Homilía del padre Damián

Cuando alguien nos elige para hacer algo importante nos sentimos orgullosos y empezamos a poner manos a la obra, queriéndonos comer el mundo y proveyéndonos de muchas cosas (la mayoría superfluas ) para que todo salga lo mejor posible...
 
Y es que somos tan frágiles e indefensos y tenemos tanto miedo a lo imprevisto que lo "prevemos" todo de antemano para que no nos pase nada.

 

Hoy vemos a Jesús que, al igual que a aquéllos, también a nosotros nos llama:

 

+ Y nos llama y envía de dos en dos... en comunidad... No podemos vivir aislados. La tarea que se nos encomienda es para vivirla no individualmente, sino con el que está a mi lado...

 

Ligeros de equipaje, es decir, que no haya cosas superfluas que impidan que brille la claridad del mensaje... Se trata de no llevar nada de repuesto sino de sentir el "poder de lo puesto " : La energía interior de la Fe en Jesús, la firme Esperanza de que todo irá bien, y el lazo fuerte del Amor con el que podremos vencer todo mal...

 

Jesús nos conoce bien y nos busca de uno en uno, pero nos manda de dos en dos ( en comunidad) porque sabe que nuestro entusiasmo es de enfriamiento rápido. Nos acepta como somos pero nos dice que busquemos apoyo unos en otros...

 

- Hoy el Señor nos llama y nos dice que ante el desaliento que surja hay que sentir el entusiasmo y la ilusión de no llevar nada de repuesto, pero siendo consciente del "poder de lo puesto " : Fe , Esperanza y Caridad.

 

- Jesús necesita gente que dejando lo superficial sepan jugarse la vida por lo auténticamente esencial... su Mensaje, su Buena Noticia para todos.

 

No podía mandarles con menos. El Señor quería que aprendieran de la Gracia de Dios más que de las estructuras humanas.

 

No tenían apoyo del gobierno, sin medios de comunicación... Ellos tenían entusiasmo, la convicción de haber poseído un extraordinario don que tenían...
 
 
Tenían algo que nos falta a nosostros: "el enamorarnos" de Jesús...
 
 
Jesús les quitó todo para que no pusieran en las cosas su confianza...
 
 
Si las cosas no nos van bien quizás es porque nos falta algo que ellos tenían:
 
 
Entusiasmo - Fe - Amor en Jesús.
 
 
De nada sirve lo que tenemos sin Fe y sin entusiasmo.