¿Estás sembrado...? (Enero 2013)

 

Una de las cosas que, como creyentes y seguidores del Señor hemos de reconocer es, que Dios sembró, por el Bautismo, el don de la gracia y del Espíritu Santo en nuestros corazones.

Nuestros padres sembraron en nosotros el cariño y el amor a Dios en el don de la fe.

Nuestros educadores sembraron en el campo aún virgen de nuestras vidas un montón de valores y sentimientos de bondad, de honestidad, de generosidad y de respeto a los demás.

Dios ha sembrado en cada uno de nosotros infinidad de buenas semillas: la semilla de la fe, de la esperanza y de la caridad. La semilla de la honestidad, del sentido de la justicia y de la solidaridad. Y sobre todo se ha sembrado a sí mismo como semilla que a de crecer dentro de nosotros. Porque también Dios está llamado a ser adulto en nosotros.

Pero, mientras con frecuencia nos dormimos porque no tomamos conciencia de nosotros mismos, otros también van sembrando otras semillas que no son precisamente de trigo sino de cizaña: “No seas tonto, aprovéchate lo que puedas de los demás. Primero eres tú, los demás que se las arreglen. Hoy la fe está pasada de moda. Hoy la Misa ya es para gente beata que vive en el pasado. Hoy la confesión ya no está de moda, al fin y al cabo el sacerdote que te confiesa también él es un pecador, mejor te confiesas directamente con Dios. La vida es para vivirla y aprovecharla y sacarle jugo, ya tienes tiempo de viejo para cambiar”... Y así otras muchas de esas cizañas que junto a tanto trigo como hay en nosotros va creciendo.

Y todo porque “mientras dormíamos”, es decir, mientras no tomábamos conciencia crítica de la cosas otros van sembrando en nosotros semillas que no son precisamente de Evangelio.

Para ser cristiano es preciso no ser tonto. Necesitamos de un sentido crítico. Hay que estás avivados y no dejar que nos den gato por liebre.

Que no nos vendan cizaña por trigo, mentira por verdad, pecado por Gracia, el mundo por Dios.

No olvidemos, en esta nueva andadura que comenzamos con el Tiempo Ordinario, que nos preparará para la vivencia de la Cuaresma, que el Evangelio nos pide ser comprensivos con todos, pero no aceptar todo lo que nos meten de contrabando.

Intenta reflexionar cada día, ¿qué están sembrando los demás en mi corazón?

Buen camino con el Señor en este Año de la Fe.

 

Damián