Homilía del padre Damián

El Domingo pasado el Señor nos recordaba que no podemos amar el dinero y la riqueza y ser seguidores de Jesús. Hoy el Señor nos dice que en la vida lo más importante no es tener éxito y superar a los demás sino vivir en, desde y para el servicio a los demás, siendo así grande a los ojos de Dios.

 

Porque el deseo de ser grande dominando y humillando a los demás no proviene de la fuerza que uno posee, sino precisamente de la debilidad y del vacío personal... (no hay más que ver la tele, tanta salsa rosa, o tomate frito...).

 

Lo cierto es que aquéllos que intentan vivir desde la generosidad, el servicio y la solidaridad son personas que irradian una autoridad única. No necesitan amenazar, manipular, sobornar ni adular, porque son hombre y mujeres que nos atraen por su generosidad y nobleza de vida...

 

Su vida es grande porque saben darla...

 

Ojalá entendiéramos que vivimos intensamente la vida sólo cuando la regalamos. Que sólo se puede y se sabe vivir cuando se hace vivir a otros. (sin olvidar que la vida no nos pertenece sino que nos ha sido dada para entregarla como Jesús...).

 

No olvidemos que hay muchos estilos de vivir... Desde el que dice "mi vida es mía y sólo mía...", hasta el que decide darla de mil formas poniéndola al servicio de los demás...

 

Aprendamos hoy la lección de Jesús y pidámosle que nuestra vida sea fiel reflejo de la suya en el servicio, en el amor, en la entrega total y sin condiciones a los demás...