Orar en la 4ª semana de Cuaresma

 

Domingo Cuarto de Cuaresma

 

La mirada de Dios no es como la mirada del hombre,

pues el hombre mira las apariencias, pero Yahvé mira el corazón.

(Tomado de la primera lectura)

 

Tu mirada, Señor, no es como la nuestra, crítica y escrutadora,

cruel incluso, a veces; sino que la tuya está llena de amor y misericordia,

de comprensión hacia cada uno de nosotros.

 

Reflexión

 

Te regalo mi cariño. Te regalo mi sencillez. Te regalo mi sensibilidad.

Te regalo mi presencia y cercanía. Te regalo lo que soy. Te regalo escucha.

Te regalo detalles. Te regalo miradas. Te regalo corazón. Te regalo ternura.

Te regalo mi abrazo. Te regalo mis cuidados. Te regalo mi hombro para que descanses en él.

Te regalo mi oración. Te regalo que yo quiero: ser tu regalo.

Me gustaría regalarte unos prismáticos que nos ayudaran a los dos a ver camino o a ver el camino.

Me gustaría hacerte caso y ver los colores de la vida, las distintas tonalidades en lugar de lo oscuro y gris que siempre veo cuando miro. Me gustaría regalarte el que veas que he aprendido a vivir el momento, el instante presente, sin acumular en el presente todo el futuro cargado de nubarrones.

Me gustaría regalarte el dejarme guiar por tus palabras, que son para mí más que palabras, y están llenas de cariño. Me gustaría regalarte la ayuda necesaria para realizar tu camino. Me gustaría hacerte feliz sin que exista la contradicción.

 

Oye, Señor

 

Como el ciego del camino,

me presento hoy ante ti, Señor,

para que limpies mis ojos de miradas turbias,

para que me ayudes a ver siempre lo bueno,

para que ningún barro ciegue mi ternura,

para que frenes en mí toda intolerancia.

 

Y me presento, hoy, Dios mío,

como el mendigo que te pide.

 

Úntame de barro los ojos,

para limpiarlos de exigencias,

para quitarles ironías hacia el hermano,

para evitar que mire con superioridad,

para que desaparezca de mí toda tibieza,

para que mi corazón esté en sintonía

con toda la belleza que ven mis ojos,

con todo lo que necesita el hermano,

con todo lo que soy capaz yo de entregar.

 

(A partir de Juan)

 

 

Sugerencias

 

 . Al comenzar el día cae en la cuenta de tu capacidad de ver y contemplar.

. Observa cómo miras a las personas, si con ternura y misericordia o con exigencia e intolerancia.

. Anda algún rato con los ojos cerrados, para luego gozar y agradecer el milagro de poder ver.

 

 

Salmo

 

Dios mío, de día clamo y no respondes,

también de noche, no hay silencio para mí.

 

En ti esperaron nuestros padres,

esperaron y tú les liberaste;

a tí clamaron y salieron salvos,

en ti esperaron, y nunca quedaron defraudados.

 

Como el agua me derramo,

todos mis huesos se dislocan,

mi corazón se vuelve como cera,

se me derrite entre mis entrañas.

 

Más tú, Señor, no estés lejos,

corre en mi ayuda, oh fuerza mía.

Anunciaré tu nombre a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

 

(Salmo 22)

 

Pensamientos

 

A veces no te vemos, Señor, distraídos en nuestras cosas, pero en cuanto te encontramos, recuperamos la alegría y la vida.

 

 

Lunes de la Semana Cuarta de Cuaresma

 

Mirad, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. ... habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear.

(Tomado de la primera lectura del día)

 

Tú nos ofreces, Señor, otra manera de estar en el mundo

que nos producirá una alegría auténtica. Conseguiremos la felicidad que todos andamos ansiosos buscando.

No nos dejes vivir de forma gris ni ser personas mediocres.

 

Reflexión

 

Por la vida vamos de discípulos. Sí, la vida es la universidad de la realidad. La vida enseña lo que ningún centro académico nos enseña. “Las cosas de la vida” no sé por qué extraña razón no forman parte de las materias de educación. Lo esencial, eso que nos “hace tirar adelante”y "salir del hoyo” cuando la vida aprieta que es un gusto, no nos lo enseñan, lo tenemos que aprender por nosotros mismos con la ayuda de la gente que está al lado… Quizá tiene que ser así, porque la vida no se puede reducir a manual. La vida se salta todos los manuales. La vida fluye y se desmadra. ¡La vida es la vida!

Y en este “ir aprendiendo cada día” aparecen los “listillos”, los que “saben más que nadie” y se “aprovechan de los demás”. Hay saberes que valen sólo para humillara otros. Estas personas se hacen un poco odiosas. Es mucho más humano "enseñar al que no sabe». Y es una obra de misericordia.

Cuando caes por primera vez en un hospital todo te es nuevo... ¡Cómo se agradece que esas personas que les ha tocado mucho sillón de noche junto a la cama del familiar enfermo te den «lecciones» de cómo sobrevivir en un lugar de enfermedad!

Estamos en Cuaresma. Es un tiempo para "hacernos discípulos”. Quien cree que ya sabe todo de Dios, es que no se ha asomado a Dios. Y las mejores lecciones sobre Dios las imparte sólo Dios al que se hace discípulo.

 

Oye, Señor

 

Señor, como el hijo del funcionario,

nosotros también estamos enfermos.

Son otras fiebres las que padecemos,

como el consumir, el activismo,

el desencanto, la queja, la crítica,

la intolerancia, la injusticia, el egocentrismo,

el no querer ver ni oír ni sentir al hermano.

Tú nos curas, Señor, una y mil veces,

de todos estos fallos tan profundos.

Tú nos perdonas siempre y nos invitas

a vivir libres de todo pensamiento negativo,

de todo juicio que separe a las personas,

de todo malentendido que nos distancia.

Tú nos propones biendecir de los demás,

generar unidad y trabajar por la justicia

hasta que logremos construir un mundo nuevo,

en el que todos quepamos y vivamos bien.

Llévanos de tu mano hasta conseguir

la alegría completa que tú nos propones.

 

Sugerencias

 

. Preséntale al Señor tus deseos de amar más y mejor a los demás y pensar en positivo.

. Proponte «biendecir» de los otros y de las situaciones. . Celebra la diversidad y la diferencia de las personas que te rodean.

 

 

Salmo

 

Te ensalzaré, Señor, me has librado

y no has dejado que mis enemigos se rían de mi.

Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida;

al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme.

Cambiaste mi luto en danzas.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

(Salmo 29)

 

Pensamientos

 

Siempre te estaré agradecido y mi vida será un cántico de alabanza, porque me rescatas de la rutina, de la vida sin sentido, de las prisas, del egoísmo, de la vida gris

y me invitas a la vida plena.

 

 

Martes de la Cuarta Semana de Cuaresma

 

Por donde pase el agua, todos los seres tendrán vida, habrá peces en abundancia y crecerán toda clase de frutales dando cosecha cada luna.

(Tomado de la primera lectura del día)

Tú eres el agua viva, Dios mío, que apaga toda sed y ansiedad.

Tú haces brotar la vida dentro del que te encuentra.

Contigo uno vive una vida feliz y da el fruto del cariño, la acogida, la amistad, la justicia y la paz.

 

Reflexión

 

No te empeñes en ser todo ahora mismo. “Me gustaría ser…”, dice la gente. Es una manera de soñar o es una exclamación de algo querido y no podido… Lo que somos no lo compramos ni nos lo ponemos como nos colocamos encima la chaqueta. Lo que somos no es de quita y pon. Lo que somos es un largo proceso de taller de manualidades donde las manos nuestras son las más importantes, aunque no las únicas. Se necesita tener buenas manos amigas al lado para que las nuestras dejen de ser manazas y se conviertan en manos expertas que acarician y modelan el propio ser.

No te empeñes en ser todo ahora mismo. Es un sueño. Lo que quieras ser es siempre a largo plazo. Las cosas importantes no se consiguen por atajos. Lo que nos concierne al corazón lleva su ritmo. Y lo primero de todo es querer de verdad lo que decimos que nos gustaría ser. Hablamos demasiado con la boca pequeña, quizá para quedar bien delante de otros o para tranquilizarnos... ¡Cuántas veces decimos que queremos algo y no damos ni un paso para alcanzarlo!

Para ser uno mismo, lo que importa es apartarse de las llegadas "facilonas". No nos llevan a ningún sitio. Si quieres quedar sano, si quieres ser, lo tienes que querer de verdad. Déjate hoy interpelar por Jesús que te dice: ¿Quieres quedar sano? Después de dar la respuesta que el corazón te dicte, sigue las “instrucciones" del «Médico" que puede curar tu cuerpo y tu alma.

 

 

Oye, Señor

 

Vivimos en tiempos de buscar seguridades,

todo el mundo te invita a temer y a desconfiar,

pero tus hijos vivimos seguros, Padre nuestro,

porque sabemos que contigo nada puede,

porque todo lo interior y todo lo importante,

está en tus manos y nos tienes abrazados

por delante y por detrás y conoces nuestras sendas.

 

Nos levantas de la camilla de la inseguridad,

para que nos fiemos de ti y de los hermanos,

para que hagamos una sociedad de confianza,

un ambiente donde todo el mundo sea auténtico,

sencillo, sincero y sin tapujos, donde nos amemos.

 

Nos propones trabajar la aceptación, la diversidad,

la tolerancia y el bienestar común a pesar de la diferencia.

Tú, Padre nuestro, nos has hecho a todos buenos,

has puesto semillas de bondad en cada corazón

y sólo tenemos que hacerlas florecer,

crear el clima para que crezcan las de los demás

y confiar los unos en los otros sin temer,

sin dudar, sin desconfiar y dando oportunidades a todos.

Tú nos das fortaleza para poder con todo en la vida.

 

Sugerencias

 

. Haz una relación de los miedos que tienes frecuentemente. Ponlos ante el Señor en oración.

. Cae en la cuenta de cómo los miedos te roban solidaridad, naturalidad y osadía, y óralos un rato.

 

Salmo

 

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mal: Que hiervan y bramen sus olas,

que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,

el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;

Dios lo socorre al despuntar la aurora.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor;

las maravillas que hace en la tierra.

(Salmo 45)

 

Pensamiento

 

Contigo, Señor, se nos pasan todos los temores, porque tú eres nuestra seguridad; a tu lado las dificultades son más llevaderas, los problemas pierden importancia y uno descansa en ti sosegado y seguro.

 

 

Miércoles de la Cuarta Semana de Cuaresma

 

Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados.

... ¿Puede una madre olvidarse de su criatura?

(Tomado de la primera lectura del día)

Señor, tú eres nuestro Padre, nos cuidas como a las niñas de tus ojos, nos proteges de todo mal llenándonos el alma de risas

y la boca de cantares.

Tendríamos que estar continuamente cantando la alegría de tenerte, celebrando la tiesta de la vida.

 

Reflexión

 

El Hijo no puede hacer nada que no vea hacer al Padre. A medida que va pasando el tiempo, echamos mano de lo que vimos hacer cuando éramos pequeños. Hay un cierto orgullo en las personas normales por «hacer, por ejemplo, las recetas de cocina que hacía la abuela, o la madre». ¡Es la receta que tenía mi madre! No es que repitamos sin más. Vamos introduciendo pequeños retoques en la receta para conjugar tradición y creatividad.

Pero lo importante es tener una referencia, un lugar y unas personas a las que vimos hacer y son motor para nuestros haceres.

Jesús se presenta ante sus acusadores exactamente igual. Nos viene a decir que no es original.

Que lo que dice y hace no es porque «se le ocurre» en el momento, sino que lo hace porque lo ha visto hacer a su Padre. Y por eso podemos decir que Jesús es «el revelador del Padre». Jesús nos descubre los secretos del corazón de Dios. Si Jesús nos asombra, se sale de nuestra lógica humana y nos desvela la lógica de Dios.

Dios se mueve por una lógica de amor a la vida, y por unas entrañas de misericordia; Dios se mueve por un amor a la verdad y por una entrega total.

¡Ah! No se me quede en el tintero: ¡Dios no se impone! Dios es invitación y sugerencia. En la vida humana, lo más importante es siempre elegido, no impuesto. Eliges lo que quieres ser, eliges a la persona de tu vida, eliges amigos, eliges... ¡dentro de los límites de lo que tienes para elegir, claro! Y eliges escuchar a Jesús o hacer oídos sordos...

 

Oye, Señor

 

Haz, Dios mío, que vivamos como tú, que todo lo hagamos envueltos en tu presencia, que recordemos siempre de quién nos hemos fiado y así caminemos tranquilos la ruta de la vida.

Sabemos que tú sigues actuando en la historia; en la personal yen la colectiva.

Por eso hoy ponemos en tus manos el dolor del mundo: las desigualdades, las injusticias, el desamor, el desasosiego interior, la insatisfacción constante, el maltrato que nos damos unos a otros.

Haz que nos convirtamos a ti de todo corazón, para reconciliarnos entre nosotros, para hacer desaparecer toda injusticia, para inventar un mundo más humano, que renuncia a cosas superfluas

a favor de los más desfavorecidos.

Nos tienta, Señor, el desaliento, nos puede la comodidad y el egoísmo, nos anestesia la mente este mundo nuestro y vamos viviendo en la distancia y en la soledad, en la incomunicación y en la insolidaridad.

Danos fuerza para hacer verdad tu Reino, Señor.

 

Sugerencias

 

. Date un paseo por tu entorno; cae en la cuenta de las diferencias sociales que existen.

. Párate a observar cuántas cosas tienes que no necesitas y plantéate el compartirlas.

. Propón hacer un mercadillo entre tu gente para compartir, reciclar y contagiaras austeridad evangélicas.

 

Salmo

 

Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante,

porque inclina su oído hacia mi el día que lo invoco.

Caí en tristeza y angustia.

Invoqué el nombre del Señor:

El Señor guarda a los sencillos:

Estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma, que el Señor fue bueno contigo:

Arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas,

mis pies de la caída.

(Salmo 114)

 

Pensamiento

 

Señor, en los malos momentos, cuando parece que no puedo más, si descanso en ti, puedo con todo, brotan mis fuerzas del fondo del alma y la vida resulta más fácil y llevadera.

Pongo toda mi vida y mis asuntos en tus manos.

 

 

Jueves de la Cuarta semana de Cuaresma

 

Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda la tierra se la daré a los vuestros, para que la posean por siempre.

(Tomado de la primera lectura del día)

Tu paciencia, buen Padre Dios, es infinita.

Por más que te fallemos tus hijos, tú siempre estás dispuesto a perdonarnos, a comenzar de nuevo, poniendo tú todo de tu parte.

Gracias, Señor, por tu bondad y comprensión, desde el principio de los tiempos y hoy en día con cada uno de nosotros.

 

Reflexión

 

Sabe callar y sabe obedecer. Un día me dijeron que hiciera un elogio de mi padre. Y me salió decir esto: «Sabe callar y sabe obedecer». Saber es una escuela de la vida por la que hay que pasar. Se aprende mucho. La sabiduría popular ha consagrado esta importante actitud vital en la expresión: «Ver, oír y callar». Saber callar no es no tener pensamiento propio, no es no tener nada que decir, no es comulgar con ruedas de molino, no es pasar por alto todo... Saber callar es saber ser prudente y aprender la complicada trama de las relaciones humanas.

Saber obedecer es todavía más complicado.

¡Con cuánta frecuencia tenemos que estar en la vida obedeciendo las órdenes o los caprichos de

personas que no llegan ni a personillas...! Son «(algo» porque les han puesto como recompensa a una fidelidad despersonalizante. Mandan nada más que con «autoridad externa».

Los que viven la vida desde la serena ancianidad... ¡cuántas cosas podrían enseñarnos! Nos hacemos grandes de verdad callando y obedeciendo... La densidad de lo que se dice se convierte en aplastante. Y la obediencia ejercida en testimonio.

Callando se aprende a decir mucho en poco.

Callando se aprenden las lecciones que después aleccionan a los que escuchan...

La actitud de Jesús en el momento supremo de su entrega total, cuando era interrogado por Pilato, fue la de callar y obedecer.

 

Oye, Señor…

 

Tú ves, Señor, que te buscamos desesperadamente y nos equivocamos al seguirte, distraídos con otros dioses.

No permitas que entreguemos nuestra libertad a nadie, que sólo seas tú el dueño de nuestra vida, el Señor de nuestros días y de nuestro horario, el compañero fiel de cada momento, para que todo lo que nos ocurra, nos suceda contigo.

Ayúdanos a reequilibrar nuestros valores, a renunciar a lo que nos aleja de ti, que es lo que nos aparta de lo mejor de cada uno, y mantennos fieles a tu mensaje.

Haznos personas constructoras de Vida, dinamizadores del entorno, generadores de cercanía y ternura, facilitadores de la realización humana y de la comunidad fraterna de tus hijos. Llévanos siempre de tu mano, Señor.

 

Sugerencias

 

. Párate a pensar si estás siendo generador de Vida en abundancia alrededor.

. Ora por el mundo, especialmente por las personas que viven sin Dios.

 

Salmo

 

¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, pregonar toda su alabanza?

Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia.

Acuérdate de mi por amor a tu pueblo, visítame con tu salvación:

Para que vea la dicha de tus escogidos, y me alegre con la alegría de tu pueblo, y me gloríe con tu heredad.

Hemos pecado con nuestros padres, hemos cometido maldades e iniquidades.

Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas.

No se acordaron de tu abundante misericordia, se rebelaron contra el Altísimo en el mar Rojo, pero Dios los salvó por amor de su nombre, para manifestar su poder.

(Salmo 105)

 

Pensamiento

 

Tú bien sabes, Señor, que me distraigo con otros dioses, que me agita el poder, el prestigio o el tener de todo en todo momento. Ayúdame a no adorar becerros de oro y que sea sólo a ti a quien ame y siga. No me dejes de tu mano nunca, Dios mío.

 

 

Viernes de la Cuarta Semana de Cuaresma

 

Decían los impíos: Acechemos al justo que nos resulta incómodo y se opone a nuestras acciones... y se gloria por tener por Padre a Dios.

(Tomado de la primera lectura del día)

A veces, Señor, nos decimos cristianos y actuamos en contra de los hermanos y al contrario de lo que tú nos propones, de amar y compartir, de perdonar al enemigo, de comprender al diferente y de seguir tus sendas de paz y misericordia. Conviértenos a ti, Señor, de todo corazón.

 

Reflexión

 

Lo que se nos pide no es tanto buscar en lo desconocido, sino buscar en los caminos de todos los días. Todo lo que construimos al margen de la realidad concreta, es irreal.

La vida de Dios y de los hombres es así; resulta que en el camino de todos los días es donde están esperando las cosas más sorprendentes. Recuerda la bonita parábola de la perla escondida

(Mt 13,46).

La vida nueva no está fuera del alcance de nuestra vista y de nuestras manos. La vida nueva está "al alcance de la mano". Lo que suele pasar es que nuestros ojos están acostumbrados a mirar con rutina y no descubrimos nada más que "lo de siempre». Nos resulta complicado captar que en "lo de siempre» están las semillas del futuro.

Lo desconocido despunta en lo conocido. Quizá te has dicho: “¿Por qué yo dudo ahora, si antes no dudaba? ¿Por qué me pasa a mí esto, si antes no me pasaba? ¿Por qué siento esto, si antes no lo sentía? ¿Por qué me pasa a mí ahora esto?».

No tengo respuestas para darte. Simplemente me parece que esas preguntas son la fuerza que nos impulsa a buscar lo nuevo en lo ordinario que se nos está quedando pequeño. Como cuando la

ropa que llevas puesta te aprieta y es claro indicio de que tienes que cambiar de talla, así las preguntas que nos sorprenden en la vida ordinaria son la señal de que algo quiere nacer y reclama que le prestemos más atención.

 

Oye, Señor…

 

 

Jesús, a ti te perseguian los tuyos,

les molestaba que fueras diferente,

que tuvieras unos valores distintos

y que ofrecieras otra manera de vivir.

No podían entender cómo siendo del pueblo,

sabías tanto y estabas tan preparado.

Tú sabes, Señor, que, algunas veces,

rechazamos el triunfo de otro por envidia,

nos cuesta reconocer que brille más en algo,

y somos poco generosos en el aplauso y el estímulo.

Queremos ser gente honrada, que ayude a los otros a triunfar,a dar lo mejor de sí mismos y a superarnos, si es necesario.

Queremos ser hermanos potenciadores del otro,

capaces de celebrar la diversidad y de respetar con cariño las diferencias, impulsándonos a ser del todo, como tú nos soñaste.

 

Sugerencias

 

. Ora por las personas que han triunfado más que tú en los distintos ámbitos de tu vida, con respeto y ternura.

. Reconoce las capacidades y dones que Dios te ha dado y agradécelos, al tiempo que caes en la cuenta de si los utilizas al máximo o los minimizas.

. Estate atento, todo el día, a aplaudir y reconocer al otro, a estimular lo mejor suyo.

 

Salmo

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

 mi alma se gloria en el Señor:

Que los humildes lo escuchen y se alegren.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha

y lo libra de sus angustias;

el Señor está cerca de los atribulados,

salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,

de todos lo libra el Señor;

él cuida de todos sus huesos,

y ni uno sólo se quebrará.

Venid, hijos, escuchadme:

Os instruiré en el temor del Señor:

¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad?

(Salmo 33)

 

Pensamiento

 

Siempre que tengo dificultades,

tú, Señor, sales a mi encuentro, Estás a mi lado para ayudarme, contigo a mi derecha nada temo, porque tú vas siempre conmigo y me das pistas para vivir mejor.

 

 

Sábado de la Cuarta Semana de Cuaresma

 

El Señor me instruyó, juzgando rectamente, probando mis entrañas y el corazón, porque a él le he encomendado mi vida.

(Tomado de la primera lectura del día)

Señor, aunque me ocurran cosas difíciles, yo sé que tú estás conmigo en todos los momentos de mi vida. Por eso nada temo y siento felicidad y alegría desbordante, en la medida en que vivo consciente de tu presencia constante en mi vida.

 

Reflexión

 

Lo he intentado tantas veces… Sí, tienes razón. Como tú, tengo experiencia de haber comenzado muchas veces el camino de vuelta… y después me he encontrado siempre en el mismo lugar de partida. Esto me ha hecho llegar a la convicción de que hay cosas que me superan.

Tengo que aceptar que; no siempre es verdad que se puede lo que de verdad se quiere... Estoy llegando a una conclusión: "Aceptarme tal como soy". Y a otra que me da más miedo: “Acostumbrarme a mi realidad". Lo de “aceptarme” no me suena mal; pero lo de “acostumbrarme” me da un poco de dolor... Lo digo con cierto malestar interior. Honradamente, cuando me miro a mí mismo me digo que quiero cambiar. Creo que no he llegado donde puedo llegar. Creo que no me puedo parar en el kilómetro en el que ahora estoy.

En mi camino cuaresmal, vivo esta interior realidad de camino como súplica y como oración. Me ayuda mucho para entender la palabra de Jesús que dice que "sin mí no podéis nada» (Jn 15,5). Lo de Dios y lo del Evangelio es imposible al margen de Dios. Ser bueno no es cosa de protagonismo personal, sino de entender que Dios es el principal protagonista de lo bueno que nos acontece. Quizá tengo que cambiar la frase «lo he intentado tantas veces», por esta otra, “estoy dispuesto a dejar que Dios actúe en mi vida...». La perspectiva cambia mucho...

 

Oye, Señor…

 

A ti vengo, Señor, cuando estoy desalentado,

cuando tengo dudas, cuando me pesa demasiado la vida,

cuando me canso del trabajo, cuando desconfío de la gente,

cuando brota de mí impaciencia y rigidez,

cuando me enfado y pierdo la calma,

cuando critico y descalifico a los otros,

cuando amo sólo pensando en mí,

cuando parece que te escucho y sólo me oigo,

cuando pierdo el tiempo en bobadas,

cuando quiero ser únicamente eficaz,

cuando me importa demasiado quedar bien,

cuando pienso en mis intereses más que en los de otros,

cuando me siento el ombligo del mundo...

a ti vengo, Señor, para que me sanees.

Lléname de tu compasión y misericordia,

aligérame el peso de la vida,

aléjame de preocupaciones insulsas,

quítame los eternos temores y quejas,

límpiame de todo resentimiento y rencor,

poténciame el olvidar lo negativo,

despiértame la capacidad de soñar,

conviérteme a ti de todo corazón,

para actuar como tú, para amar como tú.

 

Sugerencias

 

. Recuerda cómo te ha ido instruyendo Dios en sus sendas, a lo largo de toda tu vida.

. Haz una relación de las actividades, personas y cosas que

te acercan a Dios.

 

Salmo

 

Señor; Dios mío, a ti me acojo,

líbrame de mis perseguidores

y sálvame, que no me atrapen como leones.

Júzgame, Señor; según mi justicia,

según la inocencia que hay en mi.

Cese la maldad de los culpables y apoya tú al inocente,

tú que sondeas el corazón y las entrañas del justo.

Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón.

Dios es un juez justo, Dios amenaza cada día.

(Salmo7)

 

Pensamiento

 

Señor, me pongo en tus manos y mi mente se serena, desaparecen mis desasosiegos y vuelvo a llenarme de entusiasmo para seguir viviendo a tu manera.