Cuaresma 2014: Resumen sacerdote

Acompañando a Jesús…

Introducción

La Cuaresma que empezamos es camino, porque los cristianos siempre estamos de camino, siguiendo a Jesús y acompañados por él. Pero es un camino que no se hace dejándose llevar por inercia; es especial porque nos tiene que servir para revisar nuestra vida y para redescubrir lo esencial del sentido de la vida….

 

Iniciamos esta marcha el miércoles de ceniza, donde se nos invita a “creer en el evangelio”, esto es, a fiarnos de Jesús, el Señor. Él es el Camino de la Vida. Nuestra vida consiste en ser como Él consiste nuestra vida. Una vida, que ha de ser arrancada de la muerte, el egoísmo, que nos atenaza de mil maneras (domingo 1º, tentaciones), que se hace y madura en la prueba (dom 2º, transfiguración), que hemos de desear como los sedientos el agua (dom 3º, samaritana), que comienza cuando el Señor nos abre los ojos y le conocemos (dom 4º, ciego de nacimiento), ya que “la vida consiste en que te conozcan a Ti y al que enviaste, Jesucristo”, que nos invita a atrevernos a vivir esa Vida (domin 5º resucitación de Lázaro)… Culmina en la celebración del Paso de Jesús de la muerte a la Vida en plenitud…

 

Quiero hacerme  pobre

Podríamos pensar que este "camino" de la pobreza fue el de Jesús, mientras que nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo.

    

Miércoles de Ceniza: Levantarse y ponerse en marcha

 

 

Presentación:

 

Miércoles de Ceniza. Con este día damos inicio al tiempo de Cuaresma: 40 días que nos servirán para preparar nuestro corazón a la gran fiesta de la Pascua.

Este año se nos propone ser “caminantes”, ponernos en camino. Durante el tiempo de Adviento, previo a la Navidad, le pedíamos a Dios que nos diera la capacidad de confiar en Él y buscábamos junto con Él razones para seguir confiando en nosotros, en nuestro mundo y en Dios. En este tiempo de Cuaresma que hoy comienza le queremos pedir que, después de dar el primer paso, el de la confianza, siga caminando con nosotros, nos ayude a recorrer el mapa de nuestra vida, con sus diferentes experiencias.

Caminar con Dios es un viaje inesperado: no sabemos muy bien qué nos encontraremos, las dificultades que irán apareciendo en el camino, los buenos momentos que viviremos. Pero estamos seguros de que en todos los momentos, Dios estará presente: animándonos en la dificultad, alegrándose con nosotros en los buenos instantes.

 

Oración

Señor, Tú tienes misericordia de nosotros te fijas en cómo caminamos: unas veces no sabemos muy bien el camino, otras nos equivocamos, la mayor parte de las veces decidimos no caminar.

Da fuerza a nuestra vida, llena nuestros pasos de sentido, haz que nuestro camino nos hable de ti, de tu bondad y tu perdón.

Señor, esta Cuaresma queremos caminar CONTIGO. Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús

Que vive ya entre nosotros por los siglos de los siglos.

 

 

 

Domingo 1º:        Comienza el camino… y las dificultades

 

En nuestro caminar por la vida hay momentos que nos tenemos que detener, ir al desierto. El desierto no es tanto un espacio geográfico cuanto una situación interior en la que emergen la elección fundamental de la vida, la soledad del espíritu…

 

En realidad ahí se plantean las preguntas más hondas del hombre y se deciden sus respuestas más decisivas y arriesgadas. Al principio de su misión Jesús se miró a sí mismo y vio las tentaciones que le impedirían en su camino para llevar a cabo su misión.

Acompañemos a Jesús al desierto, miremos en lo hondo de nuestro corazón, y con Jesús rechacemos lo que nos atenaza, lo que nos mantiene tibios e indiferentes, para que caminando con él y como él pongamos nuestras vidas al servicio de la paz, de los necesitados…

 

Oración

Oh Dios y Padre nuestro:
En el desierto tu Hijo luchó durante cuarenta días
por las exigencias de su misión,
y venció todas las tentaciones.
En estos cuarenta días de Cuaresma
Ilumínanos para que nuestros corazones giren
a la paz de tu perdón, a la luz de tu amor
y de tu preocupación por la humanidad.
Haz que encontremos la vida y la alegría  que Jesús nos trae;
y disponnos a compartir con otros.
 

 

 

Domingo 2º:      Un alto en el camino para recobrar ánimos

 

 

En la vida hay días anodinos, pero también hay momentos cruciales y señeros en los que se experimenta el gozo y la alegría de vivir, la esperanza sin disfraces ni amenazas, la verdad sin oscuridades, que nos permite recobrar fuerzas para seguir caminando. La existencia creyente reconoce en esos momentos que Dios se aproxima y se deja sentir. La fe nos permite hacer el descubrimiento de ese Dios oculto pero no ausente.

En nuestro caminar hacia la Pascua, la Transfiguración de Jesús nos aporta luz y fuerzas para superar nuestras “noches oscuras”, para dejar nuestros lastres que nos atan y “subir con Él a Jerusalén”, lugar y símbolo de la entrega que genera Vida…

 

Oración

 

Padre de nuestro Señor Jesucristo:
¡Qué maravilloso para nosotros estar aquí
en la presencia de tu Hijo Amado!
Que su rostro radiante nos comunique luz y paz.
No permitas que el pecado nos desfigure aún más,
ni que divida nuestras comunidades.
Que la luz de su rostro transfigurado
brille sobre todos nosotros, y nos dé valor,
para que nosotros, a nuestra vez,
seamos luz unos para otros.

Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús

que ya está entre nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Domingo 3º:       Agua para saciar nuestra sed

 

 

Las personas somos seres insatisfechos que siempre tenemos sed de algo: de agua, de riqueza, de poder, de amor, de justicia, de salvación… Por eso es oportuna la observación hecha proverbio de A. Machado: “Bueno es saber que los vasos / nos sirven para beber; / lo malo es que no sabemos / para qué sirve la sed”. Hoy algunos montan su propio negocio a costa de la sed de los demás, y ofertan sucedáneos que en lugar de calmar la sed la oculta y aumenta.

¿Para qué sirve la sed del ser humano? Jesús en el encuentro con la samaritana nos lo manifiesta, cómo a partir de su escasez, toma la iniciativa para el acercamiento y el diálogo irá revelando hasta qué punto su sed consiste precisamente en desvelar en la mujer su propia sed. Es decir, la sed sirve para salir de sí mismo, superar las propias limitaciones y lanzarse a la búsqueda de la verdadera fuente…

 

Oración

Oh Dios Padre, que  creas y perdonas:
Tú permites a tu pueblo experimentar tu misericordia
cuando encuentran a tu Hijo, Jesucristo.
Disponnos para encontrarle, de corazón a corazón,
para que apague nuestra sed de vida   
y para que todos beban el agua viva de su amor.

Así te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús, que vive ya con nosotros, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Domingo 4º:        Luz para seguir tu camino

 

 

A lo largo de toda la Cuaresma suena persistentemente en la Iglesia la llamada a la conversión. Una conversión que siempre parte del convencimiento de que necesitamos ser humildes para acoger la luz (Jesús) que nos viene de Dios. Sólo así permitiremos que esa misma luz desenmascare todo lo que en nosotros nos impide convertirnos de verdad: esas actitudes que poco a poco y casi sin darnos cuenta nos van configurando como personas intransigentes y autoritarias, que tanto daño hacen al interior de la comunidad creyente y que tan poco aportan de lo bueno de Dios al mundo.

 

 

Oración

Padre de la luz:
Tú ciegas los ojos de los que piensan que ven
porque sólo confían en sus propias actitudes;
deja a tu Hijo que abra los ojos de los que anhelan tu luz.
Que Jesús, luz del mundo,
nos cure y nos dé fe y comprensión.
Que restaure nuestra visión
para que veamos el camino
que nos conduce a ti y a los hermanos,
Te pedimos por el mismo Espíritu de Jesús

que vive ya con nosotros por los siglos de los siglos.

 

 

Domingo 5º:   Entregar la vida para llegar a la meta

 

 

 

Ya estamos llegando. Nos disponemos a rendir viaje en el camino de la cuaresma. Como camino de Jesús, y con Él, caminar la cuaresma es “subir con valor a Jerusalén” (Lc 9,51). Jerusalén aquí no es una ciudad. Es la Pascua, el amor último, la Vida plena.

Hoy vivimos en una sociedad que ha sido descrita como "una sociedad de incertidumbre". Nunca había tenido el ser humano tanto poder para avanzar hacia una vida más feliz. Y, sin embargo, nunca tal vez se ha sentido tan impotente ante un futuro incierto y amenazador. ¿En qué podemos esperar?

Hoy nos invita el Señor a que nos atrevamos a vivir esa Vida. Curiosamente tenemos miedo a vivirla. Nos invita a lanzarnos desde nuestras muertes a la vida, desde el sepulcro, que es nuestro corazón cuando se repliega sobre sí y se cierra en innumerables formas de egoísmo, al sepulcro lleno de vida del resucitado.

 

Oración

Oh Dios de vida:
Tú quieres que vivamos y seamos felices.
Tu Hijo Jesús nos asegura: “Yo soy la resurrección y la vida”.
No permitas que tu vida muera en nosotros.
Haz que salgamos de nuestras tumbas de pecado,
de nuestra mediocridad y de nuestros temores.
Que la vida triunfe en nosotros,
aun en nuestras pruebas e incertidumbres,
y haz que nuestra esperanza sea contagiosa para otros.
Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús,

que vive ya con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.