Moniciones, homilías y oraciones

Domingo 16 del Tiempo Ordinario B

 

Monición de entrada

 

Vivimos agobiados y aplastados por la tarea de cada día. Muchas veces vivimos como robots. Hacemos las cosas sin pensar. No nos queda un rato para dedicarlo al descanso, o a reflexionar.  Jesús dice a sus apóstoles en el Evangelio de hoy: " venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar ". Hay un tiempo para trabajar, y un tiempo para descansar y reponer fuerzas. Sin embargo, entre nosotros nos agobiamos y muchas veces rendimos poco. Nosotros llevamos otro ritmo de vida y otra forma de pensar. Usamos otras expresiones: " El trabajo nos lleva todo el día ". "Nos faltan horas en el día para poder sacar adelante nuestras familias "  "No queda un rato para nada y menos para pensar ". En esta Celebración de hoy vamos a acercarnos a Dios con  sencillez y con tranquilidad. Vamos a intentar pensar un poco en  nuestras vidas y descansar un rato junto a Dios.

 

Saludo del Sacerdote

 

Que Dios, Padre Cariñoso, Jesús, el sencillo de corazón y el Espíritu de Amor estén con vosotros ...

 

Pedimos perdón

 

En primer lugar, pidamos perdón por nuestros pecados, en un momento de silencio

 

  • Tú, que eres el descanso de nuestros agobios. SEÑOR, TEN PIEDAD...
  • Tú, que eres nuestro camino, verdad y vida. CRISTO, TEN PIEDAD...
  • Tú, que eres luz y esperanza de todos los hombres. SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

Gloria

 

Dios nos ha perdonado. Nos sentimos alegres y liberados de un peso sobre nuestras vidas. Nos sentimos aliviados. Por eso todos a una le decimos...

 

Oración colecta

 

Señor, queremos rezar y hablar contigo, pero nos sentimos cansados y agobiados. Tú nos entiendes, Señor, porque también Tú te cansaste  cuando acogías y ayudabas a todos, y por eso te retirabas a descansar y orar en la soledad.  Venimos hoy, a buscar descanso y alivio junto a Ti. Queremos estar un rato contigo,  para encontrarnos con nosotros mismos, y encontrar así, el descanso y la alegría de la vida. Ayúdanos, Señor.  Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

 

Oración de los fieles

 

Con la confianza que nos da el sentirnos hijos de Dios, acudamos a Él con confianza y presentémosle nuestras necesidades y las del mundo.

 

1.- Por la Iglesia y por todos los pastores que la guían, para que sirvan con desinterés a los hombres y al rebaño que les ha sido encomendado. OREMOS AL SEÑOR

 

2.- Por todos los que andan desorientados, desilusionados y sin descubrir el sentido y el camino de sus vidas, para que encuentren la luz de la Palabra de Dios y, en los cristianos, un testimonio de Esperanza. OREMOS AL SEÑOR

 

3.- Por todas las personas que viven en soledad y desasistidos, para que experimenten el amor de un Dios cercano al hombre. Haznos sensibles y cercanos a todos ellos. OREMOS AL SEÑOR

 

4.- Por nosotros mismos, necesitados del pastor que nos guíe y conduzca, para que el Señor suscite nuevas vocaciones para el servicio en nuestros pueblos. OREMOS AL SEÑOR

 

Homilía Domingo 16 del TO. B

 

Saber descansar

 

Estamos viviendo en la sociedad de las prisas, de la rapidez, de la falta de tiempo libre y de descanso.

Llevamos un ritmo de trabajo duro, que nos va gastando. Por eso, al llegar está época, se recibe con inmensa alegría el tiempo de las vacaciones y de descanso.

 

Esperamos liberarnos de la tensión, el agobio, el desgaste y la fatiga que se han ido acumulando a lo largo del año.

 

Pero ¿qué es descansar? Me diréis, vaya pregunta más tonta. Cómo que no nos gustase a todos el descanso.

 

Pero, ¿basta con recuperar las fuerzas físicas, y olvidar los problemas y conflictos de cada día, metiéndonos en un mundo de ruido, de fiestas, romerías o playas abarrotadas?

 

A veces ocurre que, al volver de las vacaciones, hemos cambiado de ocupación, pero no hemos descansado.

 

Hemos salido del ruido de la fábrica y la ciudad, pero hemos caído en el alboroto de las fiestas o locales abarrotados de gente.

 

Hemos salido del estrés del trabajo, pero hemos caído en el problema de no tener tiempo para acudir a todos los compromisos de las vacaciones.

 

Jesús nos dice como a sus apóstoles: "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco".

Esto nos suena a música celestial, pero creo que pensando en ello y consiguiendo llevarlo a la práctica es una realidad.

 

Para descansar, necesitamos en primer lugar, encontrarnos con nosotros mismos, con sencillez y con honradez. Necesitamos ratos para buscar el silencio, la calma, la tranquilidad, que a menudo nos faltan durante el año.

Tenemos que descubrir que una vida intensa y bien vivida, no es una vida agitada.

El sentido de nuestra vida no se agota con llenarla de trabajos, de preocupaciones. No se agota amontonando dinero, éxitos o placeres.

 

La vida se nos presenta más agradable y llevadera, si sabemos llenarla, también, del cariño de una mujer, un marido, unos hijos, de la amistad de unos buenos amigos, del compañerismo, de la alegría compartida. En una palabra de todas esas cosas que nos ayudan a disfrutar, descansar y ser felices.

Además del trabajo y los afanes de la vida, necesitamos saber disfrutar de esos esfuerzos.

 

Necesitamos buscar esos otros valores de los que hablábamos hace poco. Necesitamos acercarnos a Dios, acercarnos a Jesús que es la fuente y el ejemplo de la alegría, le felicidad, el cariño, la

amistad. Por eso nos dice: "vamos a un sitio tranquilo a descansar".

 

No a perder el tiempo, sino a cambiar de ocupación, a descansar de la tarea de cada día, a reflexionar un poco sobre nuestras vidas, a romper el estrés diario para volver a la tarea como nuevos, renovados, descansados.

 

 

 (B)

 

El evangelio de este domingo a mí me parece muy bonito. Solo cuenta un pequeño detalle de la vida de Jesús, pero es un detalle que nos descubre cosas preciosas. Dice el evangelio que acababan de regresar los discípulos después de haber predicado la Buena Noticia que tantas veces habían oído de labios de Jesús. Éste quiso llevarlos a un sitio tranquilo para descansar porque donde se encontraban parece que no se podía descansar ni hablar con suficiente sosiego, “porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer”. Esas pobres gentes que no les dejaban ni tiempo para comer nos las podemos imaginar: eran gentes sencillas de aquellas aldeas, cargadas de pobrezas y sufrimientos. Nunca habían significado nada para nadie.

 

Nadie se había entretenido en decirles una palabra de ánimo. Cuando habían encontrado a Jesús, que los trataba con cariño y con respeto, aquella pobre gente no les dejaba tiempo ni para comer. Con él estaban a gusto no les producía miedo. Y se acercaban todos: los pobres, los despreciados, los enfermos y los niños... A su lado experimentaban la ternura de Dios con sus hijos.

 

El Dios del que les habla Jesús es totalmente distinto al Dios de los Fariseos: un Dios que les metía miedo, les hacía vivir encogidos por miedo a la amenaza constante de castigos...

 

Ahora oían de Jesús que Dios les quiere, que son sus preferidos, que tiene preparada para ellos una gran fiesta. Esto explica que aquella pobre gente siguiera a Jesús sin dejarle tiempo ni para comer.

 

Nosotros también escondemos muchas heridas de la vida. también nosotros tenemos sed de un Dios que nos quiera y nos acaricie; un Dios que nos diga: “Ánimo, cuenta conmigo”; un Dios que nos dé su mano para levantarnos de nuestras caídas y que nos ayude a recomponer nuestra vida rota... Un Dios que no nos dé miedo y para ello Jesús al igual que a ellos “se pone a enseñarnos con calma”...

 

Se ha convertido en dicho común, hoy: “Muchos son los bautizados y pocos los evangelizados”... Un cristiano que vive su fe en solitario la tiene seriamente amenazada y acabará por perderla.

 

Los cristianos vivimos desnutridos de la Palabra... Nos hemos reciclado en casi todo: en la profesión, en la vida social, en la vida política... Sólo en el aspecto religioso muchos cristianos viven de rentas, de lo que aprendieron de niños en el colegio o en la catequesis...

 

Todos los grandes documentos de la Iglesia recomiendan hacer, en grupo, lo que se llama una catequesis de adultos... Que consiste en repensar todos los temas de la fe a la luz de la Palabra de Dios. Necesitamos poner a punto nuestra fe. No basta con la homilía del domingo... La comida familiar del domingo no basta para sobrevivir toda la semana... Hay que escuchar la Palabra de Dios más a menudo.

 

Cuenta el Cardenal Martini que hizo dos recomendaciones a un matrimonio amigo: Acercarse a la Palabra de Dios e intregrarse en algún grupo cristiano.... ¡Vaya!-contesta el marido- Nos recomiendas dos cosas que no nos van: La Biblia nos marea porque no la entendemos; y no nos gusta comprometernos en grupos porque eso nos llevará a atarnos”. Les contesta el cardenal: “Entonces os conformáis con ser cristianos de mentirijillas, porque sin Palabra de Dios y sin comunidad no hay cristianismo posible”.

 

No tenemos que sentir envidia de aquellos primeros oyentes de Jesús. Hoy le podemos seguir escuchando sin hacer ninguna caminata. Es sólo cuestión de que abrimos las páginas del Evangelio.

 

 

Oración sobre las ofrendas

 

Cuando miramos todo lo que recibimos de Ti, Señor, nace en nosotros el agradecimiento y la alegría; con esa gratitud te presentamos ahora el pan y el vino que alimentarán nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor. Por JNS...

 

 

Plegaria Eucarística

 

Te damos gracias, Señor,

y queremos bendecir tu nombre,

con la sencillez de nuestras palabras humanas.

Porque, en lugar de alejarnos

con tu poder y majestad,

te has manifestado cercano a todos,

bueno con todos y al alcance de los sencillos.

Has escondido los Misterios de tu Reino

a los sabios y entendidos

y los has revelado a los pobres y sencillos.

Tú no ocupas un puesto importante

en nuestra sociedad,

ni las Comunidades Cristianas

son un pueblo de gente poderosa e influyente. 

Tu tienes tu Vida y tu Reinado

entre la gente sencilla y de buena voluntad.

Jesús, extendió los brazos en la Cruz,

con la suprema libertad del que nada posee,

y así entró en tu Reino.

Nosotros, ahora, nos unimos a los santos,

y las personas sencillas y de buen corazón

para entonar un himno de alabanza

diciendo:

 

Santo, Santo, Santo ...

 

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!.

Jesús, el rey humilde, la palabra sencilla de Dios.

En un mundo tan complicado y orgulloso,

¡qué agradables nos parecen las cosas normales:

 la palabra cariñosa de un amigo,

el trozo de pan y la comida sencilla en la mesa.

Envíanos tu Espíritu de sencillez,

para que nos santifique a todos,

y este pan y vino que traemos a la Eucaristía de hoy.

Jesús, la noche que iba a ser entregado

se reunió con sus amigos para Celebrar la Pascua.

Al comenzar la Cena, tomó un pan de la Mesa,

pronunció la Bendición

y se lo repartió diciendo:

 

Tomad y comed todos de él...

 

Al terminar la Cena,

tomó un cáliz con vino

pronunció la Acción de Gracias,

y se lo pasó de mano en mano diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él ...

 

Este es el sacramento de nuestra fe ...

 

Ahora estamos recordando y renovando

la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Acepta, Padre, nuestra acción de gracias,

y nuestra intercesión humilde y sencilla por todos.

Hoy queremos pedirte por los hombres y las cosas de cada día.

Te pedimos por el Papa

y los Pastores que dirigen la Iglesia.

Te pedimos por las familias

en las que hemos nacido y crecido.

Pedimos por las Comunidades Cristianas

que alimentan nuestra fe y nos apoyan en la lucha.

Pedimos por los vecinos con los que convivimos,

por los compañeros de trabajo.

Pedimos por los niños,

y por los ancianos solos y abandonados.

Haz que nos ayudemos todos a vivir en paz.

Acuérdate de nuestros hermanos______

Y de nuestros familiares, amigos

y fieles difuntos de esta Comunidad.

Admíteles a todos en el hogar de tu Reino.

Ahora nos sentimos alegres, y todos unidos,

vamos a brindar con el pan y con el cáliz

que son ya el Cuerpo y la Sangre de Jesús,

diciendo con fuerza:

 

Por Cristo, con Él y en Él...

 

 

 

Oración de Acción de Gracias

 

(A)

 

Nos invitas a la intimidad

 

Venid a un sitio tranquilo,

nos susurras al oído sin parar,

y nosotros vivimos distraídos,

corriendo siempre, sin tiempo apenas de descansar.

 

No me dejes vivir cual oveja perdida,

no permitas que me arrastre el rebaño,

ayúdame a vivir la auténtica vida,

pues ser del montón me desequilibra.

 

Contigo, Señor, cambia la historia,

las grandes cosas se vuelven pequeñas

y las mínimas amplían su valor

y se logra por fin la vida plena.

 

Porque vivir en comunicación contigo,

hace vivir la vida con misión,

acompañado siempre del Amigo,

que llena de entusiasmo el corazón.

 

Gracias, Señor, por tu llamada,

a gozar de ratos de oración,

no permitas que nunca me distraiga

para que siempre me alimente de tu Amor.

 

 

(B)

 

El descanso es fiesta y alegría,

el descanso es amigos, grupo, encuentro.

Hacemos fiesta y descansamos,

porque así sentimos la vida y le damos sentido,

y así alegramos nuestra vida y la de los demás.

Hacemos fiesta y descansamos,

porque el amor que tenemos nos impulsa a encontrarnos.

 

La fiesta, la alegría debe ser permanente.

La fiesta es vivir como hermanos y aplaudir a Dios.

Es sentirnos cercanos, encontrarnos y conocernos mejor.

Es vivir con alegría y dar sentido al trabajo.

 

Cada domingo hacemos la Fiesta con Jesús,

y en la semana prolongamos esa Fiesta de Dios.

La prolongamos en nuestras familias, en la calle,

entre los amigos y en el trabajo.

 

Así es la Fiesta de Dios

y así debemos buscar nuestro descanso.

 

 

(C)

 

REPARAR FUERZAS

 

Venid a un sitio tranquilo;

a un lugar apartado del bullicio agobiante

que nos acompaña día y noche;

a un lugar retirado de vuestros negocios y preocupaciones, de vuestras falsas necesidades;

a un lugar apropiado para encontraros

con Dios, entre vosotros y con vosotros mismos.

Venid a un sitio adecuado

para reparar fuerzas.

 

Y descansad un poco.

Detened vuestro ritmo alocado.

Haced un alto en el camino.

Sosegaos de tanto ajetreo.

Que se calmen vuestros nervios.

Que se serene vuestro espíritu.

Dejad la mochila a un lado,

quitaos las sandalias

y lavaos el cuerpo entero

para reparar fuerzas.

 

Los que estáis rendidos y agobiados,

los que vivís bajo el yugo de las responsabilidades,

los que soportáis el peso de los compromisos

y de las obligaciones ineludibles,

los que camináis con los ojos tristes

y la espalda doblada,

los que ya sólo divisáis niebla en el horizonte,

los que no sabéis vivir sin cargas y cruces,

echad el freno y apearos

para reparar fuerzas.

 

Yo os aliviaré.

Os sanaré la mente.

Tonificaré vuestro corazón.

Curaré vuestras heridas.

Vigorizaré vuestro cuerpo.

Calmaré vuestra ansiedad.

Os quitaré las pesadillas...

Estaré con vosotros en todo momento.

Tomaos un respiro conmigo para reparar fuerzas.

 

Veníd conmigo, amigos.

Gozad este momento y lugar.

Gustad todo lo suyo -que es vuestro-:

las verdes praderas, las aguas frescas,

los árboles frondosos, el horizonte abierto...

Descansad sin prisas y sin miedo.

Cargad las pilas hasta rebosar

y escuchad mi buena nueva...

para reparar fuerzas.