Liturgia Ascensión del Señor A

 

 

Liturgia  Ascensión del Señor - Ciclo A

 

Introducción
  

  Este día de la Ascensión del Señor a los cielos es para nosotros una fiesta de alegría, pues celebramos al Señor Jesús en su gloria. Tenía que partir de esta tierra para no ser ya por más tiempo el compañero privilegiado exclusivamente de un pequeño grupo de apóstoles y discípulos. Una vez que fuera glorificado en el cielo, él pertenecería a todos los que quisieran acogerlo como su Señor. De ahora en adelante nosotros, su pueblo,  tenemos que ser su figura y su rostro, su latido del corazón, su mano caritativa, su sonrisa, su fuerza que con frecuencia parece impotente. No temamos: Él ha prometido estar con nosotros hasta el fin de los tiempos, como está aquí ahora con nosotros en esta eucaristía.

 

Acto Penitencial

Jesús nos ha asignado una tarea, o mejor, una misión. Pidamos perdón porque tantas veces no hemos estado a la altura de sus expectativas y no hemos contado con su presencia.

    (Pausa)

 

  • Señor Jesús: Tú hiciste tu vida entre la gente y partiste a la gloria del Padre. Tú volverás, pues tu amor no tiene fin: R/ Señor, ten piedad

 

  • Cristo Jesús, tú vives todavía entre nosotros por medio de tu Espíritu que nos da fuerza y amor, pues tu amor no tiene fin: R/ Cristo, ten piedad

 

  • Señor Jesús, nosotros no te vemos, pero nos has dado hermanos en los que podemos verte, y una misión de verdad y de bondad entre ellos. R/ Señor, ten piedad

 

Ten misericordia de nosotros, Señor, perdona nuestros desalientos, nuestras tristezas y nuestros pecados. Ayúdanos a buscar la voluntad del Padre y llévanos a la vida eterna.

Oración  Colecta

 

Oremos para que el Espíritu del Señor resucitado nos guíe siempre.

Oh Dios y Padre nuestro: Nuestro Señor resucitado, Jesucristo, vive ahora glorioso en tu presencia. Cuando seguimos mirándole oculto ya en las nubes,  haz que volvamos a la tarea  que él nos ha asignado aquí en la tierra y que aprendamos a reconocer su rostro en nuestros hermanos. Y cuando nos sintamos demasiado apegados a esta tierra,  recuérdanos que un buen día completarás la obra de Jesús en nosotros y nos llevarás a tu gloria y alegría eternas por los siglos de los siglos.

 

Oración de los Fieles

 

  Jesús, nuestro Señor resucitado, vive para siempre, para interceder ante el Padre por y con nosotros. Oremos, pues, por medio de él, por las necesidades de la Iglesia y del mundo, y digamos: R/ Señor, que venga a nosotros tu reino.

 

  1. Por la Iglesia, por todos sus líderes y sus miembros, para que todos aceptemos y llevemos a cabo nuestra misión de vivir la Buena Noticia de salvación y  de proclamarla a todos los pueblos y culturas, roguemos al Señor.  Roguemos al Señor
  2. Por la gente que está mirando al cielo esperando la ayuda de Dios, para que sus plegarias sean atendidas; pero  también para que miren a sus hermanos y, con bondad y compasión, se comprometan en su servicio y ayuda, roguemos al Señor. Roguemos al Señor
  3. Por los que se dedican a la acción social y a proyectos de justicia y solidaridad, para que trabajen sin descanso para llevar genuina justicia aun a los menos privilegiados, siempre con espíritu de  reconciliación y de amor, roguemos al Señor. Roguemos al Señor
  4. Por los enfermos terminales y por los agonizantes, para que un día se unan a Jesús, el Señor, en la casa del Padre, y participen de su gloria, roguemos al Señor. Roguemos al Señor
  5. Por nuestras comunidades cristianas, para que Cristo esté vivo entre nosotros y nos envíe su Espíritu, para edificarnos y confirmarnos unos a otros en la esperanza y en el espíritu de servicio, roguemos al Señor. Roguemos al Señor

 

Oh Dios de esperanza y de vida, tú no has abandonado a tu Hijo en la muerte, sino que le has dado vida y gloria. En ti confiamos por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración de Ofertorio

 

Oh Dios y Padre nuestro: Aquí y ahora, en estos signos de pan y vino,  tu Hijo Jesús cumple su promesa  de estar siempre con nosotros hasta el fin del mundo. Que él crezca y viva en nosotros  y, con el poder de su Santo Espíritu, nos anime a ser su cuerpo visible para el mundo y a hacer discípulos suyos en todas las naciones.  Escucha bondadoso nuestra oración, presentada por tu mismo Hijo Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Oración después de la Comunión

 

Señor Dios nuestro: Te damos gracias por confiar tanto en nosotros,  al encomendarnos la misma misión de tu Hijo,        de forma que seamos su presencia viva en el mundo.  Te pedimos que podamos reinar  aprendiendo de él a servir constantemente a los hermanos. Que ellos vean que Cristo vive porque nosotros somos su cuerpo visible para el mundo. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición