:

3. Para que los pobres sean protegidos y salvados de su dolor, y toda persona tenga lo necesario para vivir. OREMOS:

4. Para que los matrimonios que no pueden tener hijos vivan con paz y confianza ese dolor. OREMOS:

5. Para que nuestra comunidad llegue a ser un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor. OREMOS:

Ven, Señor Jesús. Ven en medio de nosotros y da tu consuelo a los afligidos, tu fortaleza a los que te queremos seguir, tu luz a los que no te conocen, y un corazón nuevo a los que viven encerrados en el egoísmo. Tú, nuestro hermano y nuestro Señor, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

DÍA 20

A Jesús, el Emmanuel, el Dios con nosotros, el hijo de María, orémosle diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Por la Iglesia, por cada uno de los cristianos. Para que seamos portadores de paz en los conflictos, y nos esforcemos en la búsqueda de soluciones cuando se planteen tensiones y problemas. OREMOS:

2. Por todos los pueblos de la tierra. Para que las fiestas de Navidad hagan crecer la justicia, la libertad, la paz. OREMOS:

3. Por las madres y los padres que esperan el nacimiento de un hijo. Para que lo puedan vivir con mucha felicidad, y el niño crezca sano de cuerpo y de espíritu. OREMOS:

4. Por los pobres y por todos los que vivirán estas fiestas en el dolor y la tristeza. Para que reconozcamos en ellos la presencia del Dios hecho hombre, y les demos toda nuestra ayuda. OREMOS:

5. Por nosotros. Para que vivamos estos días de espera del nacimiento de Jesús con un gran espíritu de fe y de oración. OREMOS:

Señor Jesús: A nosotros, que por el anuncio del ángel hemos conocido tu encarnación, condúcenos, por tu pasión y tu cruz, a la gloria de la resurrección. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

 

DÍA 21

El Señor está cerca. Con fe, con esperanza, orémosle diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Por los obispos, por los sacerdotes, por los diáconos. Que, como María, que trajo la alegría a la casa de Isabel, sean fuente de alegría para todo el pueblo cristiano. OREMOS:

2. Por los que dudan y los que desfallecen en la fe. Que estas fiestas de Navidad les ayuden a encontrar al Dios que se ha hecho nuestro hermano. OREMOS:

3. Por los que trabajan en los servicios sociales y la atención a los pobres, tanto en instituciones civiles como en instituciones de Iglesia. Que Dios les dé la fortaleza y el amor que necesitan para llevar a cabo su labor. OREMOS:

4. Por los que sufren hambre y miseria, en nuestro país y en los países del Tercer Mundo. Que reciban la ayuda y la solidaridad que necesitan, por parte nuestra y de todas las personas de buena voluntad. OREMOS:

5. Por los que nos hemos reunido a celebrar la Eucaristía, en estos últimos días del tiempo de Adviento. Que estemos siempre bien dispuestos para recibir al Señor que viene a nuestras vidas. OREMOS:

Escúchanos, Señor, y ven a salvarnos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

DÍA 22

Unidos con María, que canta la alegría de la salvación, y dispuestos, como ella, a llevar a Jesús a nuestros hermanos, oremos diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Por la Iglesia. Que esté siempre a favor de los pobres y los débiles, y se oponga a los opresores. OREMOS:

2. Por los creyentes de las religiones no cristianas: judíos, musulmanes, budistas, hinduistas. Que Dios les ilumine en la búsqueda del bien y del amor. OREMOS:

3. Por todos los que, en cualquier lugar del mundo, trabajan al servicio de la justicia y la igualdad entre los hombres. Que sus esfuerzos sean eficaces, y den fruto para el bien de todos. OREMOS:

4. Por los maestros y los educadores. Que con su labor ayuden a construir un mundo de hombres y mujeres libres, conscientes y generosos. OREMOS:

5. Por nosotros. Que sepamos reconocer agradecidos las maravillas que el Señor obra en nuestras vidas. OREMOS:

Ven, Señor Jesús, y danos tu amor inagotable. Tú, el Hijo de Dios, nuestro hermano, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

DÍA 23

A las puertas ya de la Navidad, cuando está a punto de nacer entre nosotros aquel que nos muestra la bondad de Dios y su amor a todos los hombres y mujeres del mundo entero, orémosle diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Para que pronto llegue la unidad de todos los cristianos bajo la guía del único pastor, Jesús, el Hijo de Dios. OREMOS:

2. Para que en el corazón de todas las personas crezcan sentimientos de amor, de generosidad, de perdón. OREMOS:

3. Para que todos los niños y niñas tengan casa, escuela, y una familia que les quiera. OREMOS:

4. Para que aquellos que viven pensando sólo en sí mismos, se conviertan y aprendan a amar. OREMOS:

5. Para que todos nosotros nos preparemos para la celebración de la Navidad mediante la oración y el amor sincero. OREMOS:

Señor Jesús, a veces parece que en estas fiestas sea obligatorio que todo vaya perfecto, y que todos seamos perfectos. Y sabemos que no es así. En todo el mundo, y también junto a nosotros, o en nuestra misma casa, hay cosas que no van bien. Señor Jesús, ayúdanos a vivir estos días con los ojos muy abiertos a nuestro alrededor, sin escondernos de los problemas, y con ganas de poner en ellos todo el amor de que seamos capaces. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas…

 

DÍA 24

Ya se cumple el tiempo en el que Dios envió a su Hijo a la tierra. Con fe, le decimos: VEN SEÑOR JESÚS.

1. Por todos los pueblos de la tierra. Que la luz del Evangelio siembre en ellos semillas de esperanza, de fe y de amor. OREMOS:

2. Por los países que sufren la tragedia de la guerra. Que la venida del Príncipe de la paz transforme los corazones y sea posible alcanzar soluciones de justicia y de concordia. OREMOS:

3. Por los pobres y por todos los que vivirán estas fiestas en el dolor y la tristeza. Que reconozcamos en ellos la presencia del Dios hecho hombre, y les demos toda nuestra ayuda. OREMOS:

4. Por la Iglesia. Que sea siempre testimonio transparente del amor y la bondad de Dios que hemos conocido en Jesús, el Niño de Belén. OREMOS:

5. Y por todos nosotros. Que la alegría de la Navidad transforme nuestros corazones. Que, como María, la Madre de Dios, vivamos estas fiestas poniendo a nuestro alrededor todo el amor de que seamos capaces. OREMOS:

Ven, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor. Tú, la Palabra hecha carne, el Hijo de Dios, nuestro hermano, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

Bendición del Belén

 

 

Un poco de Historia en torno al Belén

 

El pesebre, llamado también «belén» o «nacimiento», es uno de los símbolos más clásicos de la Navidad entre nosotros. Se dice que fue San Francisco de Asís el que, a principios del siglo XIII, propagó esta iniciativa para ayudar a entender el misterio entrañable del nacimiento del Hijo de Dios.

 

El belén presenta las figuras que según los evangelios rodearon el gozoso acontecimiento: María y José, los ángeles, los pastores, los magos.

 

Es un elemento pedagógico que nos ayuda a recordar cómo Dios se ha hecho uno de nuestra familia de una manera sencilla y profunda. A veces el pesebre se convierte en un hermoso “nacimiento viviente”, con personas reales.

 

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ORACIÓN PROPIA DE BENDICIÓN DEL BELÉN

 

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Oh Dios, Padre Santo, que has amado tanto a los hombres que le has enviado a tu único Hijo, nacido de tí antes de todos los siglos.

 

Dígnate bendecir + este belén que será la alegría para cuantos lo contemplen estos días.

 

Que estas imágenes del misterio de la Encarnación sostengan la fe de los padres y los adultos, reaviven el deseo de hacer de este mundo un mundo mejor y aumenten en todos nosotros el amor.

 

Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

AMÉN

 

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Os invito a vivir desde la sencillez estos días que se acercan y para los que nos prepararemos cada domingo, como tantas veces nos lo está haciendo ver nuestro querido papa Francisco (en palabras y en hechos concretos…) y que nos recordará la visión de este Belén preparado con tanto cariño.

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  • Vivir con sencillez estos días de Navidad es no necesitar tener muchas cosas para ser feliz, no cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a comprar lo nuevo, lo último.

 

•  Vivir con sencillez estos días de Navidad es tener más alegría al dar o al compartir, que al recibir, porque has descubierto el sentido de la gratuidad.

 

• Vivir con sencillez estos días de Navidad es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo por supuesto de Dios y también del tesoro de la amistad, de la cercanía y del encuentro humano con los demás.

 

•  Vivir con sencillez estos días de Navidad es sentir cercanas a miles de personas que viven injustamente en la pobreza, conmoverte por ello y, entonces, te movilizas e implicas porque no quieres vivir mejor que ellos.

 

• Vivir con sencillez estos días de Navidad es poner tu confianza y seguridad no en el dinero o en las posesiones, sino en tus bienes espirituales, en tus convicciones y creencias, en tu fe, en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aquellos que te aman y aprecian. 

   Te invito por tanto a vivir desde la sencillez y desde ahí, descubrir a quién nos trae la mejor de las noticias, “ser buena noticia, imagen viva de Dios encarnado, rostro caritativo de un Dios que nos ama sin merecerlo,…”

 

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Bendición de la cena de Nochebuena

Señor, en una noche como ésta, hace ya tiempo, quisiste venir como un niño, con nombre y apellidos, en medio de los niños más pobres de la tierra. Cuando creciste hablaste de cosas muy buenas, y dijiste que ya nadie es pobre, porque es hijo de Dios. Nosotros nos hemos reunido para cenar aquí hoy. Llevamos mezclada con nuestra alegría, los disgustos y las penas de todo el año.

Por ello queremos que bendigas nuestra mesa para que nos llenes de tu amor y de tu paz. Te pedimos hoy, que queremos que el mundo sea como una gran familia: sin guerras, sin miseria, sin drogas, sin hambre y con más justicia.

¡Jesús recién nacido!, que hoy en esta casa, acojamos tu palabra de perdón y de amor. Consérvanos unidos. Danos pan y trabajo durante todo el año. Danos fuerza y ternura para ser hombres de buena voluntad. Señor, sé bienvenido a esta casa, hoy y siempre.

 

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