HACERSE CRISTIANO “Sígueme” (Julio 2011)

 

Ser cristiano no es tener fe sino irse haciendo creyente. Con frecuencia, entendemos la vida cristiana de una manera muy estática y no la vivimos como un proceso de crecimiento y seguimiento constante a Jesús.

Sin embargo, en realidad, se es cristiano cuando se está caminando tras las huellas del Maestro. Por eso, quizás deberíamos decir que somos cristianos, pero, sobre todo, nos vamos haciendo cristianos en la medida en que nos atrevemos a seguir a Jesús cada día...

Sí, damos la impresión de ser cristianos sólo cuarenta minutos durante la semana, el rato que estamos en Misa... ¿Y durante el resto del tiempo qué dice nuestra fe? ¿Qué dice nuestra fe en el matrimonio, en la familia, en los vecinos, en nuestros compromisos, en los pobres, en nuestra comprensión, perdón, paz...? ¿Qué dice nuestra fe en nuestras vidas?..

Una de las grandes preguntas que los creyentes de hoy tenemos planteadas es ésta: Ser cristianos ¿es una cosa que se hace 40 minutos los domingos o es algo que afecta a las veinticuatro horas de todos y cada uno de los días?

Esta pregunta hubiera sido inverosímil para un cristiano de los primeros siglos: para ellos el Evangelio era una novedad tan invasora que llenaba hasta los últimos rincones de sus vidas. Y eran cristianos ante todo, en todo y sobre todo.

Hoy en el mundo impera la secularización. Y los cristianos hemos ido haciéndonos como los demás. Trabajamos como los demás. Pensamos como los demás. Vivimos como los demás. Durante la mayor parte de nuestra vida apenas se nota que tenemos fe. Y sólo en determinados momentos de la vida parece que sacáramos a flote esa fe que tenemos sumergida en el fondo del alma.

¡Somos así hombres y mujeres a ratos y, cristianos a ratos!. Pero la fe apenas nos influye en la mayor parte de nuestras jornadas.

Y, sin embargo, el que es cristiano o lo es las 24 horas del día o no es cristiano en absoluto.

Y alguien me preguntará: ¿Qué quieres decir?

¿Quieres decir que un cristiano es el que en lugar de trabajar, a las horas del trabajo, se pone a rezar y a pensar en Dios? ¿Quiere decir que tenemos que calcar todos aquello de San Isidro que se dedicaba a rezar mientras los bueyes araban por él?

Supongo que si ser cristiano fuera eso, tener a unos ángeles que nos sustituyan a la hora de dar el callo, se apuntarían al cristianismo todos los hombres.

Pero la verdad es que Dios no hace milagros de esos, y que el cristiano tiene que dar el callo como los demás y aún más que los demás.

Por eso, si me preguntáis: ¿Qué es lo que esperas de una madre cristiana, de un joven cristiano o de un profesional cristiano? Yo respondería que una madre cristiana lo primero que debe ser es una buena madre. Y que un joven cristiano lo que tiene que ser es un buen compañero. Y un profesional ha de ser, ante todo, un buen profesional...

Lo mismo que todo cristiano tiene que empezar por ser una buena persona.

El Evangelio hay que vivirlo con los pies tierra y no en las nubes. De nada valdría nuestra fe, si ésta no ilumina las horas pequeñas de cada día. 

Porque, no lo olvidemos..., ser cristiano es algo que dura las 24 horas del día.

 

      Feliz día cristiano, cada día de tu vida...

 

         Tu cura y amigo:  Damián