Homilía del padre Damián

Todos nosotros alguna vez en la vida hemos sentido el afán de superación, el deseo de ser el primero, el sueño de triunfar o tener éxito en la vida... y en principio, esas aspiraciones son buenas, el problema está en los medios que utilizamos para alcanzar esas metas...

 

Jesús nunca dijo que no debamos aspirar a ser los primeros... al contrario, nos invita a serlo, pero nos señala el único camino humano y humanizador para llevarlo a cabo: el AMOR y el SERVICIO.

 

Y como buen maestro y experto en imágenes claras acude a la imagen de un niño y lo muestra como ejemplo de lo que quiere de ellos. Y sencillamente porque en ellos vemos: el alma abierta , los ojos limpios, la capacidad de disfrutar de cada momento como un regalo, la ausencia de malicia.... y a esas actitudes positivas añade la capacidad de ser el ultimo y de acoger a cualquiera como se acoge a un niño: sin doblez y con amor total y desinteresado...

 

Y es que para Jesús lo que importa no es quién manda... lo que importa es la santidad... el amor...

 

(Nadie se acuerda de quién mandaba o gobernaba en los tiempos de Teresa de Jesús o Francisco de Asís... sin embargo nadie se olvida de ellos por su sencillez y humildad...)

 

Se trata, pues, de un cambio de mentalidad, se trata de considerar privilegiado no al que es servido sino al que sirve, no al que es amado, sino al que ama.

 

El Amor es algo que cuanto más se da... más te llena..., el odio o cualquier mal es algo que mientras más se ejercita más vacío y sin sentido te deja...

 

Y no olvidemos que a la hora de entrar en el Reino de los cielos... los últimos y los que se hagan como ellos... serán los primeros...