Homilía del padre Damián

No estamos acostumbrados a ver a un Jesús así... Pensamos en Él como Alguien que nos transmite PAZ, armonía, incluso lo podemos confundir con alguien excesivamente "dulzón" y casi como de "merengue". Y nos olvidamos que Él compartió y tuvo todas nuestras reacciones y actitudes humanas: alegría, tristeza, dolor, bienestar, paz y enfado.

Pero, ¿qué altera tanto a Jesús? "Habeis hecho de Dios un negocio"... y ¿no será verdad...?.

- ¿Venimos a dar gracias o a pedir?

- "Yo haré tal cosa buena si me concedes este deseo"

- Ponemos una vela a Dios y otra al diablo--- "por si acaso rezaré 20 padrenuestros, 80 avemarías y pondré 100 fotocopias en 9 Iglesias... a los tres días se me concederá lo que pido...

- Vivencia de Sacramentos, no de corazón, sino porque siempre se ha hecho así (Bautizos, Primeras Comuniones, Bodas... hasta entierros...)

 

En el fondo parecemos no darnos cuenta que nuestros templos no sirven para nada si en ellos no se reúne una comunidad que tiene claro que lo que se vive aquí ha de transmitirse fuera...

 

" Al entrar recuerda que dentro hay alguien que te quiere y te espera... Al salir recuerda lo que has vivido y no te olvides de transmitirlo tal y como Él quiere..."

Pidamos hoy no convertir a Dios en un negocio.

Pidamos hoy ser consciente que el verdadero culto que Dios quiere es que nos entreguemos a los demás sin disfraces, sin dobles caras sino con la misma actitud y comportamiento que tenemos o hemos de tener en el templo, lugar de encuentro con Dios...

Pidamos que nos demos cuenta que este lugar (templo material) nos debe llevar a ese otro lugar (templo humano) igual que Jesús...