Homilía del padre Damián

En nuestra vida nos pasa como a Pedro, a Santiago y a Juan... hay experiencias por las que hemos pasado que nunca podremos olvidar, aquellas que iluminaron aunque sólo fuera por un instante nuestra vida, aquel preciso momento...

Como a aquellos discípulos, hoy Jesús nos anima a subir a la montaña, una montaña como lugar de encuentro con Él... y símbolo de:

- Esfuerzo: subir cuesta, cansa pero cuando vamos vislumbrando la cima nos vamos animando...

- Paz: porque es en la altura donde encontramos esa paz y tranquilidad que necesitamos.

- Amistad: porque si te encuentras con alguien entablas una conversación... cosa que no ocurre en la ciudad... donde sólo saludas a los conocidos...

- La proximidad con Dios: porque da la sensación que Él está ahí... en la altura.

- La Intimidad: porque el aire puro, la paz que se respira y el horizonte que se vislumbra nos ayuda a esa intimidad que necesitamos para recobrar fuerzas...

 
Igualmente la Cuaresma viene a ser un tiempo:

 

+ Para esforzarnos (mediante el ayuno ( CAMBIO ), la oración ( CONFÍA ) y la limosna ( COMPARTE ) a cambiar y dar un rumbo nuevo a la vida.
 
+ Para sentirnos en Paz ( paz interior y paz con Dios ) y salir de tanto malestar y negatividad.

+ Para la amistad ( con los demás y con Dios) y dar nuevas oportunidades...

+ Para acercarnos a Dios en su camino de cruz, pasión, muerte y resurrección.

+ Para la intimidad con Dios, buscando en el silencio el diálogo con Él...

 

Pidamos hoy ser conscientes de todos los momentos de luz y paz que hayamos vivido en la montaña de nuestra vida y sepamos meterlos en nuestro corazón para que cuando bajemos a la realidad del día a día nos den fuerzas para seguir siendo fieles a Aquél que supo ofrecer su vida en la cruz por todos nosotros...

Que así sea.