Santa Teresa (fragmentos)

 

Santa Teresa de Jesús

 “fragmentos”

 

 

 

 

 

 

INDICE

  1. ¿Camino estrecho?.....................................................   4

2    Punto de partida………………………………..    4

3    Meta ……………………………………………   4

4    Camino real …………………………………….   4

5    Amor total ……………………………………...   5

6    Amor verdadero………………………………...   5

7    “Hágase tu voluntad” …………………………..   5

8    Fruto de la unión………………………………..   6

9     Almas fuertes…………………………………………………………     6

10   Almas flojas……………………………………………………………     6

11   Qué es orar …………………………………………………………..     6

12   No está en pensar, sino en amar ………………………….      6

13   Dificultades de los comienzos ………………………………      6

14   Necesidad de perseverar …………………………………..         6

15   Modo de orar ……………………………………………………...       7

16   Consejos para la oración ……………………………………..       7

17   La comunión ……………………………………………………..…      7

18   La oración vocal ……………………………………………………      8

19   No dejar la oración por nada ………………………………..      8

20   A Dios rogando y  …………………………………………………       8

21   La oración se prueba en la acción  ……………………….       9

22   Orar en todas partes  …………………………………………..       9

23   Amar a Dios y al prójimo  …………………………………….       9

24  No hagas a los otros   …………………………………………..       9

25   Haz a los otros  ……………………………………………………      10

26   Humildad  …………………………………………………………..      10

27   Obediencia  ……………………………………...................         10

28   Alegría …………………………………………......................        10

29   Paciencia  …………………………………………………………...      11

30   Eficacia de la paciencia ……………………………………….      11

31   No equivocar el camino  …………………………………….       11

32   No perder el tiempo  ………………………………………….       12

33   Panorama del mundo: reacción cristiana  ………….       12

34   Conocimiento propio  ………………………………………..      13

35   Peligro: lecturas  ………………………………………………..      13

36   Peligro: compañías  …………………………………………..       14

37   Enemigo 1: ambiente – Persecución………………….       14

38   Enemigo 2: tentaciones del demonio  ……………...        14

39   Enemigo 3: supervalorar el cuerpo  ………………….        14

40   Gravedad del pecado  ………………………………………        15

41   Evitar el pecado………………………………………………..        16

42   Ningún pecado es oculto  …………………………………        16

43   El pecado, la mayor desgracia  …………………………        16

44   El pecado ofensa a Dios  ………………………………….         16

45   Traición al Amigo ……………………………………………..        17

46   El pecado, una locura ………………………………………         17

47   El castigo del pecado es eterno ……………………….         17

48   El infierno ………………………………………………………..        17

49   Celo por los pecadores ……………………………………         18

50   El santo temor de Dios ……………………………………         18

51   Conciencia despierta ………………………………………         18

52   Conciencia dormida  ……………………………………….         19

53   La misericordia de Dios …………………………………..         19

54   Empezar con determinación …………………………..         19

55   Dios es amigo de ánimas animosas …………………        20

56   Necesidad de amigos verdaderos …………………..         20

57   Eficacia de la amistad ……………………………………..        21

58   Finalidad de la amistad …………………………………..        21

59   Importancia de la amistad ………………………………        21

60   Guías verdaderos……………………………………………         21

61   Importancia del Guía………………………………………         22

62   Necesidad de buenos libros…………………………..          22

 

      V      Libro de la vida

      C      Camino de perfección

      CA    Conceptos del Amor de Dios

      E       Epistolario

            M      Moradas

            F       Fundaciones

            R       Relaciones

Excl   Exclamaciones

A        Avisos

 

 

 

 

 Santa Teresa de Jesús  (fragmentos)

 

  1.  ¿Camino estrecho)

Bien viene aquí decir que fingís trabajo en vuestra ley, porque yo no lo veo, Señor, ni sé cómo es estrecho el camino que lleva a Vos. Camino real veo que es, que no senda; camino, que, quien de verdad se pone en él, va más seguro… No puedo entender qué es lo que temen de ponerse en el camino de la perfección… Los ojos en Jesús y no tengan miedo se ponga este sol de justicia, ni nos deje caminar de noche para que nos perdamos, si primero no le dejamos a Él (V. 36, 13-14)

  1. Punto de partida

Vuestra soy, para Vos nací.

¿Qué mandáis hacer de mí?

  1. Meta

En lo que está la suma perfección claro está que es en  estar nuestra voluntad tan conforme con la de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiere que no la queramos con toda nuestra voluntad, y tan alegremente tomemos lo sabroso como lo amargo, entendiendo que lo quiere Su Majestad. Esto parece dificultosísimo…, mas esta fuerza tiene el amor, si es perfecto, que olvidamos nuestro contento para contentar a quien amamos. Y verdaderamente es así, que aunque sean grandísimos trabajos, entendiendo que contentamos a Dios se nos hacen dulces (F. 5,10)

  1. Camino real

En la cruz está la vida

Y el consuelo

Y ella sola es el camino

Para el Cielo.

Como Dios no ha de forzar nuestra voluntad, toma lo que le damos, mas no se da a Sí del todo hasta que nos damos del todo. Esto es cosa cierta, y porque importa tanto, os lo recuerdo tantas veces, ni obra en el alma como cuando del todo es suya, ni sé cómo ha de obrar, es amigo de todo concierto (C. 28, 12)

  1. Amor total

Esta casa es un cielo, si lo puede haber en la tierra. Para quien se contenta sólo de contentar a Dios y no hace caso del contento suyo, tiénese muy buena vida; en queriendo algo más, se perderá todo, porque no lo puede tener, Y alma descontenta es como quien tiene gran hastío, que por bueno que sea el manjar, le da en rostro; y de lo que los sanos toman gran gusto comer, le hace ascos en el estómago. (C. 13,7)

  1. Amor verdadero

Díjome el Señor: ¡Ay hija, qué pocos me aman con verdad, que si me amasen no les encubriría Yo mis secretos! ¿Sabes qué es amarme con verdad? Entender que todo es mentira lo que no es agradarme a Mí. (V. 40,1)

  1.  “Hágase tu voluntad”

Pues os quiero avisar y acordar qué es su voluntad. No tengáis miedo daros riquezas ni deleites, ni honras, ni todas estas cosas de acá: no os quiere tan poco… ¿Queréis ver cómo trata a los que de veras le dicen esto? Preguntadlo a su Hijo glorioso, que se lo dijo cuando la oración del Huerto. Como fue dicho con determinación y de toda voluntad, mirad si lo cumplió bien  en Él en lo que le dio de trabajos y dolores, injurias y persecuciones, en fin hasta que se le acabó la vida con muerte de cruz… Así que estos son sus dones en este mundo. Da conforme al amor que nos tiene, a los que más ama, da estos dones más; a los que menos, menos y conforme al ánimo que ve en cada uno y al amor que tiene a Su Majestad. (C. 32, 6-7)

 

  1. Fruto de la unión

Su una labradorcilla se casase con el rey y tuviese hijos, ¿no quedan ya de sangre real? Pues si Nuestro Señor hace tanta merced a un alma que se junte con ella tan sin división, ¿qué deseos, qué efectos, qué hijos de obras heroicas podrán nacer de allí, si no fuere por su culpa? (CA. 3,9)

  1. Almas fuertes

Por eso, procuren estar alegres y considerar que –bien mirado- todo es poco lo que se padece por tan buen Dios y por quien tanto pasó por nosotros, que aún no hemos llegado a verter la sangre por Él (E. 267,4)

  1. Almas flojas

Estas almas (flojas) les lastima cualquier cosa que digan de ellos y no abrazan la cruz, sino llévanla arrastrando, y así les lastima y cansa y hace pedazos. Porque si es amada, es suave de llevar, esto es cierto. (CA, 2,26)

  1. Qué es orar

Que no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama. (V. 8, 5)

  1. No está en pensar, sino en amar

No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho, y así lo que más os despertare a amar, eso haced. Quizá no sabemos qué es amar y no me espantaré mucho, porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios y procurad en cuanto pudiéremos no ofenderle y rogarle que vaya siempre adelante la honra y gloria de su Hijo y el aumento de la Iglesia. (M. 4, 1,7)

  1. Dificultades de los comienzos

Muy muchas veces, algunos años, tenía más cuenta con desear se acabase la hora que tenía por mí de estar, y escuchar cuando daba el reloj que no en otras cosas buenas, y hartas veces no sé qué penitencia grave se me pusiera delante que no la acometiera de mejor gana que recogerme a hacer oración.(V,8,7)

  1. Necesidad de perseverar

¡Son tantas las cosas que el demonio pone delante a los principios para que no comience este camino de hecho!... Como quien sabe el caño que le viene, no sólo en perder aquella alma, sino muchas. Si el que comienza se esfuerza con el favor de Dios a llegar a la cumbre de la perfección, creo jamás va solo al cielo, siempre lleva mucha gente detrás de sí. (V. 11,4)

  1. Modo de orar

Tenía este modo de oración: que como no podía discurrir con el entendimiento, procuraba representar a Cristo dentro de mí, y hallábame mejor, a mi parecer, en las escenas a donde le veía más solo… En especial me hallaba muy bien en la oración del Huerto. Allí era mi acompañarle… Tengo para mí que por aquí ganó mucho mi alma, porque comencé a tener oración sin saber qué era.  Yo sólo podía pensar en Cristo como Hombre, mas es así, que jamás le pude representar en mí… sino como quien está ciego, a oscuras, que, aunque habla con una persona y ve que está con ella, porque sabe cierto que está allí, mas no la ve. (V. 9, 4 y 6)

  1. Consejos para la oración

La examinación de la conciencia y el pedir perdón, ya se sabe que ha de ser lo primero, Procurad luego, pues estáis sola, tener compañía. ¿Pues qué mejor que la del mismo Maestro…? Representad al mismo Señor junto con vos y mirad con qué amor os está enseñando; y creedme, mientras pudiereis no estéis sin tan buen amigo. Si os acostumbráis a traerle junto a vos y El ve que lo hacéis con amor y os andáis procurando contentarle, no le podréis –como dicen- echar de vos, no os faltará para siempre, os ayudará en todos Vuestros trabajos, le tendréis en todas partes: ¿pensáis que es poco un tal Amigo al lado? (C. 26,1)

Procurad tener una imagen o estampa del Señor. Que sea a vuestro gusto, no para tenerla y guardarla y nunca mirarle, sino para hablar muchas veces con Él, como habláis con otras personas. (C. 26, 9)

  1. La comunión

Mas sé de una persona (hablaba de ella misma) que cuando comulgaba, ni más ni menos que si viera con los ojos corporales entrar en su posada al Señor, procuraba esforzar la fe, para que, como creía verdaderamente entraba este Señor en su pobre posada, se despreocupaba de todas las cosas exteriores cuanto le era posible y entrábase con Él. Considerábase a sus pies ni más ni menos que si con los ojos corporales le viera y aun que no sintiese devoción, la fe le decía que estaba allí. No hay que dudar que esto no es representación de la imaginación, como cuando nos acordamos de una escena de la vida del Señor. Esto pasa ahora y es entera verdad… Pues si cuando andaba en el mundo de sólo tocar sus ropas sanaba a los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje…(C.34,7-8)

Estaos vos con Él de buena gana: no perdáis tan buena razón de negociar como es la hora después de haber comulgado.

  1. La oración vocal

No penséis que se saca poca ganancia de rezar vocalmente con perfección; os digo que es muy posible que estando rezando un Padrenuestro u otra oración vocal os ponga el Señor en contemplación perfecta. (C.25,1)

Es cosa para alabar mucho al Señor cuán subida en perfección es esta oración del Padrenuestro… Espántame ver que en tan pocas palabras está toda la contemplación y perfección encerrada, que parece no hemos menester otro libro sino estudiar éste. (C.37,1)

Si rezando estoy enteramente entendiendo y viendo que hablo con Dios con más advertencia que las palabras que digo, junto están oración vocal y mental (C.22,1)

Mirad que hacéis mucho más con una palabra, de cuando en cuando, del Padrenuestro, que con decirlo muchas veces aprisa.(C31)

  1. No dejar la oración por nada

Sólo digo que, para estas mercedes tan grandes, es la puerta la oración; cerrada ésta no sé cómo las hará; porque, aunque quisiera entrar a regalarse con un alma y regalarla, no hay por donde, que la quiere sola y limpia y con gana de recibirle. Si le ponemos muchos tropiezos y no ponemos nada en quitarlos, ¿Cómo ha de venir a nosotros? (V. 8,9)

  1. A Dios rogando y …

Torno a decir que para esto es menester no poner vuestro fundamento sólo en rezar y contemplar; porque, si no procuráis virtudes y hay ejercicio de ellas, os quedaréis enanas. Y aún quisiera Dios que sólo sea no crecer, porque ya sabéis que quien no crece, descrece. (M7, 4,9)

  1. La oración se prueba en la acción

Aquí, hijas mías, se ha de ver el amor, que no en los rincones, sino en mitad de las ocasiones… Miren siempre que hablo presuponiendo andar en ellas por obediencia o caridad; que, a no haber esto de por medio, siempre me resumo en que es mejor la soledad… Por lo que digo que es ganancia, es porque se nos da a entender quién somos y hasta donde llega nuestra virtud. Porque una persona siempre recogida, por santa que a su parecer sea, no sabe si tiene paciencia ni humildad, ni tiene cómo saberlo (F.5,15)

  1. Orar en todas partes

No haya desconsuelo cuando la obediencia os trajere empleadas en cosas exteriores; entended que si es en lqa cocina, entre los pucheros anda el Señor ayudándoos en lo interior y exterior. (F.5, 8)

  1. Amor a Dios y al  prójimo

Sólo esas dos cosas nos pide el Señor: amor de Dios y del prójimo, en esto hemos de trabajar. Guardándolas con perfección hacemos su voluntad y nos unimos a Él.

La más cierta señal que, a mi parecer, hay de si guardamos estas cosas, es guardando bien amor al prójimo; porque si amamos a Dios no se puede saber, aunque hay indicios grandes para entender que le amamos, mas el amor del prójimo, sí. Y estad ciertas que mientras más en éste os viereis aprovechadas, más lo estaréis en el amor de Dios; porque es tan grande el que Su Majestad nos tiene, que en pago del que tenemos al prójimo hará que crezca el que tenemos a Su Majestad. (M5, 3,7,8)

  1. No hagas a los otros…

Comencé a no halar mal de nadie por poco que fuese, porque veía no había de decir de otra persona lo que no quería dijesen de mí… Y así persuadía hiciesen las que estaban conmigo, tanto que les quedó de costumbre. Se vino así a entender que donde estaba yo todas tenían aseguradas las espaldas. (V.6,3)

  1. Haz a los otros…

Es también muy buena muestra de amor que una procure quitarle a las otras los trabajos y tomarlos para sí, y también alegrarse del acrecentamiento de las virtudes de los demás. Todas estas cosas, aparte del gran bien que traen consigo, ayudan mucho  a la paz y a la convivencia de unas con otras. (C. 7,9)

  1. Humildad

Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y entendí esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad, y es muy gran verdad que no tenemos cosa buena de nosotros; sino miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira (M6,10-7)

Mientras estamos en esta tierra no hay cosa que más  importe que la humildad. (M1, 2,9)

  1. Obediencia

Lo que pretendo dar a entender es por qué la obediencia es el mayor medio que hay para llegar a este tan dichoso estado. Es que, en ninguna manera somos señores de nuestra voluntad para emplearla toda en Dios, hasta que la sujetemos a la razón, es la obediencia el verdadero camino para sujetarla. Porque esto no se hace con buenas razones; que nuestro natural y amor propio tiene tantas que nunca llegaríamos allá. Y muchas veces, lo que es más razonable, si no nos gusta, Nos parece disparate por las pocas ganas que tenemos de hacerlo. (F. 5,11)

Procurad, aunque más pena os de, obedecer, pues en esto está la mayor perfección. (C.39,3)

En lo tocante a la obediencia no querrá el Señor que quien bien le quisiere vaya por otro camino diferente del que fue Él, “obediente hasta la muerte” (F. 5,3)

  1. Alegría

Todo lo que pudiereis sin ofensa de Dios, procurad ser afables y portaros con todas las personas que os trataren de manera que amen vuestra conversación, y deseen vuestra manera de vivir y tratar, y no se atemoricen de la virtud. (C.41,7)

Procúrense a los principios andar con alegría y libertad, que hay algunas personas que parece se les ha de ir la devoción si se descuidan un poco. (V 13,1)

  1. Paciencia

Si estáis con trabajos, o tristes, miradle camino del Huerto: qué aflicción tan grande llevaba en el alma; o miradle atado a la columna lleno de dolores, todas sus carnes hechas pedazos por lo mucho que os ama; tanto padecer, perseguido por unos, escupidos por otros, negado de sus amigos, desamparado de ellos, puesto en tanta soledad, que el uno con el otro os podéis consolar; o miradle cargado con la cruz… Él os mirará con unos ojos hermosos y piadosos, llenos de lágrimas, y olvidará sus dolores por consolar los vuestros, sólo para que os vayáis a consolar con Él y volváis la cabeza a mirarle. (C. 26,5)

Muchas veces os lo digo, hermanas y ahora lo quiero dejar escrito aquí, porque no se os olvide, que en esta casa, y aún toda persona que quisiere ser más perfecta, huya mil leguas de “razón tuve”, “hiciéronme sinrazón”, “no tuvo razón quien esto hizo conmigo”. ¡De malas razones  nos libre Dios! ¿Parece que había razón para que nuestro buen Jesús sufriese tantas injurias y se las hiciesen, y tantas sinrazones” (C.13,1)

  1. Eficacia de la Paciencia

Nada te turbe,

Nada te espante,

Todo se pasa,

Dios no se muda.

La paciencia

Todo lo alcanza

Quien a Dios tiene,

Nada le falta:

Sólo Dios basta

  1. No equivocar el camino

-Alma, ¿qué quieres de Mi?

-Dios mío, no más que verte.

-Y, ¿Qué temes más de ti?

-Lo que más temo es perderte.

32.     No perder el tiempo

Estase ardiendo el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le levantan mil testimonios y quieren poner a su Iglesia por el suelo, ¿y hemos de gastar el tiempo en cosas que por ventura, si Dios se las diese, tendríamos un alma menos en el cielo? (C. 1,5)

  1. Panorama del mundo: reacción cristiana

          En este tiempo vinieron a mí noticia los daños de Francia y el estrago de los luteranos. Díome gran fatiga, y como si yo pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Señor y le suplicaba remediase tanto mal.

          Parecíame que mil vidas pusiere yo para remedio de un alma de las muchas que allí se perdían…

          Determiné a hacer eso poquito que era en mí. Que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo, confiada en la gran bondad de Dios, que nunca falta de ayudar a quien por Él se determina a dejarlo todo (C.1,2)

  1. Conocimiento propio

          Esto del conocimiento propio jamás se ha de dejar… Esto de los pecados y conocimiento propio es el pan con que todos los manjares se han de comer, por delicados que sean, en este camino de oración, y sin este pan no se podrían sustentar.(V.13,15

          Y tengo por mayor merced del Señor un día de propio y humilde conocimiento, que muchos de oración.(F.5,16)

          A mi parecer jamás nos acabamos de conocer si no procuramos conocer a Dios; mirando su grandeza, acudamos a nuestra bajeza, y mirando su limpieza, veremos nuestra suciedad; considerando su humildad, veremos cuán lejos estamos de ser humildes (M1, 2,9)

         

  1. Peligros: lecturas

Paréceme que  comenzó a hacerme mucho daño lo que ahora diré. Considero algunas veces cuán mal lo hacen los padres que no procuran que vean sus hijos siempre cosas de virtud de todas maneras… Me aficioné a los libros de caballerías y esta afición me comenzó a enfriar los deseos  y comenzar a faltar en lo demás; y parecíame no era malo en gastar muchas horas del día y de la noche en tan vano ejercicio, aunque escondida de mis padres. Era tan en extremo lo que en esto me embebía, que si no tenía libro nuevo, no me parecía tenía contento.

Comencé a traer  galas y a desear contentar en parecer bien, con mucho cuidado de manos y cabello y olores y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran muchas, por ser muy curiosa (V. 2, 1.2).

 

  1. Peligro: compañías

(Sobre las amistades escribe dando mucha importancia al peligro en que anduvo en su adolescencia con unos primos suyos y con una muchacha ligera de la que aprendió toda ligereza). Mi padre y mi hermana sentían mucho esta amistad; reprendíanmela muchas veces. No les aprovechaban sus diligencias, porque mi sagacidad para cualquier cosa mala era mucha. Espántame el daño que hace a veces una mala compañía. Y, si no hubiera pasado por ello no lo pudiera creer, en especial en la adolescencia. Querría escarmentasen en mí los padres para mirar mucho en esto… Por aquí entiendo el gran provecho que hace la buena compañía y tengo por cierto que si tratara en aquella edad con personas virtuosas, hubiera estado entera en la virtud, porque si en esta edad tuviera quien me enseñara a temer a Dios, hubiera tomado fuerzas el alma para no caer. (V. 2, 4 y 5).

 

38 Enemigo 1; ambiente y mentalidad mundanos.- Persecución

Díjome fray Pedro de Alcántara, que uno de los mayores trabajos de la tierra era el que había padecido que es contradicción de buenos, y que todavía me quedaba mucho. (V 30,6)

Aquí me enseñó el Señor el grandísimo bien que es pasar trabajos y persecuciones por Él, porque fue tanto el acrecentamiento que vi en mi alma de amor de Dios y otras muchas cosas, que yo me espantaba, y esto me hace no poder dejar de desear trabajos (V. 33, 4)

Paréceme, Señor, que probáis con rigor a quien os ama, para que en el extremo del trabajo se entienda el mayor extremo de vuestro amor. Levántense contra mí todos los letrados, persíganme todas las cosas criadas, atorméntenme todos los demonios; no me faltéis Vos, Señor, que ya tengo experiencia de la ganancia con que sacáis a quien sólo en Vos confía (V. 25, 17)

Tengo por cierto que se excusarían grandes males si entendiésemos que no está el negocio en guardarnos de los hombres, sino en guardarnos de descontentar a Dios (V. 2, 7).

 

  1. Enemigo 2: tentaciones del demonio

Les pone el demonio tantos peligros y dificultades delante que no es menester poco ánimo para no tornar atrás, sino muy mucho y mucho favor de Dios. (V.11,4)

Aviso tanto que no se pongan en ocasiones, porque pone mucho el demonio más por un alma de éstas que por muy muchas a quien el Señor no da estas mercedes..

Y así son muy combatidas y aún mucho más perdidas que otras si se pierden. (M4, 3,10)

Porque no hay encerramiento tan encerrado a donde el demonio no pueda entrar, ni desierto tan apartado a donde deje de ir. (M5, 4,8)

No se me da más de los demonios que de moscas. Paréceme tan cobardes que, en viendo que les tienen en poco, no les queda fuerza. (V. 25, 20)

 

  1. Enemigo 3: Supervalorar el cuerpo

Paréceme a mí ahora esta manera de caminar un querer concertar cuerpo y alma para no perder acá el descanso y gozar allá de Dios. Y así será si se anda en justicia y vamos asidos a la virtud, mas es paso de gallina; nunca con él se llegará a la libertad de espíritu… Aunque en esto de deseos siempre los tuve grandes, mas procuraba esto que he dicho: tener oración, más vivir a mi placer. (V. 13,5 y 6)

Por una parte me llamaba Dios, por otra yo seguía el mundo. Dábanme gran consuelo todas las cosas de Dios; teníanme atada las del mundo. Parece que quería concertar estos dos contrarios –tan enemigo uno de otro-  como es vida espiritual y gustos y pasatiempos sensuales. En la oración pasaba gran trabajo porque no andaba el espíritu señor, sino esclavo… Pasé así muchos años que ahora me espanta cómo era posible no dejar lo uno o lo otro. (V. 7, 17)

Lo primero que hemos de procurar es quitar de nosotros el amor de este cuerpo, que somos algunas tan regaladas de nuestro natural que no hay poco que hacer aquí. (C. 10,5)

Porque este cuerpo tiene una  falta, que mientras más le regalan más necesidades descubre. Es cosa extraña lo que quiere ser regalado; y, por poca que sea la necesidad, engaña a la pobre alma para que no medre… Sabed sufrir un poquito por amor de Dios sin que lo sepan todos. (C. 11,2,3)

Descuidaos de vosotras, si no fuere grande la necesidad. Si no nos determinamos a tragar de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haremos nada. (C . 11, 4)

 

  1. Gravedad del pecado

            Mas el pecado, por chico que sea, Dios nos libre de él. ¡Cuánto más que no hay pecado pequeño siendo contra una tan gran Majestad y viendo que nos está mirando! Que esto me parece a mí es pecado sobrepensado. Es como si dijéremos: Señor, aunque os pese, haré esto; ya veo que lo veis y sé que no lo queréis y lo entiendo; mas prefiero seguir mi antojo y gusto que no vuestra voluntad. Y decir que hay cosas que no tienen importancia, a mí no me lo parece, por leve que sea la culpa, sino mucha y muy mucha. (C. 41,3)

            Me mostró también el Señor, cómo está el alma que está en pecado, sin ningún poder, sino como una persona que estuviese del todo atada y liada y tapados los ojos, que aunque quiere ver no puede, ni andar, ni oír y en gran oscuridad. Me hicieron tanta lástima las almas que están así que cualquier trabajo me parece ligero por librar una. (R. 24)

  1. Evitar el pecado

En lo interior tener esta cuenta y aviso hasta que os veáis con tan gran determinación  de no ofender al Señor que perderíais mil vidas antes que hacer un pecado mortal, y de los veniales estéis con mucho cuidado de no hacerlos, al menos conscientemente, porque sin darse cuenta, ¿quién estará sin hacer muchos? (C. 41, 3)

 

  1. Ningún pecado es oculto

¡Oh, quien pudiese dar a entender esto a los que hacen muy deshonnestos y feos pecados, para que se acuerden que no son ocultos y que con razón los siente Dios, pues pasan tan presentes a Él y tan desvergonzadamente nos portamos delante de Él! Vi cuán bien se merecen el infierno por una sola culpa mortal porque no se puede entender cuán gravísima cosa es hacerla delante de Dios y cuán contraria es a su voluntad. V 40,10)

 

  1.  El pecado, la mayor desgracia

Yo sé de una persona a quien quiso nuestro Señor mostrar cómo quedaba un alma cuando pecaba mortalmente. Dice aquella persona que le parece no sería posible que nadie pecara si lo entendiese. Y así le dio mucha gana que todos lo entendieran; y así os lo dé a vosotras de rogar mucho a Dios por los que están en este estado. Porque así como de una fuente muy clara son claros todos los arroyitos que salen de ella (como un alma que está en gracia, que de aquí le viene que todas sus obras sean tan agradables a los ojos de Dios y de los hombres), así el alma que por su culpa se aparta de esta fuente y se planta en otra de muy negrísima agua y de muy malo olor, todo lo que corra de ella es la misma desventura y suciedad (M1, 2,2)

 

  1. El pecado, ofensa a Dios

            ¡Qué prisa nos damos a ofenderos y cómo os la dais Vos mayor a perdonarnos! ¡Qué grave cosa es el pecado que bastó a matar a Dios con tantos dolores! ¡Y cuán cercado estáis mi Dios de ellos! ¿A dónde podéis ir que no os atormenten? De todas partes os dan heridas mortales. (Excl. X, 2)

  1. El pecado, traición al Amigo

¡Oh cristianos!: tiempo es de defender a vuestro Rey y de acompañarle en tan gran soledad; que son muy pocos los vasallos que le han quedado y mucha la multitud que acompaña a Lucifer. Y lo que es peor, que se muestran amigos en lo público y véndenle en lo  secreto; casi no halla de quién fiarse. ¡Oh, amigo verdadero! ¡Qué mal os paga el que es traidor! (Excl. X, 2)

 

  1. El pecado, una locura

¿Qué es esto, Señor; que para todo somos cobardes, si no es para contra Vos?... Y si la razón no estuviese tan ciega, no bastarían las fuerzas de todos juntos para atreverse a tomar armas contra su Criador y sustentar guerra continua contra quien los puede hundir en los abismos en un momento; sino, como está ciega, quedan como locos, que buscan la muerte, porque en su imaginación les parece con ella ganar la vida. En fin, como gente sin razón (Excl.XII,1)

 

  1. El castigo del pecado es eterno

Cuando éramos niños nos espantaba mucho decir que pena y gloria  eran para siempre. Acaecíamos estar muchos ratos tratando de esto y gustábamos decir muchas veces: ¡para siempre, siempre, siempre! (V. 1, 5)

 

  1. El infierno

(El señor le hizo ver como en visión imaginativa el infierno y el lugar para ella reservado o que hubiera podido llegar a merecer por el camino que llevaba).

Entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado y yo merecido por mis pecados. Fue un momento brevísimo; mas aunque yo viviese muchos años me parece imposible olvidarlo…

Yo quedé tan espantada, y aún lo estoy ahora escribiéndolo, que aunque hace ya seis años, me dura la impresión. Y así cuando tengo trabajos y dolores, acordándome de aquello todo lo de acá veo se puede pasar y así me parece nos quejamos sin motivo. Y así torno a decir que es una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho, porque me ha aprovechado muy mucho, así para perder el miedo a las tribulaciones de esta vida, como para esforzarme a padecerlas y dar gracias al Señor que me libró de males tan perpetuos y terribles… (V.32, 1,4)

 

  1. Celo por los pecadores

De aquí también gané la grandísima pena que me da de las muchas almas que se condenan y los ímpetus grandes de salvar almas, que me parece cierto a mí que por librar una sola de tan gravísimos tormentoso pasaría yo muchas muertes de muy buena gana… No sé como podemos sosegar viendo tantas almas como lleva cada día el demonio consigo. No nos contentemos con menos de hacer todo lo que pudiéremos de nuestra parte. (V, 32, 6)

 

  1. El santo temor de Dios

Pues, buen Maestro nuestro, dadnos algún remedio cómo vivir sin sobresalto en guerra tan peligrosa. El que podemos tener, hijas, y nos dio Su Majestad, es amor y temor. Que el amor nos hará apresurar los pasos, y el temor nos hará ir mirando dónde ponemos los pies. (C. 40,1)

Acuérdate que no tienes más que un alma, ni has de morir más que una vez, ni tienes más de una vida breve, ni hay más de una gloria y ésta eterna, y dejarás de lado muchas cosas.

Tu deseo sea ver a Dios; tu temor, si lo has de perder; tu dolor, que no le gozas; y tu gozo, de lo que te puede llevar allá y vivirás con gran paz. (Avisos 548)

 

  1. Conciencia despierta

Paréceme a mí que cuando a una persona la ha llevado Dios a un claro conocimiento de qué cosa es el mundo, y que hay otro mundo, y la diferencia que hay de lo uno a lo otro, y que lo uno es eterno y lo otro soñado, y qué cosa es amar al Criador o a la criatura, y ver y probar qué se gana con lo uno y se pierde con lo otro, etc., que vive muy diferentemente de los que no hemos llegado aquí.

Podría ser, hermanas, que digáis que estas cosas que he dicho ya todas las sabéis. Quiera Dios sea así, que las sepáis de la manera que conviene, impreso en las entrañas. (C.6, 3 y 4)

 

  1. Conciencia dormida

Dios os libre de muchas maneras de paz que tienen los mundanos. Nunca Dios nos las deje probar. Cuando uno de los del mundo anda muy tranquilo andando metido en grandes pecados y tan tranquilo en sus vicios que en nada le remuerde la conciencia, señal es que el demonio y él están amigos. Mientras viven, no les quiere dar guerra, porque sintiéndose malos, por huir de ella se tornarían algo a Dios. (C.A. 2,1)

 

  1. La misericordia de Dios

Fíe de la bondad de Dios, que es mayor que todos los males que podemos hacer, y no se acuerda de nuestra ingratitud, cuando nosotros, conociéndonos, queremos volver a su amistad… Acuérdense de sus palabras y miren lo que ha hecho conmigo, que primero me cansé de ofenderle que Él de perdonarme. Nunca se pueden agotar sus misericordias. No se cansa de dar; no nos cansemos nosotros de recibir. (V, 19, 15)

Considerando el amor que Dios me tenía, volví a animarme. Que de su misericordia jamás desconfié; de mí, muchas veces.(V.9,7)

Yo soy muy aficionada a san Agustín… por haber sido pecador, que yo hallo mucho consuelo en los santos que, después de ser pecadores, el Señor volvió a Sí (V.9, 7)

Vuestra soy, pues me criaste,

Vuestra, pues me redimiste,

Vuestra, pues me sufriste,

Vuestra, pues que me llamaste,

Vuestra, porque me esperaste,

Vuestra, pues no me perdí

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

  1. Empezar con determinación

Importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a la perfección, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájese lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera se muera en el camino, siquiera se hunda el mundo. (C. 21,2)

 

  1. Dios es amigo de ánimas animosas

Tener gran confianza, porque conviene mucho no apocar los deseos, sino creer de Dios que, si nos esforzamos, poco a poco, aunque no sea luego, podremos llegar a los que muchos santos con su favor; que si ellos nunca se determinaran  a desearlo y poco a poco a ponerlo por obra, no subieran a tan alto estado.

Quiere SU majestad y es amigo de ánimas animosas, que vayan con humildad y ninguna confianza de sí;  y no he visto a ninguna de éstas que quede baja en este camino, ni ningún alma cobarde (con amparo de humildad) que en muchos años ande lo que éstos en muy pocos, Espántame lo mucho que hace en este camino animarse a grandes cosas. (V 13,2)

 

  1. Necesidad de amigos verdaderos

Gran mal es un alma sola entre tantos peligros… Por eso aconsejaría yo a los que tienen oración, en especial al principio, procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo…

Porque andan ya las cosas del servicio de Dios tan flacas que es menester hacerse espaldas unos a otros los que le sirven para ir adelante…

Y si uno comienza a darse a Dios hay tantos que murmuren que es menester buscarse compañía para defenderse, hasta que ya estén fuertes en no pesarles de padecer; y si no, veránse en mucho aprieto…

Y es un género de humildad no fiar de sí, sino creer que por aquellos por quien conversa le ayudará Dios; y crece la caridad con ser comunicada, y hay mil bienes que no los osaría decir si no tuviese gran experiencia de lo mucho que va en esto…

De mí sé decir que si el Señor no me descubriera esta verdad y diera medios para que yo muy ordinario tratara con personas que tienen oración, que cayendo y levantando iba a dar de ojos en el infierno; porque para caer había muchos amigos que me ayudasen; para levantarme hallábame tan sola, que ahora me espanto cómo no estaba siempre caída. (V. 7, 20,22)

 

  1. Eficacia de la amistad

            Así gana muy mucho los que tienen su amistad; y crean que, o los dejarán de tratar o lograrán de nuestro Señor que vayan por su camino…, porque si les ven torcer el camino o algunas faltas luego se lo dicen… o ellos se enmendarán o apartarán de la amistad (C, 7, 4)

 

  1. Finalidad de la amistad

Este concierto querría hiciésemos los cinco que en el presente nos amamos en Cristo, que procurásemos juntarnos alguna vez para desengañar unos a otros, y decir en lo que podíamos enmendarnos y contentar más a Dios; que no hay quien tan bien se conozca a sí mismo como nos conocen los que nos miran, si es con amor y cuidado de aprovecharnos (V. 16 7)

 

  1. Importancia de la amistad

Sabe Él que está todo el remedio de un alma en tratar con amigos de Dios…

Estaba yo tan caída en cosillas de mala costumbre que no acababa de entender eran malas, que era menester ayuda de otros y darme la mano para levantarme (V 23, 4).

 

  1. Guías verdaderos

Cuando en un tiempo de alboroto, que parece llevara todos tras de sí medio ciegos, levanta Dios uno que les abra los ojos (¡qué grandeza de Dios, que puede más a las veces un hombre solo o dos, que digan verdad, que muchos juntos!), tornan poco a poco a descubrir el camino, dales Dios ánimo… Así que, como haya uno o dos que sin temor sigan lo mejor, luego torna el Señor poco a poco a ganar lo perdido.

Mirad que no son tiempos de creer a todos, sino a los que viereis van conformes a la vida de Cristo (C. 21, 9)

 

  1. Importancia del guía

¡Oh Sabiduría Eterna! Y qué gran cosa es un maestro sabio, temeroso, que previene a los peligros. Es todo el bien que un alma espiritual puede acá desear porque es gran seguridad. No podría encarecer con palabras lo que esto importa (C 37, 5)

 

  1. Necesidad de Buenos libros

Dióme la vida haber quedado ya amiga de buenos libros (cita ella los Libros que más bien le hicieron: las cartas de san Jerónimo, las Confesiones de san Agustín y el Tercer Abecedario de F de Osuna)

Comencé a tener ratos de soledad y confesarme a menudo, teniendo aquel libro por maestro.

A personas que tienen esta disposición conviene ocuparse mucho en lección, que ayuda mucho para recogerse, aunque sea poco lo que lean. Digo que si, sin esta ayuda, le hacen estar mucho rato en la oración, que será imposible durar mucho en ella, porque es muy penosa cosa.

También es un gran medio tomar un buen libro aun para recogeros a rezar vocalmente y poquito a poquito ir acostumbrando el alma (V. 4, 7 y 8 )

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

España: El Papa decreta un Año Jubilar para celebrar el V Centenario de Santa Teresa

Del 15 de octubre de 2014 al 15 de octubre de 2015. Los fieles que cumplan con las condiciones previstas podrán obtener la indulgencia plenaria y recibir la bendición papal

Madrid, 25 de abril de 2014 (Zenit.org)

El papa Francisco ha firmado el decreto por el que concede un Año Jubilar Teresiano en España desde el 15 de octubre de este año hasta el 15 de octubre de 2015, con el fin de celebrar el V Centenario del nacimiento de la primera doctora de la Iglesia, Teresa de Jesús. La noticia la dió a conocer ayer el obispo de Ávila, monseñor Jesús García Burillo, durante la misa celebrada en la catedral para conmemorar el 400 aniversario de la beatificación de la santa abulense.

Según indica el citado decreto de la Penitenciaría Apostólica, los fieles que asistan a las celebraciones litúrgicas, y cumplan con las condiciones previstas (verdadero arrepentimiento, confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre), podrán obtener la indulgencia plenaria de la pena temporal de sus pecados. Durante este perido de tiempo, el Pontífice también concederá la gracia de impartir la bendición papal a todos los cristianos presentes, que movidos por la caridad, hayan asistido a los diferentes ritos sagrados programados.

En un comunicado, el obispado de Ávila señala que “en fechas posteriores, se comunicará oportunamente cuáles serán los templos o santuarios jubilares donde los fieles puedan lucrar la indulgencia plenaria”. Asimismo, la diócesis explica que “durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de noviembre de 2011 el entonces presidente, cardenal Antonio María Rouco Varela, remitió un escrito al Santo Padre en el que, además de solicitar también este Año Jubilar, se recordaba la vida de santidad de Teresa de Jesús, y la intención de celebrar solemnemente su Centenario con actos litúrgicos especiales y diversas prácticas espirituales, que permitan promover la devoción a la santa abulense”.

Sin duda, esta decisión pontificia supondrá un importante impulso para el turismo de las ciudades teresianas, con Ávila y Alba de Tormes como lugares destacados, puesto que llegarán numerosos visitantes con la intención de ganar el jubileo.

Las celebraciones del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa (1515-2015) comenzarán en su ciudad natal el próximo 15 de octubre y se prolongarán durante todo un año. Numerosos actos litúrgicos y actividades culturales servirán para conocer mejor la figura de esta mujer excepcional, una mística cuya talla espiritual e intelectual ha dejado una impronta indiscutible en la cultura universal. 

Por su parte, la Conferencia Episcopal sigue pendiente de que la Santa Sede confirme la esperada visita del papa Francisco a España con motivo de tan importante aniversario. Este viaje apostólico a tierras españolas podría producirse coincidiendo con la clausura del Año Jubilar en octubre de 2015. Otras fechas que se barajan son el propio día del Centenario (28 de marzo de 2015) o durante el Encuentro europeo de Jóvenes (en agosto de 2015).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(25 de abril de 2014) © Innovative Media Inc.