Homilía del padre Damián

A medida que vamos caminado por la vida nos encontramos con momentos especiales que nos hace replantear, dar otro rumbo, o fortalecer esa vida... (algo malo o algo bueno...).

 

Algo parecido les pasó a los discípulos... aquella pregunta directa de Jesús les hace reflexionar sobre el convencimiento de la fe que tenían en Él y sobre el estilo de vida que tendrían que llevar si se decidían a seguirle...

Pedro sacó de su corazón todo lo que sentía por Jesús... los demás se dejaron llevar por el decir o el opinar de la gente...

Pedro descubrió en Él un hombre bueno, extraordinario... sin duda, distinto a los demás...

 

Cristo hoy nos pregunta: ¿Quién soy Yo para ti...?.

Y nuestra respuesta puede ser aprendida e impersonal (como nos enseñaron de pequeños):

"Jesucristo es el Hijo de Dios que se hizo hombre para salvarnos y darnos ejemplo de vida...", o de corazón... " Tú lo eres todo para mí, en ti encuentro la alegría de vivir, la verdad total, el camino seguro, la paz en cualquier circunstancia... estoy loco por ti... te quiero..."

Pero también nos dice Jesús que no basta con reconocerle, ni siquiera basta con definirle perfectamente... nos dice que le imitemos... aún cargando con la cruz si fuera preciso...

Nos lo recuerda el Apóstol Santiago: " La Fe, si no tiene obras, está muerta por dentro". La Fe necesita de las obras y las obras han de estar estimuladas por la Fe... si no nuestra respuesta estaría o sería vacía... (sin fundamento... -como dice Arguiñano- y más que perejil hay que ponerle AMOR).