Orar en la tercera semana de Cuaresma

Tercer domingo de Cuaresma

 

¿Nos has sacado de Egipto para hacernos morir de sed?

La esperanza no defrauda.

Soy yo, el que habla contigo.

(Tomado de las lecturas del día)

 

El Señor nos rescata de las dificultades de la vida, o nos da los recursos

para poder superarlas. Si esperamos en él, nunca nos defraudará.

 

Reflexión

 

¿Es usted feliz? La pregunta de la felicidad es una pregunta “indiscreta”.

Basta ver las “salidas” que la gente da para responder a esta pregunta.

Una respuesta corriente es: “Lo intento”. Recuerdo lo que me contaba

un amigo cuando en una convivencia de adolescentes preguntó qué entendían

ellos por felicidad y cómo ser felices. Una adolescente respondió con prontitud,

sin pensárselo dos veces: “Yo sería feliz en unos grandes almacenes con tarjeta Visa Oro”.

 

El literato francés Péruy dijo que el gran y terrible descubrimiento de todos los hombres de cuarenta años es constatar que no se es feliz y que nadie lo ha sido y que nadie lo será jamás. A lo mejor es mucho decir, pero nos da una idea de lo difícil que es ser felices. Ser feliz exige un mínimo de concordancia consigo mismo.

La samaritana es una mujer en busca de felicidad. Nada se le pone por delante para ser feliz. Pero tiene que descubrir, ayudada por Jesús, que el lugar de la felicidad no está donde ella creía que estaba. Hay que desplazarse hacia el manantial de agua que viene de Dios.

Los creyentes sabemos que la felicidad depende de «arrimarnos» a Jesús, fuente de verdadera felicidad. No todos los entienden. ¿Lo entiendes?

 

 

Oye, Señor…

 

Tú nos conoces a todos por dentro.

Sabes nuestras necesidades

y las ansiedades que nos agobian.

Te sientas junto a nosotros

y siempre nos ofreces

la posibilidad de beber

del agua que nos quitará la sed,

de tu presencia que nos conforta,

de tu alimento que nos fortalece.

 

Hoy, como la samaritana, te digo:

Señor, dame de beber,

sé tú el profeta que guíe mi vida,

sé mi compañero de camino.

 

 

Sugerencias

 

. Pregúntate de qué tienes sed, qué es lo que buscas con ansiedad más frecuentemente.

. Comprueba cómo el Señor calma tus anhelos, ora tus ansiedades y déjate sosegar.

. A menudo, bebe agua sintiendo cómo tu cuerpo se hidrata como si te llenaras de Dios.

 

 

Salmo

 

Venid, aclamemos al Señor;

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

Tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

 suyo es el mar; porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor; creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

(Salmo 94)

 

Pensamiento

 

La vida en solitario es muy dura. 

La vida contigo resulta llevadera.

Tú eres la roca que nos salva.

 

 

Lunes de la Tercera Semana de Cuaresma

 

Yo imaginaba... Ningún profeta es bien recibido en su tierra.

(Tomado de las lecturas del día)

Señor, ayúdame a ser valiente, aunque sienta rechazos o bromas cuando hablo de tus cosas.

Tampoco a ti te entendieron los tuyos.

Dame fuerza para manifestarme como quiero ser y como creo.

 

Reflexión

 

No les interesa nada. Todo les deja indiferentes. Quienes trabajan con adolescentes y jóvenes comentan  la indiferencia o apatía con que estos viven lo religioso. Pero no es exclusiva de los adolescentes y de los jóvenes. Los adultos también participan de la misma enfermedad. A tal grado de desgana general estamos llegando que creamos personas a las que no les interesa nada.

Viven bien sin Dios. No tener referencias religiosas lleva a que no importa jugar con la vida y ponerla en riesgo, ya sea con la velocidad, con el alcohol o con lo que sea. Una sensación de aburrimiento se está apoderando de amplios sectores de la sociedad. Nada parece importante. Nada suscita interés. Todo da igual.

Quizá estamos tocando los frutos de la superficialidad y de la vanalización con que vivimos. De la misma manera que consumimos y tiramos latas o envases así consumimos vida sin gustar de verdad la Vida.

No es que falten las posibilidades de disfrutar de la de vida. Lo que falta es la actitud para disfrutar de lo sencillo, de lo que se nos presenta cada jornada. Tenemos cosas, pero no tenemos el amor que lo envuelve todo y hace que las cosas no sean sólo cosas, sino ocasión de gozar de la vida y del Creador de la vida.

 

Oye, Señor…

 

Yo quiero que sepas que me tienes,

que aunque todos te rechacen.

Yo te elijo y te reelijo.

Yo quiero ser de los tuyos,

de tus discípulos...

Quiero vivir la vida como tú propones;

deseo gastarla en los demás, amar, sin medida,

dar bien por mal y perdonar setenta veces siete.

¿Ves como todos no te damos la espalda? Aquí me tienes.

Discípulo tuyo soy

con otro montón de gente

que quiere seguirte para siempre.

Ayúdanos a mantener vivo

nuestro compromiso e ilusión.

Danos la fuerza de tu Espíritu.

 

Sugerencias

 

. Recuerda las veces que no te has sentido entendido o te han rechazado.

. Preséntaselo al Señor y hazle una declaración de tu deseo de seguirle y lo positivo que aporta a tu vida el hecho de ser cristiano.

 

Salmo

 

Tengo sed de Dios, del Dios vivo:

¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Recuerdo otros tiempos,

y desahogo mí alma conmigo:

Cómo marchaba a la cabeza del grupo,

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullido de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios que volverás a alabarlo:

“Salud de mí rostro, Dios mío”.

(Salmo 41)

 

Pensamiento

 

Mi vida no tiene sentido sin ti, Señor. A veces te busco en caminos equivocados, pero al final, siempre descubro que tú eres lo único que calma mis anhelos.

 

 

Martes de la Tercera Semana de Cuaresma

 

No rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia.

Somos el más pequeño de todos los pueblos.

(Tomado de la primera lectura del día)

Tú, Señor, te sirves de nuestra fragilidad, para hacernos fuertes; te quedas con nuestra incoherencia, para hacernos humildes; aprovechas nuestra tristeza, para llenarnos de tu alegría y contento.

 

Reflexión

 

Muy informatizados, pero cuando falla algo, falla todo. El desarrollo tecnológico está muy bien y nos proporciona muchas ventajas... Pero también experimentamos que el desarrollo tiene sus límites. Cuando se viene abajo, nos paraliza totalmente. Nos encontramos hoy mucho más desarmados ante la técnica que antes. Somos dependientes de la técnica. Y es que todo lo humano tiene cara y cruz, luz y sombras.

Antes, las cosas dependían más de nuestras manos. Ahora estamos más en manos de otros: del electricista, del informático, de la energía (eléctrica, gas, petróleo...), de que lleguen las piezas de repuesto, de...

Esta experiencia de «dependencia" nos acerca a los límites de nuestro propio desarrollo.

Parece bueno tocar, de vez en cuando, los límites para no perder el sentido de finitud. Si observas por un momento los comentarios de la gente cuando el ascensor no funciona o las escaleras mecánicas se paran o el frigorífico no marcha o la televisión tiene interferencias... podrás deducir muchas conclusiones. No sólo de novedad vive el hombre. Lo que parece tan avanzado, es frágil, como frágiles somos las personas. Las obras de nuestras manos, al final, tienen consistencia limitada. El creyente siempre puso su confianza en el Señor, no en las propias manos.

 

Oye, Señor…

 

Yo también necesito perdonar como tú

y ser perdonado setenta veces siete.

Eres una continua lección de ternura,

contagias exquisitez de corazón

y misericordia infinita para tratar al otro.

A veces soy exigente ante el fallo ajeno,

me pongo autosuficiente y perfeccionista,

en vez de disculpar con cariño y comprender con empatía.

Mi tremenda exigencia interior

me hace ser duro conmigo mismo

y, al no permitirme el más mínimo fallo,

espero perfección de los de alrededor.

lléname, Señor, de tu misericordia,

hazme comprensivo, paciente y tolerante,

cambia mi corazón rígido y controlador

por otro que se ablande ante el ser humano.

 

Sugerencias

 

. Ponte en oración para compartir con el Señor tus fragilidades y fallos.

. Ora por los defectos de los que viven contigo, aceptándolos y reconciliándote con cada uno.

. Lee el periódico o ve la televisión con la mirada misericordiosa y disculpadora de Dios.

 

Salmo

 

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas:

Haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,

y todo el día te estoy esperando.

¿Hay alguien que tema al Señor?

Él le enseñará el camino escogido:

Su alma vivirá feliz,

su descendencia poseerá la tierra.

Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí,

que estoy solo y afligido.

Ensancha mi corazón oprimido

y sácame de mis tribulaciones.

(Salmo 24)

 

Pensamiento

 

Gracias, Dios mío, por tu amor infinito.

Toda la vida me resulta pequeña para agradecerte el favor que me has hecho al elegirme para ser tu discípulo.

 

Miércoles de la Tercera Semana de Cuaresma

 

¡Cuídate muy mucho de olvidar las obras del Señor!

Los mandatos que me enseñó el Señor son vuestra sabiduría e inteligencia. Cuéntaselo a tus hijos y nietos.

(Tomado de la primera lectura del día)

 

La Cuaresma nos enseña a seguir a Cristo, que es nuestro camino,

nuestro programa y nuestra ley. Su vida entera es nuestra norma de conducta. ¡Contémoslo a los otros!

 

Reflexión

 

¡Va total eso no tiene importancia! Esta frase nos suena.. Hay que ver cuándo la pronunciamos… Hay cosas que, justo porque son pequeñas tienen mucha importancia. Un día te pones una prenda que tiene un significado especial, y esperas que la otra persona, al verte con la prenda puesta, te diga algo o te recuerde momentos pasados... Pero en «ese detalle» no cae el otro y te llenas de «cierta irritación». No faltan quienes toman la opción de no tener detalles porque el otro «no se entera». «¿Para qué, si no se entera, si todo le da igual?" Es una opción arriesgada ya que, al final, eliminamos poco a poco la salsa de la vida que son los detalles, lo pequeño...

“¡Total, eso no tiene importancia!" es una frase que nos tiene que hace pensar... Las cosas pequeñas tienen mucha importancia. Jesús de Nazaret hoy lo dice muy claramente: «Hasta la letra

pequeña, la tilde, se cumplirá".

Lo nuevo supera lo antiguo. Lo nuevo inaugurado por Jesús es plenitud. Con la norma, con la ley en la mano, podemos ser muy buenos «vetero testamentarios". Jesús plenifica. Tanto es así, que en el encuentro de las naciones descrito por san Mateo, lo mismo los buenos que los malos descubren que se “la jugaron” en los «detalles» que tuvieron o que omitieron con los otros.

 

 

Oye, Señor…

 

Tú viniste, Jesús, a cambiarnos la vida,

tú quisiste rescatarnos de la mediocridad,

tú pretendes romper nuestras rutinas,

tú nos liberas del vivir sin sentido.

Queremos asimilar tu espíritu,

deseamos romper con ataduras grises,

necesitamos novedad y ternura,

nos haces falta tú para ser más valientes. 

No podemos seguir viviendo sin proyecto,

pasando día tras día, sin pena ni gloria,

creyendo que con «no hacer mal», ya tenemos bastante,

cuando tú nos propones luchar y transformar,

construir ese mundo de paz y de justicia,

trabajar por el reino y hacerlo realidad,

tratarnos como hermanos y crear tu gran familia.

Contamos hoy contigo, no nos dejes, Señor.

 

Sugerencias

 

. Ponte a disposición del Señor, en actitud de seguirle. Escribe el proyecto de Dios para ti.

. Reflexiona en tu oración sobre la propuesta de plenitud que ofrece Jesús.

 

Salmo

Glorifica al Señor; Jerusalén;

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza.

Hace caer como el hielo las migajas

y con el frío congela las aguas; envía una orden, y se derriten; sopla su aliento, y corren.

(Salmo 147)

 

Pensamiento

 

Tú eres la buena noticia, la propuesta de salvación, la osadía hecha vida, la mejor manera de realizarse en este mundo, la auténtica receta de la felicidad.

 

Jueves de la Tercera Semana de Cuaresma

 

Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo.

Caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien.

(Tomado de la primera lectura del día) Señor, no me dejes despistarme de ti,

no permitas que siga otros dioses, reclama mi atención inmediata, atráeme a tus fuentes, que son las únicas que sacian mi sed.

 

 

Reflexión

 

La peor miseria del hombre no es la de no tener nada, sino la de no querer a nadie. En la vida nos cruzamos con gente que no tiene nada, pero decimos de ella: “Tiene un corazón de oro”. Y con eso ya nos vale. No tener nada, pero tener un corazón de oro es lo que más engrandece a las personas. Lo malo es cuando el corazón está vacío, cuando decimos al otro: "No tiene corazón». No tener corazón es no tener nada en el corazón; no tener nada de lo que el corazón simboliza, esto es, esto es; el amor. 

No podemos juzgar a nadie. Para amar hay que tener experiencia de ser amado. Hoy, y supongo que siempre hay niños y personas que no saben lo que es ser amados. Nadie les ha querido, ni siquiera aquellos que "naturalmente» deberían quererlos. ¿Cómo será posible que quieran y que se quieran sin experiencia de amor? Cuando alguien dice: "Yo no sé lo que significa ser querido», algo se estremece en lo más íntimo nuestro.

No haber aprendido la lección de querer es la máxima pobreza: carecer de lo esencial, el amor.

La propia vida no vale nada y se puede jugar con ella; la vida de los demás no vale nada, y se puede jugar con ella; el corazón no vale nada, y se puede ir por la vida rompiendo corazones...

Dios se ofrece a ser el Dios del pueblo, el Fiel a su pueblo, y de esta gratuidad surge todo lo demás: Una cadena de relaciones de amor.

 

 

Oye, Señor

 

Tú apartabas los demonios de la gente,

y les hacías recuperar la salud.

Aléjanos de los demonios,

que hoy nos quitan la vida:

del trabajo que nos esclaviza y estresa,

del consumo desaforado que aumenta diferencias,

del ocio compulsivo que nos roba el sosiego,

de las conversaciones vacías que nos dejan solos,

de las familias rotas, sin tiempo para encontrarse,

de las autosuficiencias que nos alejan del otro,

de las quejas eternas, con las que robamos energía alrededor,

de los sueldos injustos con que se explota a muchos,

de las drogas en las que creemos encontrarte y nos pudren,

de los niños sin padres, por culpa de la televisión,

de los jóvenes sin modelos, por adultos mediocres.

Aleja de cada uno de nosotros todo aquello que nos separa

de la vida en abundancia que tú nos propones, Señor.

 

Sugerencias

 

Delante del Señor, busca en tu interior los demonios que te separan de él.

. Proponte sanar a tus hermanos, alejándoles demonios que les roban energía.

 

Salmo

 

Venid, aclamemos al Señor;

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

Tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar; porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor; creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

(Salmo 74)

 

Pensamientos

 

Tú ablandas mi corazón, me derrites el alma, me vuelves amoroso, me llenas de ternura.

Contigo quiero amar hasta el fin de mis días.

 

 

Viernes de la Tercera Semana de Cuaresma

 

 

 

Yo curaré sus extravíos. Los amaré sin que lo merezcan.

Rectos son los caminos del Señor: Los justos andan por ellos...

(Tomado de la primera lectura del día)

Cuando volvemos a ti, Dios nuestro, nos haces caer en la cuenta de la plenitud que dejamos pasar y de la grandeza que tenemos por dentro, esperando a florecer.

 

Reflexión

 

Me sentía pecadora y sabía que Dios me perdona , pero yo no me perdono. Me sentía vacía triste porque mi corazón lo está, porque descubrí que no me agarro a él. Fue muy duro el rato de oracion. Sólo me venían a la mente las palabras negativas del Salmo, como fruto seco (Salmo 31).

No tengo jugo, ni savia en mis venas, ni para mí ni para los demás. Sentía que las aguas me llegaban al cuello. Descubrí que Dios no era mi refugio, mi apoyo. Que le hablo, pero no le escucho. Que no dejo las cosas en sus manos, que no confío en él.

Que no siento que va a mi lado, que no siento que me hace feliz, que no vivo alegre porque no le noto a mi lado o porque vivo ignorándole.

Siento no haberlo compartido contigo; quería pero, a la vez, no quería llorar como siempre delante de ti. Mi alimento últimamente es el llanto, es lo único que me calma.

Siento que mi vida es rutinaria. Vivir sin estar asentado en Dios se me hace pura rutina. Lo que hago no tiene manantial que lo riegue. Mi vida no es fresca. ¡Me pesa ser esposo, padre, trabajador, amigo...! ¡Me pesa todo! ¡Señor, sal fiador por mí! ¡Me llegan las aguas al cuello! ¿Dónde estás que no te siento?

 

Oye, Señor

 

¡Qué felicidad nos proporciona cumplir tus mandamientos!

¡Qué entusiasmo de vida nos invade cuando vivimos como nos enseñas! ¡Qué sensación de plenitud interior nos aporta el vivir amando como tú!

Tú eres el Señor de la compasión,

el que nos despiertas ternura ante quien sufre,

el que nos impulsas a cumplir el proyecto

que Dios tiene para cada uno de nosotros,

y el que impulsas en nosotros tu Reino,

a base de ir construyéndolo día a día.

Tenemos la seguridad y la certeza

de que nos amas hasta el extremo.

Vivimos con la ilusión y el asombro

de verte hecho vida en nosotros al amar.

Contigo nuestra mirada se hace más honda

y aprendemos a generar esperanza y justicia.

 

Sugerencias

 

. Cae en la cuenta de la indiferencia religiosa que te rodea.

. Agradece al Señor que mantiene tu fe.

. En oración, escucha la sabiduría del Evangelio que ilumina tu vida.

. Siente cómo el Señor cura tus extravíos y vuelve a reencontrarte.

 

Salmo

 

Aclamad a Dios, nuestra fuerza;

dad vítores al Dios de Jacob:

Acompañad, tocad los panderos,

las cítaras templadas y las arpas;

tocad la trompeta por la luna nueva,

por la luna llena, que es nuestra fiesta.

Clamaste en la aflicción, y te libré,

te respondí oculto entre los truenos,

te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.

No tendrás un dios extraño,

no adorarás un Dios extranjero;

yo soy el Señor; Dios tuyo,

abre la boca que te la llene.

(Salmo 80)

 

Pensamientos

 

Tu palabra, Señor, es mi mejor alimento.

Tu Evangelio me da fuerzas para vivir; compartirlo con otros discípulos me impulsa a construir tu Reino y a ser feliz.

 

 

Sábado de la Tercera Semana de Cuaresma

 

¡Ea, volvamos al Señor! ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador. (A partir de las lecturas del día)

Corramos todos al encuentro del Señor.

Él nos llenará de vida, nos levantará el ánimo, nos llenará de misión y de sentido, nos invitará a amar y a construir justicia.

 

Reflexión

 

Respeto tu silencio. Me duele. Creo que yo mismo me impuse ayer una penitencia sin darme cuenta de que con ella no sólo me hacía daño, sino que también te lo hacía a ti. Me sentía un hombre egoísta . El amor no es posesión.

Cuando a la posesión la llamo amor, todo se daña. Dios no merma porque le amemos muchos. Dios no es posesión. Dios es amor. Nunca puedes poseer el amor creyendo que lo agotas y dejas al otro sin nada. ¡Qué equivocado estoy! Cuando trato a Dios con los celos humanos, me impongo castigos creyendo que se los impongo a la otra persona.

He recapacitado. Me siento egoísta. El camino del amor tiene muchos descubrimientos. Es fácil llamar amor a lo que no lo es. Amar es un aprendizaje, no un acto. Amar es un camino, no una estación término. Amar es dinámico, no estático.

Amar es abismo de libertad, no posesión celosa.

La explicación de que mi amor es revisable la veo en esto: viví una íntima sensación de que soy un ser egoísta... No, el amor no está para hacerme sentir así. El amor no humilla. El amor me pone cara a cara con mi verdad, pero no para denigrarme, sino para alentarme.

Señor, instrúyeme, muéstrame tus caminos, enséñame tus senderos... Porque es andar perdido cuando ando fuera del amor o confundo el amor con un egoísmo disimulado. 

 

Oye, Señor

 

Señor, no te gusta que seamos presuntuosos,

no quieres que nos sintamos superiores.

Tú evitas todo gesto de prepotencia,

que hace al hermano más pequeño.

Tú me quieres constructor de igualdad,

transformador del mundo

en una gran familia de hermanos, sencillos, compañeros y amigos.

Cúrame de toda actitud farisea, de todo deseo de superioridad,

no permitas que sea competitivo

y ayúdame a vivir siempre en tu Amor.

lA partir de Lucas)

 

Sugerencias

 

. Reflexiona sobre tu deseo de poder, de prestigio o de reconocimiento. Preséntaselo al Señor.

. Haz la cura de humildad, de escuchar más, aplaudir más a los otros y reconocer todo lo positivo.

.Cae en la cuenta de cómo Jesús hacia sentirse importante al que estaba con él.

 

Salmo

 

Hazme oír el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta de mí pecado tu vista,

borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.

Los sacrificios no te satisfacen:

Sí te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mí sacrificio es un espíritu quebrantado;

un corazón quebrantado y humillado,

tú no lo desprecias.

(Salmo 50)

 

Pensamientos

 

Señor, limpia en mí todo aquello que me quita vida, sáname de los sentimientos insanos, lléname de tu misericordia e invádeme con tu alegría.