Oraciones para la procesión del Corpus Christi

 

  1. Querido amigo Jesús, hoy como en aquella primera pascua con tus discípulos sigues deseando comer y estar con nosotros. Te veneramos con amor y respeto, con afecto ferviente, como nuestro amigo y Señor que eres.

Queremos que nuestro corazón palpite junto al tuyo. Purifícalo de toda dureza y crueldad, de toda perversión y muerte, de todo mal y pecado. Cólmalo de ti, a fin de que ni los acontecimientos diarios ni las circunstancias temporales lo sacudan. Que encontremos nosotros paz en tu amor y respeto. AMÉN

 

 

  1. Envíanos Señor tu Luz y tu calor, que alumbre nuestros pasos. Envíanos un rayo de tu luz que alumbre nuestras vidas en llamas de virtud. Danos tu  fuerza y tu valor que libre nuestros miedos, que anime nuestro ardor. Envíanos tu Espíritu, impulso creador, que infunda en nuestras vidas la fuerza de tu amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN

 

 

  1. Señor, no queremos que se nos olviden las palabras que has hecho resonar en nuestro interior. Ayúdanos a mantener el carácter ilusionado, propio de quienes te escuchan. Deseamos actuar siempre en sintonía contigo. Haznos personas a tu imagen: más de espíritu que de letra. Más de creatividad que de rutina, más de constancia que de lamentos, más de amistad que de leyes.  Que nos alegre lo que a tí te alegra, que amemos lo que tú amas... Gracias por ser nuestro amigo.

 

 

 

  1. PARA LA BENDICIÓN DE LOS CAMPOS

 

Señor, tú nos has dado esta tierra para que la habitemos como hermanos. Tu quieres que nosotros la embellezcamos, la volvamos acogedora, de manera que esté protegida y asegurada. Esta ha sido nuestra misión y sigue siendo años tras año, siglo tras siglo...

 

Te damos gracias porque con nuestro esfuerzo y con tu ayuda la podemos trabajar y mejorar.  No permitas que la empeoremos ni la infravaloremos.

Es obra tuya y por eso hoy te damos gracias a la vez que te pedimos que la vuelvas a bendecir y santificar...  Bendice y santifica nuestros campos, nuestras tierras y nuestras casas y hogares.  QUE ASÍ SEA.

  1. Aquí estamos Señor, llenos de vida y entusiasmo, Aquí estamos con ganas de superarnos, de ser cada día mejor. Sentimos que la vida crece en nosotros y que nuestro corazón poco a poco va alcanzando la cumbre. Queremos ser generosos y sentimos que somos egoístas. Queremos compartir con los demás y vemos que nos cerramos en nosotros mismos. Señor, que busquemos la verdad y luchemos por conseguirla, por la libertad, por la justicia y por la amistad. TE LO PEDIMOS A TI QUE VIVES Y REINAS POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.  AMÉN.

 

  1. Redentor nuestro, te pedimos la paz que tú un día nos dejaste. Aleja de nosotros lo que puede hacer peligrar la paz, y transforma a todos los hombres en testigos de la verdad, la justicia y el amor a fraterno. Ilumina a quienes rigen los destinos de los pueblos, para que, preocupándose del bienestar legítimo conserven el beneficio de la paz. Sólo así, todos los pueblos de la tierra formarán una verdadera comunidad fraterna y en medio de ellos no cesará de florecer y reinar la paz deseada.

 

 

  1. Tú que has hecho camino para nosotros y te has acercado a nuestras dudas, nuestros temores y desánimos, quédate con nosotros. Tú que nos has abierto la Escritura, y con tu palabra y presencia has hecho arder nuestro corazón. ¡Quédate con nosotros!. Tu cuerpo es el pan que nos congrega, tu sangre es el vino de nuestra fiesta, al reunirnos hoy en tu nombre, tu Eucaristía se convierte en esperanza de vida nueva y eterna.  Gracias por quedarte con nosotros Señor.

 

 

  1. Señor, enséñanos a seguirte, andando siempre caminos de Evangelio, con la ayuda de María, tu Madre, que aceptó tu venida y alentó a los demás a confiar en tus palabras, que supo callar y hablar, que supo salir al encuentro y esperar contra toda desesperanza. Acepta nuestro trabajo, nuestro deseo de ser solidarios, nuestra fatiga, nuestra impaciencia, nuestro esfuerzo por ser mejores, más libres, más humanos.  Lo hacemos confiados en que cuidarás de ellos como cuidas de nosotros, porque eres el hermano de todos, nuestro mejor amigo. AMEN 

 

 

  1. Señor, tú olvidas siempre nuestras faltas y sólo recuerdas nuestro bien obrar. En el Evangelio nunca recuerdas a nadie su falta cometida anteriormente.  Señor, tú eres comprensivo. Una gran cualidad tuya es que comprendes, entiendes y hasta disimulas nuestras muchas flaquezas. Disimulas nuestro poco interés por la venida de tu Reino, toleras con amor nuestros nerviosismos, pasas por alto nuestros egoísmos, cierras los ojos para no ver nuestras debilidades. Que aprendamos a ser siempre como tú eres Señor. TE LO PEDIMOS A TI QUE VIVES Y REINAS POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.  AMÉN

 

10.            ORACIÓN FINAL  (ÚLTIMO ALTAR)

 

     Te hemos acompañado Señor por nuestras calles y ahora que regresamos a tu casa queremos pedirte que nunca te alejes de nuestras vidas. Somos frágiles, tú lo sabes, pero proponemos nunca olvidarte a tí tampoco.

Quizás nos asalte la tentación de olvidarte o menospreciarte, quizás la de echarte en cara algo que ni tú pretendías hacernos...  En todo caso no lo tengas en cuenta y ven con nosotros... Nosotros te queremos y te ofrecemos nuestro amor y vida, tuya es, a ti te pertenece. Gracias por habérnosla dado. Te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre que experimentemos constantemente en nosotros los frutos de tu amor y de tu redención por la humanidad.

 

     TE LO PEDIMOS A TI QUE VIVES Y REINAS POR LOS SIGLOS DE  LOS SIGLOS. AMÉN