Homilía del padre Damián

Si por algo se caracterizó Jesús fue no por ser una persona superficial, sino una persona que intentaba ir al fondo de todos los asuntos que le planteaban.

 

El problema del divorcio era para Jesús un mal en sí mismo, sencillamente porque no está de acuerdo con el plan de Dios. La raíz que lleva a ese mal está precisamente en un mal de fondo: la falta de AMOR verdadero...

 

Y es que, hoy en día , como entonces, en vez de discutir y lamentarnos por el divorcio, que rompe los matrimonios, deberíamos aprender cuál es el AMOR que los mantiene.

 

1- Existe un amor posesivo que se funda en las cualidades de lo que amamos ( nobleza, inteligencia, belleza,...). Es un amor basado sólo en el sentimiento... Desaparecidas esas cualidades, desaparece el amor. Los sentimientos son inestables y un matrimonio no puede tener de sustento - raíz sólo los sentimientos...

 

2- Pero gracias a Dios existe otra clase de Amor... el Oblativo, el que se entrega gratuitamente no por cómo eres sino por quién eres... no por lo que veo exteriormente, sino interiormente. Un amor que no ama por méritos y cualidades sino por entrega mutua ( en lo bueno y en lo malo, en la salud... ). No se basa en el sentimiento sino en la voluntad...

 

Por eso una de las cualidades de toda pareja que se ama ha de ser la fuerza de voluntad para superar las "crisis...".

 

Se trata, por tanto, de fomentar todo aquello que contribuya al amor, que favorezca el amor, que estimule el amor...

 

El Señor pone a los niños como ejemplo porque sus cualidades de sencillez, de sinceridad, de pequeñez, de entusiasmo son las que ayudan a mantener vivo el fuego del Amor en nuestros corazones...

 

Amemos como Dios nos ama.