Homilía del padre Damián

Como siempre ocurre en el Evangelio, hoy nos podemos volver a identificar con algunos de los personajes que aparecen, en concreto con el sordomudo...

 

Él es símbolo de un mundo aislado, sin comunicación.

 

Solemos decir: ¿Qué me pueden enseñar los demás que yo ya no sepa?.

 

Y ante ésta o parecidas preguntas podríamos pensar en ese refrán: "No hay peor sordo que aquél que no quiere oír".

 

Solemos tener varios tapones que no nos dejan oír, no sólo a los demás, sino a Dios:

 

1- La Soberbia, que hace que no nos hagamos pequeños como Dios quiere.

 

2- La Vanidad, que nos impide seguir a Cristo por el camino de la sencillez.

 

3- El Egoísmo, que nos impide oír lo que Jesús nos dice sobre el amor al prójimo y el espíritu de servicio.

 

4- La Violencia, que hace que hundamos cada vez más a los demás.

 

5- La Avaricia, que hace que no compartamos nada con los demás...

 

 

Ojalá escuchemos hoy del Señor "efetá" :

Ábrete - Cambia - Conviértete...

Ojalá, y eso le pedimos, abramos nuestros oídos, nuestro corazón y nuestra vida a aquél que nos puede liberar y ofrecer la libertad y felicidad que buscamos en nuestra vida...