Orar en Semana Santa

 

Domingo de Ramos

 

El Señor me ha abierto el oído, y yo no me he resistido ni me he echado atrás. (Tomado de la primera lectura del día)

Dios mío, tú me das todas las pistas para ser hermano de la gente.

Aunque yo ande despistado, tú me susurras cada mañana las necesidades

de mi hermano, las carencias que puedo suplir, los detalles que regalarle.

Tú pones palabras en mi boca.

 

Reflexión

 

No hizo alarde su categoría de Dios. Solemos decir que “los nuevos ricos”

son peores que los ricos de toda la vida. A los “nuevos ricos” se les nota que el dinero se les ha subido a la cabeza. En muchas ocasiones de la vida advertimos que existe un comportamiento humano que acentúa ostensiblemente algunos aspectos para así disimular otras cosas, por ejemplo que se es de otra parte, que queremos que se nos trate como de aquí aunque no seamos de aquí, que queremos que no se note la diferencia…

Al inicio de esta Semana Santa, nos encontramos con Jesús y lo que hoy proclamamos en el himno de filipenses es que "no hizo alarde de su categoría de Dios”; al contrario, "se despojó, tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos».

Tanto es así, que lo más difícil de ver en Jesús es justamente lo que era: su divinidad. Tan escondida la tiene que sólo la descubren los que se acercan a él con el oído atento, más que con los ojos abiertos. Dios nos entra por el oído.

¡Qué diferente es Dios! ¡Cómo nos cambia los esquemas! Siendo Dios, no viene pidiendo trato de Dios, le basta con ser tratado como hombre... ¡Pero ni esto le es otorgado! y desde este momento, no tratar bien al hombre será, al mismo tiempo, no tratar e ignorar a Dios.

Te recomiendo que leas hoy, en la paz buscada, el relato de la pasión según san Marcos. Descubre en la narración del evangelista el grito desgarrador Jesús: ¿Por qué me has abandonado? ¿No es éste el grito que muchas veces pronunciamos?

 

 

Oye, Señor…

 

Señor, tu no presumías de nada,

no te manifestaste superior a nadie, tu bandera era la sencillez,

tu forma de comunicación las parábolas,

porque sabías que con cuentos se aprende

y entienden los que no han estudiado.

Tú no alardeabas de tu sabiduría,

ni te las diste nunca de entendido.

Al contrario, hacías que se sintiera importante,

el pequeño, el no instruido, el rechazado,

el más frágil y más inseguro.

Haz que nosotros, tus discípulos, no alardeemos nunca de nada,

no utilicemos palabras rimbombantes

queriendo presumir de sabiduría,

no ocupemos los primeros puestos

con pretensiones de superioridad,

y que tratemos a la gente como tú,

dignificándola, elevándola y queriéndola.

 

Sugerencias

 

. Analiza las posibles prepotencias que tengas en tu vida de lenguaje, imagen, de estatus, de profesión o de poder y compáralas con la forma de actuar de Jesús.

. Estate atento todo el día a generar relaciones de igualdad, cálidas y fraternas.

 

Salmo

 

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Dios mío, de día te grito, y no respondes;

de noche, y no me haces caso;

aunque tú habitas en el santuario, esperanza de Israel.

En ti confiaban nuestros padres;

confiaban, y los ponías a salvo; a ti gritaban, y quedaban libres;

en ti confiaban, y no los defraudaste.

Tú eres quien me sacó del vientre. No te quedes lejos,

que el peligro está cerca y nadie me socorre.

Pero tú, Señor; no te quedes lejos; fuerza mía,

ven corriendo a ayudarme.

(Salmo 21)

 

Pensamiento

 

A veces no te encuentro, Dios mío, y me siento huérfano, perdido, lleno de miedos e inseguridades.

Quiero escucharte y no te oigo. Tú que conoces mi forma de ser, lléname de la seguridad de tu presencia. 

 

Lunes Santo

 

Mirad a mi siervo a quien sostengo, mi elegido, a quien prefiero.

(Tomado de la primera lectura del día)

Tú, Dios Padre, sostienes a cada uno de tus hijos, con tu brazo seguro. Tú susurras el nombre de cada uno al oído, para que sintamos tu Amor.

 

Reflexión

 

Se cree el ladrón que todos son de su condición. Si hoy has leído el pasaje de Juan, entenderás bien por qué la reflexión comienza con este refrán. Judas juzga el amor de María, que se desborda hasta el derroche, con el metro de lo cuantitativo, del precio, “porque era ladrón”, dice el texto. Lo reviste de “bondad religiosa” añadiendo que el dinero del derroche hubiera sido más “efectivo” si se hubiese empleado en algo para los pobres (¡los pobres otra vez utilizados como excusa de ambiciones personales!)

El amor tiene momentos en que, para expresarse, necesita derroche, saltar barreras. Todo se convierte en nada cuando el amor es verdadero. Nada vale más que el amor. El amor hace considerar a todo lo demás como nadería.

María, una mujer (¡siempre por delante en el amor!), lo vive. María se deja guiar por el amor. El amor hace que todo se le quede empequeñecido. ¡Qué importa empobrecerse en dinero si está colmada hasta rebosar por el amor!

Hay cosas que nunca se entenderán hasta que el amor nos enamore. Que se lo pregunten a los que deciden venderlo y seguirle a donde quiera que vaya.

Que se lo pregunten a los que todo les rodaba bien, pero lo dejan todo para seguirle. Que se lo pregunten a quienes se encierran en la vida monástica porque allí les espera el amor. Que les pregunten a tantos a quienes los amigos les dicen: ¡Pero eso es de locos! Pero, ¿te has vuelto loco?, cuando deciden seguir al

Señor de la forma que sea. Que se lo pregunten a los que emprenden caminos que parece no van a ningún sitio, pero ellos saben que el camino está poblado de presencia de Dios.

Sólo los que aman mucho son capaces de hacer locuras, romper esquemas, derrochar porque el amor vale más que todo lo demás.

 

Oye, Señor…

 

Señor, te criticaron por malgastar perfume y tú,

que nos invitas a gustar de las cosas,

a celebrar la fiesta de la vida ya saborear cada instante,

les dijiste que dejaran a María usarlo,

pues era un momento de encuentro contigo.

A veces guardamos las cosas

para momentos especiales

que nunca llegan,

y nos vamos perdiendo

la grandiosidad del presente, la belleza del momento,

la ilusión por el aquí y ahora,

que es donde tenemos que regalar lo mejor de nosotros mismos

al que tenemos enfrente.

Danos capacidad de vivir como tú,

saboreando las pequeñas cosas cotidianas,

luchando contra la aburrida rutina,

renovándonos por dentro cada mañana,

con el corazón puesto en ti,

para que nos envíes a ilusionar a los hermanos.

 

Sugerencias

 

. Ponte en presencia del Señor y analiza tu capacidad de disfrutar de la vida y de regalarla.

. Como dice el refrán: «No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» y así, ama a pleno pulmón.

. Pasa el día en actitud contemplativa y disfrutadora, alabando a Dios por ello.

 

Salmo

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne,

ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mi, mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra, me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor: Habitar en la casa del Señor

por los dias de mi vida; gozar de la dulzura del Señor; contemplando su templo.

(Salmo 26)

 

Pensamiento

 

Dios nuestro, tú iluminas el camino de nuestra vida, las cosas que tememos, pierden fuerza y tamaño al ponerlas junto a ti, y en ti nos crecemos y descansamos.

 

Martes Santo

 

Te hago luz de las naciones, para que mi luz llegue hasta los confines de la tierra».

(Tomado de la primera lectura del día)

Señor, tú me invitas a ser luz en todas las situaciones de mi vida.

Tú me propones que donde esté, haya más claridad y transparencia, esté todo más vivo, más iluminado y, sobre todo, más alegre.

 

Reflexión…

 

Lo que tienes que hacer, hazlo pronto. El amor duele. Jesús, conmovido hasta la entraña, siente que uno de los suyos le va a entregar. El amor desamado, duele. Tengo que confesar que la actitud de Jesús es del todo desconcertante. No se mete en la vida de nadie. Lo que tengas que hacer, hazlo pronto. Jesús respeta el proyecto de vida y las opciones de Judas. Todo lo que le tenía que decir, ya se lo ha dicho y no le ha llegado al corazón. ¿Para qué más consejos, más propuestas para andar el camino de la verdad? Si no le ha hecho caso antes, por más que le diga ahora, de nada servirá. En vez de consejos o de reflexiones para que cambie de actitud, le invita a hacer lo que tiene que hacer. Que cumpla su propósito hasta el final...

Hay situaciones insostenibles que piden la ruptura, la separación. Cuando el corazón se endurece, no se ablanda con dos palabras... Jesús acepta a Judas tal como es, aunque las opciones que éste ha tomado sean causa de su muerte.

No estamos hoy tan lejos de realidades semejantes vividas en parejas que se rompen, que se maltratan y matan, en hilos que por hacer su vida destrozan la vida de los suyos... Lo que tengas que hacer, es decir, hazlo pronto. ¡Increíble el respeto al que el amor le lleva a Jesús! Judas se fue para hacer lo que tenía que hacer: convenir el momento de la entrega. Los que se quedaron con Jesús no es que le entendieran del todo.

¿Puede haber más soledad que el amor no entendido? Jesús también hace lo que tiene que hacer: Amar sin volverse atrás, aunque palpe que los suyos no le entienden. Pero el amor buscara caminos para robustecer la respuesta de amor de los suyos.

 

Oye, Señor…

 

Señor, tú iluminas mi vida, tú me sales al encuentro,

tú me ofreces salir de las oscuridades

y vivir contigo a plena luz,

porque tú calientas como el sol

e iluminas como la mejor bombilla.

Yo quiero ser para mis hermanos:

luz compañera de una mañana triste,

luz que ilumina un dolor oscuro,

luz que visita a una persona enferma,

luz que ilusiona al que está deprimido,

luz que enfoca la solución de un problema,

luz que aclara una relación rota,

luz que enciende la pasión para el amor,

luz que facilita la oscuridad del camino,

luz que alumbra la calle de mi barrio:

la escalera de mi casa,

la habitación que comparto,

el lugar de trabajo,

la sociedad que habito,

la iglesia a la que pertenezco y amo,

el mundo que gime de oscuridad.

Sé tú, Señor, el que ilumina mi vida

y la mantiene ardiente y encendida.

 

Sugerencias

 

. Estate pendiente, durante todo el día, de ser luz para cada persona que te encuentres.

. Agradece al Señor las personas que te dan luz y las que se dejan iluminar por ti.

 

Salmo

 

Mi boca cantará tu salvación, Señor:

A ti, Señor, me acojo:

No quede yo derrotado para siempre;

tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,

inclina a mi tu oído, y sálvame.

Se tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve,

porque mi peña y mi alcázar eres tú.

Dios mío, no te quedes a distancia;

Dios mío, ven aprisa a socorrerme.

Que fracasen y se pierdan los que atentan contra mi vida,

queden cubiertos de oprobio y vergüenza

los que buscan mi daño.

(Salmo 70)

 

Pensamiento

 

Tú eres el que me sales al encuentro, el que adivinas cuándo me pesa el día, el que conoces mis miedos, el que sabes de mis debilidades.

Gracias por estar a mi lado y darme fuerzas siempre, Señor.

 

Miércoles Santo

 

El Señor me ayuda, por eso no siento los ultrajes, porque sé que nunca quedaré defraudado.

(Tomado de la lectura primera del día)

Estoy tan seguro de tu ayuda, Señor, de cómo conviertes mi debilidad en fuerza, de cómo me salvas de los temores, que comienzo el día contigo, seguro, ilusionado por vivir a tu lado Salva también a mis hermanos, Señor.

 

Reflexión

 

No me he rebelado ni me he echado atrás. Cena de familia, cena de fiesta. Por lo bajo, a escondidas como un bajo fondo, la trama ya está urdida. Detrás de las caras de fiesta existe la dura realidad

de la traición. Esta cena de familia se parece a nuestras reuniones familiares en las que la sobremesa sirve para echarse en cara unos a otros las incomprensiones guardas en el corazón y no dichas. Así la fiesta acaba en una especie de "altercado” familiar.

Jesús cena con los suyos. Es cena de día solemne. "Uno me va a entregar.» Asombro general. ¿Soy yo? ¿Quién será? El revuelo hace que nadie se entere de la verdad dicha: "Sí, eres tú». Judas sí se entera.

Jesús lo ve venir todo. No es que sea un lince.

Sencillamente es un hombre con los pies en el suelo, realista, y no es tonto. Algo se trama contra él y alguien de su entorno está implicado. Entre los más íntimos también hay corrupción, que decimos hoy, y con la corrupción, traición. Como tantos hombres

veraces de la historia, Jesús prevé lo que se avecina. Y no cambia de camino y no se esconde ni se echa atrás. Sabe que está en la verdad, sabe que el sentido de su vida es el que es. Ha vivido así y muere por lo que ha vivido, por lo que ha predicado, por la palabra anunciada. No tiene nada de qué avergonzarse. La verificación de la buena nueva anunciada es que dé la vida por ella. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por los suyos.

Miércoles Santo, final del tiempo de Cuaresma.

Jesús se siente en las manos del Padre. Ha revelado cómo es el Padre y vive cimentado en él. Pase lo que pase, todo lo deja en sus manos. Las manos de Dios no defraudan.

 

Oye, Señor…

 

Cuando cenaste con tus amigos, Jesús,

aquella tarde de jueves santo,

estabas de fiesta y tenías dolor por dentro,

porque sabías quién te iba a entregar,

quién, haciéndose pasar por tu amigo,

te iba a vender por unas monedas.

Pero tú le amabas igual,

comprendías su fragilidad interior,

conocías todo lo que estaba sintiendo Judas

y seguías queriéndole incondicionalmente.

Eso mismo haces con nosotros, Señor,

que aunque conoces las veces que te fallamos,

las que te olvidamos,

las que anteponemos a otras cosas a ti,

las que creemos que no estás, porque no te sentimos,

tú siempre nos perdonas, tú nos estás esperando,

siempre a la escucha, siempre a la espera,

siempre incondicionalmente,

contando con los fallos

que nosotros mismos no sabemos perdonarnos.

Gracias por tu amor incondicional, Señor.

 

Sugerencias

 

. Recuerda las veces que no has encontrado a Dios o has temido perderlo.

. Cae en la cuenta de su presencia constante en tu vida.

. Presenta al Señor todas tus dificultades y miedos y camina el día seguro en su amor.

 

Salmo

 

Señor, que me escuche tu gran bondad

el día de tu favor.

Dios mío, sálvame,

que me llega el agua al cuello:

Me estoy hundiendo en un cieno profundo

y no puedo hacer píe;

he entrado en la hondura del agua,

me arrastra la corriente.

Estoy agotado de gritar, tengo ronca la garganta;

se me nublan los ojos

de tanto aguardar a mí Dios.

Dios mío, tú conoces mí ignorancia,

no se te ocultan mis delitos.

Que por mí causa no queden defraudados

los que esperan en ti, Señor de los ejércitos.

 

(Salmo 68)

 

Pensamiento

 

Como el niño pequeño lleno de miedos, así te grito, Señor, en los malos momentos, como si dudara de tu amor, como si no estuviera convencido de que tú eres mi Padre y de que me llevas siempre de la mano.

 

Jueves Santo

 

Este día será memorable para todos vosotros; en él celebraréis la Fiesta del Señor todas las generaciones.

(Tomado de la primera lectura del día)

Este es un día especial, Jesús, para celebrar el Amor personal que tienes con cada uno, la historia de seducción, de fidelidad, de llamada y de respuesta, de quedarte en la Eucaristía.

 

Reflexión

 

El jueves Santo corre serio peligro de ser vaciado de su verdadero sentido. La tentación es hacer de este jueves un “jueves eucarístico» y despojarle del verdadero sentido del Triduo Pascual que es el misterio de la Entrega, Muerte y Resurrección de Jesús. La verdad es que no faltan indicios para inclinarlo hacia este aspecto eucarístico. Celebramos la Cena donde Jesús instituye el sacramento de la Eucaristía y el sacerdocio, en el contexto del lavatorio de los pies; también el mandamiento nuevo del amor. Son hechos que pueden condicionar mucho la celebración. Pero no podemos perder que estamos en las puertas del Triduo Pascual. El día de Corpus Christi tendremos la oportunidad de celebrar de manera más monográfica la dimensión eucarística con toda su fuerza.

Hoy acentuamos que la institución de la Eucaristía es el adelanto que Jesús hace con los íntimos de todo lo que está para suceder: su Muerte y Resurrección.

Jesús se entrega, se presenta ante el Padre como ofrenda. La entrega de su vida, como un cordero que es llevado al matadero, es el gran misterio del amor. La entrega de la vida conlleva el dolor, la muerte callada... Hoy es el día de ponernos ante lo que hacemos con nuestra vida. Él nos dijo que quien "guarda su vida, la pierde; pero el que la entrega, la gana» (Mc 8,35). Hay maneras de entregar la vida a fuego lento, cada día una dosis. A cada uno se le pide la entrega de una manera... Celebramos la Eucaristía para recordar lo que el Señor hizo y para pedir fuerzas para seguir entregándonos.

 

Oye, Señor…

 

Recordando, Señor, lo que hiciste aquella tarde,

cuando lavaste los pies a tus amigos,

tenemos lo esencial del ser cristiano,

que es servir, cuidar, amar y facilitar la vida.

Contigo se aprende enseguida a vivir,

porque lo enseñas con tu hacer,

porque te remangas, te tiras al suelo

y lavas uno a uno,

lo más sucio de su cuerpo,

los pies manchados del polvo del camino.

A nosotros nos pides que vivamos sirviendo,

para ayudar en lo que sea, para echar una mano,

para compartir una pena, para festejar una alegría,

para orar un rato juntos, para suavizarle el peso de su vida.

 

Sugerencias

 

. En oración haz una relación de personas y situaciones donde eres necesario, donde puedes servir.

. Recuerda las veces que alguien te ha echado una mano o prestado un servicio y da gracias al Señor por ello.

. Vive el día en actitud de servicio, de dar y de saber recibir con sencillez.

 

Salmo

 

El cáliz de la bendición

es comunión con la sangre de Cristo.

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre.

Cumpliré al Señor mis votos

en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

siervo tuyo, hijo de tu esclava:

Rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor:

Cumpliré al Señor mis votos

en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor:

 

(Salmo 115)

 

Pensamiento

 

Señor, no habrá años suficientes en mi historia, para agradecerte todo el bien que me has hecho.

Tú eres mi gran regalo, mi tesoro, mi suerte...

Tú eres lo que más valoro de mi historia personal. Gracias por llamarme a ser uno de tus discípulos.

 

Viernes Santo

 

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho.

(Tomado de la primera lectura del día)

Señor, cuando perdemos la vida, como tú hiciste, tenemos éxito, triunfamos, logramos la felicidad plena y la vida abundante. Enséñanos a llegar hasta el final, como hiciste tú, que te entregaste del todo.

Gracias por dar la vida por nosotros.

 

Reflexión

 

Visto a distancia, la muerte de Jesús es una injusticia.

De cerca, para los que promovieron su muerte, era la manera mejor de que uno muriera por todo el pueblo y de que la nación no sucumbiera (Jn 11,50). Hay injusticias que “vienen bien a muchos» y por eso no son denunciadas. Recuerda momentos y

hechos, posiblemente pequeños, en los que nos decimos: "Tú calla y como que no te has enterado, como que no sabes nada». La justicia, como la verdad, complican nuestras vidas; para no complicarnos, callamos y hacemos la vista gorda... Ser justo y defender la verdad es lo que te lleva a Jesús a la muerte. En la muerte de Jesús, los diferentes grupos sociales tuvieron participación. Todos colaboran o porque piden la muerte directamente o porque callan para no complicarse.

Cada día, en el mundo, muchos justos son aniquilados como lo fue Jesús. Con la muerte del Justo no han acabado las muertes de los justos. Sólo que los justos tienen un defensor y abogado en Jesús, el Cristo.

Al celebrar hoy la muerte de Cristo, los cristianos hablamos de "muerte victoriosa». La cruz no es simplemente un lugar de suplicio, es fundamentalmente un "árbol de salvación», un "árbol de vida». Así viven los verdaderos creyentes su "cruz”, como lugar de salvación. Es lugar de salvación la cruz de la enfermedad, de los planes e ilusiones truncados por lo inesperado... En más de una ocasión nos hemos encontrado con personas que nos hacen preguntarnos:

¿Qué fuerza le lleva a esta persona a vivir con tanta alegría lo que le ha tocado en la vida? La fuerza está en que las cruces están regadas, como la de Jesús, por la savia de la fe y la confianza en Dios.

 

Oye, Señor…

 

Jesús, tú sabías que ibas a morir, pero no fue sencillo,

todo fue muy largo y doloroso,

se te humilló, traicionó y maltrató.

Hoy queremos poner ante ti

a todos los hermanos «crucificados»:

a los que son traicionados por los suyos,

a los maltratados por amor o por odio,

a los mal amados y tristes por su amor,

a los emigrantes que explotamos,

a los que vienen en busca de la buena vida

y nos molestan porque nos quitan lo nuestro...

Te presentamos también a todos los que sufren:

a los que no tienen quién les acompañe,

a los que se aburren de cuidar a otros,

a los que gastan su vida en facilitar otras,

al mundo sanitario, al carcelario,

al oficial, para que pongan calidez en las personas,

para que suavicen su dolor y dificultad,

para que les tiendan la mano

y les hagan fácil lo imposible.

Abraza a todos los que sufren.

 

Sugerencias

 

. Ora por todos los hermanos que sufren con especial misericordia.

. Vete a visitar, telefonea o escribe a alguna persona de tu entorno que sufre.

. Haz alguna renuncia o sacrificio para imaginar cómo se sentía Jesús en su sufrimiento.

 

Salmo

 

A ti, Señor; me acojo:

No quede yo nunca defraudado;

tú, que eres justo, ponme a salvo,

inclina tu oído hacia mi;

ven aprisa a librarme,

sé la roca de mi refugio,

un baluarte donde me salve,

tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame:

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo.

A tus manos encomiendo mi espíritu:

Tú, el Dios leal, me librarás.

(Salmo 30)

 

Pensamiento

 

Toda mi vida, Señor, la pongo en tus manos.

A ti te confío todos mis problemas, todo lo que me ocurre lo apoyo en ti y sé que nunca quedaré defraudado.

 

Sábado Santo

 

Oh Cristo, tú que en la entrega y confianza has aprendido la fidelidad: tú te has convertido para nosotros en fuen- te de salvación eterna. Oh Cristo, tú has puesto tu esperanza en Dios:

haznos caminar esperanzados porque el poder de Dios es más grande que todo poder.

 

Reflexión

 

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra: un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios

se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo.

Va a buscar a nuestro primer padre como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en las tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva.

El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlos, nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: «Mi Señor esté con todos”. Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: «Y con tu espíritu». Y, tomándolo por la mano, lo levanta, diciéndole: “Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz»...

Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo, que soy la vida y que estoy unido a ti.

(De una homilía antigua sobre el grande y santo Sábado)

 

Oye, Señor…

 

Tú, Señor, nos mantienes en vilo; expectantes de la promesa.

Nos hemos quedado en silencio: La muerte da miedo,

tu ausencia da qué pensar.

Pero la espera de tu resurrección nos cambia todo.

Esperamos que tu Padre actúe. Esperamos que Dios sea Dios. Esperamos que el silencio no sea para siempre.

Esperamos en Dios.

Esperamos expectantes.

Confiaste en él, no te defraudará.

En la espera nos unimos a ti.

Seremos un pueblo de luz caminando en medio de las tinieblas.

No vamos a oscuras.

Vamos con luz en medio de la noche.

 

Sugerencias

 

. Vive hoy un día de escucha al Señor, de silencio interior.  Puedes caer en la cuenta de cómo sería tu vida sin Dios.

Prepárate para resucitar con él esta noche todo lo mejor

de ti mismo y de los demás.

 

Salmo

 

Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento,

protege mi vida del terrible enemigo.

Inventan maldades y ocultan sus invenciones,

porque su mente y su corazón no tienen fondo.

Pero Dios los acribilla a flechazos,

por sorpresa los cubre de heridas;

su misma lengua los lleva a la ruina,

y los que lo ven menean la cabeza.

Todo el mundo se atemoriza,

proclama la obra de Dios y medita sus acciones.

El justo se alegra con el Señor,

se refugia en él,

y se felicitan los rectos de corazón.

(Salmo 63)

 

Pensamiento

 

Yo sé bien, Dios mío, que tú escuchas siempre lo que te pido.

Cuando me agito, cuando me preocupo en exceso, cuando me agobio, cuando me lleno de temores, tú estás ahí, alegrando mi corazón.