Homilía del padre Damián

Siempre que venimos a misa podemos notar cómo Jesucristo nos sigue mostrando que Él es el PAN que Dios nuestro Padre nos da para que seamos de verdad sus hijos.

 

Las lecturas de este domingo nos invitan de nuevo a vivir fiados de Dios, que tiene el empeño de darnos lo necesario para que nuestra vida sea una experiencia de felicidad y nunca una losa pesada que no podamos soportar.
 

Pero, por otro lado, vemos que esta confianza en Dios se pierde un poco, cuando sentimos cerca las limitaciones, el dolor y los problemas... es entonces cuando, como los israelitas en el desierto, parece que pedimos cuentas incluso a Dios, y que no entendemos que "se haya olvidado de nosotros".

 

La primera lectura nos relata precisamente eso, cómo Dios ha estado siempre con nosotros a lo largo de toda la Historia, alimentando a los israelitas con el maná: símbolo y figura de la EUCARISTÍA.

 

Cada vez que participamos en la Misa, cada vez que recibimos el cuerpo y la sangre de Cristo..., cada vez que permanecemos un rato de oración junto al Sagrario... somos testigos de la gran "locura de amor" que un hombre, siendo Dios, hizo una vez para siempre...

 

Si buscamos en el diccionario la palabra PAN notaremos que tiene varios significados:

 

1- Todo lo que en general sirve para el sustento diario.

 

2- Significa también encontrar cobijo en un hogar.

 

3- Tener una persona en la que uno puede confiar.

 

¡Con razón Jesús se llamó así mismo el PAN DE VIDA !:

 

+ Recibirle a Él hace que nuestra vida se sustente y fortalezca.
 

+ Encontrarnos con Él es sentir el cobijo cariñoso de alguien en quien podemos encontrar la PAZ.

 

+ Y por último, la experiencia de tenerle a Él es la experiencia de tener a un fiel amigo que a pesar de las contrariedades sabemos que se puede realmente confiar en Él...

 

Digamos hoy como los discípulos: "Señor, danos siempre ese pan".

 

Y Él quizás nos vuelva a decir: " Por más que te empeñes en buscar otro pan que te sacie... Yo soy el pan de la VIDA. El que viene a mí no pasará hambre y el que cree en mí no pasará sed".
 

Que así sea.