Oración al inicio de la procesión y de la estación de penitencia

 

ORACIÓN PARA ANTES DE INICIAR LA ESTACIÓN DE PENITENCIA.

El Director Espiritual, o un delegado suyo, ruega a todos los hermanos que hagan la Señal de la Cruz.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

El Hermano Mayor o un delegado suyo lee:

Queridos Hermanos:

En estos momentos nos disponemos a realizar nuestra Estación de Penitencia. Todos, unidos en Hermandad, daremos público testimonio de nuestra fe en Jesucristo y de nuestra pertenencia a la Iglesia católica.

Cada año, las hermandades y cofradías de la Diócesis de Malaga se unen en la oración al Señor con una intención común. En este año de 2014, ofrecemos la estación de penitencia PARA QUE LA IGLESIA, CONFORME A LOS DESEOS DEL PAPA FRANCISCO, ENCUENTRE NUEVOS CAMINOS PARA LLEVAR EL ANUNCIO Y LA ALEGRIA DEL EVANGELIO AL HOMBRE DE HOY.

 

El Director Espiritual, o un delegado suyo, invita a pedir perdón por los pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

 

El Director Espiritual o un delegado suyo, proclama la Palabra de Dios:

Del Evangelio según San Lucas. (Lc 10, 21-24)

Jesús, lleno de alegría en el Espíritu Santo, exclamó:
“Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido

estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí,Padre, porque así te ha parecido bien.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar”.

Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:

“¡Dichoso los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís y no lo oyeron.

Palabra del Señor.

 

El Director Espiritual o un delegado suyo, invita a la oración de las preces. Un hermano reza las preces.

1. Por el Santo Padre el Papa Francisco, por nuestro Obispo Jesus: para que el Espíritu Santo les sugiera las palabras que deben decir y el camino que deben seguir en el anuncio de la alegría del Evangelio al hombre de hoy y les dé ayuda en las tareas del gobierno pastoral de la Iglesia. Roguemos al Señor.

  1. Por todos los que sufren los horrores de la guerra, el hambre, el desempleo, las consecuencias de la crisis económica, la marginación, el subdesarrollo: para que encuentren en la caridad y en la ayuda eficaz de los creyentes y de todas las personas de buena voluntad una señal clara de la misericordia y la bondad de Dios. Roguemos al Señor.

  2. Para que los cristianos nunca nos desanimemos en la defensa del don de la vida desde su concepción hasta su término natural, las familias transmitan con firmeza y amor el Evangelio de la vida, los gobernantes protejan eficazmente este derecho fundamental, y la humanidad entera logre desterrar los fermentos del egoísmo y de la muerte. Roguemos al Señor.

  3. Por nuestra Hermandad y por todas las hermandades y cofradías de nuestra Diócesis, para que con nuestro testimonio cofrade y con la vida de hermandad seamos un camino válido y eficaz que ayude a la Iglesia de Málaga a llevar el anuncio y la alegría del Evangelio al hombre de hoy. Roguemos al Señor.

  4. Para que en nuestras hermandades siempre haya jóvenes que estén dispuestos a seguir la llamada del Señor y dedicar su vida al servicio de la predicación del Evangelio, siendo testigos de esperanza. Roguemos al Señor.

  5. Por todos nuestros hermanos y familiares difuntos. Roguemos al Señor.

Padrenuestro.

 

El Director Espiritual o un delegado lee la siguiente oración.

Mira, Señor, a quienes en estos momentos se disponen a iniciar la Estación de Penitencia. Llegue a tu presencia las súplicas de los que te invocan, para que vivan siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Un hermano reza la siguiente oración del Papa Francisco a la Virgen.

Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.

Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos

el don de la belleza que no se apaga.

Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.

Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros.
Amén.

Si se encuentra el Director Espiritual, u otro sacerdote, imparte la Bendición a los hermanos.