Oración en el cementerio

 

1. MONICIÓN

     Hermanos y amigos:

Ayer nos encomendábamos a los santos, hoy 2 de noviembre, rezamos por aquellos que nos han precedido en la vida, en la muerte pero que fueron marcados con el sello de la Santísima Trinidad por el Bautismo.

Hoy, en este ambiente de silencio y de recogimiento, surgen interrogantes en nuestro interior: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Y la resurrección? ¿Qué podemos hacer por estos que, sin hablar, parecen decirnos todo?

No lo dudemos, hermanos: rezar, creer y confiar en Dios.

Hoy, por si lo hemos olvidado, hacemos presentes a los que están ausentes. Nuestra presencia hace visible su recuerdo. Nuestra oración, fortalece y acentúa la esperanza que tenemos de volvernos a ver, junto con ellos, en el abrazo de Dios.

Os invito a centrarnos en esta celebración. A dejar fuera, de este lugar, ruidos, preocupaciones, agobios. Ellos, nuestros difuntos, merecen y esperan que reguemos esta tierra bendita con la fecundidad de la oración.

(Unos breves instantes de silencio)

 

Canto

2. LECTURA

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 6,37-40

Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí, y yo no rechazaré al que venga a mí, porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi propia voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre es que toda persona que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna: y yo lo resucitaré en el último día.

Palabra del Señor

3. BREVE REFLEXIÓN

- Jesús promete la vida eterna a quien acepte aquello que El ofrece

- Jesús no rechaza a nadie: somos nosotros los que clasificamos en buenos y malos

- La Resurrección, el último día, será la hora de la verdad

- Jesús es fuente de vida. ¿Por qué temer a la muerte?

- La oración, en el día de los difuntos, es caer en la cuenta de que “todos” estamos unidos en su misma suerte

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

(Si se desea se puede rezar el 5º misterio de Dolor)

1. Para que el Señor se acuerde de todos los que hoy confiamos a su misericordia.

    OREMOS       R/ Dales, el descanso, Señor

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2  Para que no olvide la fe que le profesaron en la vida y puedan gozar un día de la felicidad eterna.

    OREMOS       R/Dales, el descanso, Señor

3. Para que perdone sus fragilidades y, por el perdón de sus pecados, puedan contemplar cara a cara el rostro de Dios.

    OREMOS       R/ Dales, el descanso, Señor

4. Por nosotros aquí reunidos. Para que nuestras oraciones sean signo de nuestra  gratitud a los que nos han precedido en el camino de la vida.

    OREMOS      R/ Dales, el descanso, Señor

5. Por los difuntos anónimos. Por todos aquellos que han sido olvidados por la memoria humana. Para que cuenten en este día con la súplica y la Acción de Gracias de toda la Iglesia.

    OREMOS     R/ Dales, el descanso, Señor

5. PADRENUESTRO

6.- AGUA BENDITA

--El día en el que fuimos bautizados, nos injertaron de lleno en la misma suerte de Jesús: morir para resucitar.

--Ahora, con el agua bendita, expresamos lo que creemos y profesamos: la muerte ha sido vencida. ¡Resucitaremos!

(El sacerdote aspergea en las cuatro direcciones del camposanto).

Con ello estaremos simbolizando aquello que en el Bautismo Dios hizo de nosotros: Templos del Espíritu Santo)

7.- ORACIÓN

Ayúdame, Señor, a considerar cada día, como la última oportunidad por agradarte

Ayúdame, Señor, a mirar al cielo, como mi casa definitiva

Ayúdame, Señor, a mirar a la tierra, como el paso necesario para alcanzar tu gloria

Ayúdame, Señor, a esperar cuando las nubes me impidan ver el sol

Ayúdame, Señor, a recordar a los que tantas veces me recordaron

Ayúdame, Señor, a vivir como si fuera un errante

Ayúdame, Señor, a creer que Tú tienes Palabra de Vida Eterna

Ayúdame, Señor, a caer en el surco de la tierra como si fuera semilla de primera

Ayúdame, Señor, a pensar en el bien que me hicieron, los que un día marcharon

Ayúdame, Señor, a rezar por los que un día, por mí, también rezaron

Ayúdame, Señor, a no olvidar los rostros y virtudes de los que más me quisieron

Ayúdame, Señor, a mirar al cielo con ojos de niño

Ayúdame, Señor, amar el cielo con un corazón cálido y siempre abierto

Ayúdame, Señor, a caminar hacia el cielo, guiado y cogido de tu mano

Amén.