Homilía del padre Damián

La imagen de aquel ciego (Bartimeo) es para nosotros hoy la imagen de la desesperanza. La desesperanza del que se da por vencido, del que ya no cree en nada ni en nadie, del que ha perdido la ilusión... 
 
Y es que vivimos en un mundo que nos ofrece muchas cosas pero a cambio nos pasa factura porque nos va chupando o comiendo el Alma...

 

Bartimeo nos muestra un tipo de persona que:

 

- Estaba ciego y lo sabía

- Le dolía estarlo y quería curarse.

- Puso los medios para conseguirlo y lo consiguió.

 

La Confianza le llevó a la Fe, la Fe a la Petición y la Petición al Milagro.

 

El problema está en no verse a uno mismo ciego, creemos que nos han dado todos los medios para vivir y no nos damos cuenta que nos falta lo más importante, las razones para hacerlo...

 

A veces vamos "ciegos" por la vida y lo peor es que no nos damos cuenta. Los demás nos suelen decir "Estás cegado" (estás obsesionado o absorbido por algo o por alguien), "vas a ciegas" (cuando se nos nota que no tenemos claras las cosas o no sabemos el rumbo a seguir...).

 

Ojalá notemos que Jesús pasa a nuestro lado y nos anima a avanzar en la vida ( a pesar de las dificultades), que nos invita a no quedarnos sentados al borde del camino, sin querer superarnos, sin dejarnos ayudar, inmersos en la mediocridad...

 

Hoy Jesús nos dice: ¿Qué quieres que haga por ti...?

 

Bartimeo, para escuchar de Jesús esa pregunta que le transformó, tuvo que dejar el Manto... (todo lo que le unía a su antigua vida...). Nosotros quizás tengamos que dejar a un lado ( no un manto...), sino un (mando)... todo aquello que desde fuera pretende controlarnos y esclavizarnos la vida... Jesús pasa a nuestro lado... no lo olvidemos...