Homilía del padre Damián

El Evangelio de hoy nos habla de "un final" que en realidad es "un principio". 

Jesús utiliza un lenguaje, diríamos "catastrófico" que parece confirmar lo que vemos por la tele o escuchamos por la radio... pero que lejos de asustarnos, lo que pretende es alentarnos y llamarnos a la esperanza y a la responsabilidad .

Porque el mundo que se acaba, el que debe acabar, no es el mundo creado por Dios sino el que han hecho los poderosos... El mundo que debe acabar es el mundo de la desigualdad, de la injusticia, de la explotación, de la dominación...

Y es que: "No podemos vivir muertos de miedo".

El mensaje que nos propone hoy el Evangelio, es que Dios tiene la última palabra... Esa es nuestra esperanza.

Jesús hoy:

1- Nos llama a la Responsabilidad... Y es que el futuro no está escrito, está por hacer. Y hemos de hacerlo entre todos y para todos...

2- Nos invita a la ESPERANZA... aquélla que nos libra de la tentación de creer que todo depende de nosotros solos (y entonces no hay Dios que arregle este mundo) o que todo depende sólo de Dios (y entonces cruzarnos de brazos a verlas venir)...

"Haz las cosas como si dependieran de ti, sabiendo que todo depende de Dios".

Hoy, por tanto, se nos invita a enterrar todo miedo y a vivir con confianza. Al fin y al cabo estamos en buenas manos... las manos de Dios. 

No se trata, por tanto, de vivir obsesionados con el pensamiento de la muerte, sino de vivir la vida a tope, como don de Dios y hasta que Dios quiera... Pero compartiéndola con todos, conviviendo con todos y con Dios...

Como Dios quiere....

Que así sea.