La Corona de Adviento

LA CORONA DE ADVIENTO
Preparación, significado y oraciones

Preparemos la Navidad en cada familia:   
• Cuatro velas sobre una corona con hojas de pino u otro árbol, en un lugar visible de  la casa.
• Cada domingo de Adviento encendemos una vela más, rezamos las oraciones de ese día y cantamos Aguinaldos. (Al final apagamos las velas)
• Una hora concreta puede ser antes o después de alguna comida, o cuando esté reunida toda la familia.

Lo más importante es el significado:
• La luz  aumenta con la cercanía del nacimiento de Jesús: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8, 12).
• Nosotros, unidos a Jesús, también: «Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte» (Mateo 5,14). Un cristiano auténtico convence.   

¿Qué hacer?: 
1º) Uno enciende la vela (o velas) del día;
2º) Otro reza la oración inicial (todos: Amén )
3º) Otro lee el pasaje de la Sagrada Escritura (diferente vez),
4º) Luego la oración final  (también variable) y, por último
5º) La petición propia de cada Domingo.
 
ORACIÓN INICIAL 
(igual todos los domingos)
La tierra se alegra en estos días por la venida del Hijo de Dios: Luz esplendorosa que vence las tinieblas de la ignorancia, el dolor y el pecado. Llenos de esperanza hemos preparado esta corona con ramos del bosque y la adornamos con luces. Mientras encendemos estas velas, rogamos a Dios que nos ilumine con el eterno resplandor del rostro de Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos.  Todos: Amén.
 
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
Sagrada Escritura para el primer día (Lucas capítulo 1, 26 a 38):
“En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María. Y habiendo entrado donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué significaría esta salutación. Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,  reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin. María dijo al ángel: ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?  Respondió el ángel y le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo, será llamado Hijo de Dios.  Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que era llamada estéril, hoy cuenta ya el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible.
Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró de su presencia”.

Oración final del primer domingo:
Concédenos, Señor Dios nuestro, anhelar de tal manera la llegada de tu Hijo Jesucristo que, cuando llames a nuestras puertas, nos encuentre con el alma limpia, velando en oración y cantando sus alabanzas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Petición para el primer Domingo:
Señor, limpia nuestros corazones de toda mancha y desorden y así esté preparado para Dios como el de la Virgen María. Rezamos el Avemaría y cantamos aguinaldos 
 
SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO
Evangelio de san Lucas capítulo I, 39 al 48
“Por aquellos días, María se levantó, y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor. María exclamó: Glorifica mi alma al Señor, y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador: porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.”
Oración final del segundo domingo
Haz brillar, Dios todopoderoso, tu Luz en nuestros corazones, para que ahuyentadas las tinieblas de la noche, aparezcamos con la llegada de tu Unigénito, como hijos de la Luz. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Petición para el segundo Domingo:
Que en nuestra familia todos cumplamos la voluntad de Dios con amor y prontitud, como lo hizo la Virgen María.Rezamos el Avemaría. Canto de aguinaldos
 
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
Hoy leemos el santo Evangelio de san Mateo capítulo I, 18 a 25
“La generación de Jesucristo fue así: Estando desposada su madre María con José, antes de que conviviesen, se encontró que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. José su esposo, como era justo y no quería exponerla a infamia, pensó repudiarla en secreto. Estando él considerando estas cosas, he aquí que un ángel del Señor se la apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Todo esto ha ocurrido para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien llamarán Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros. Al despertarse José hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su esposa. Y, sin que la hubiera conocido, dio ella a luz un hijo; y le puso por nombre Jesús.
Oración final del tercer domingo
Que tu gracia, Dios todopoderoso, nos preceda y acompañe siempre; y los que esperamos con deseo ardiente la venida de tu Hijo, consigamos tus auxilios para la vida presente y alcanzar la vida futura. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Petición para el tercer Domingo
Que la presencia de Jesús, María y José traigan la alegría y la paz para nuestra familia . 
Rezamos el Avemaría. Canto de aguinaldos 
 
CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO
Leemos el Evangelio san Lucas capítulo 2,  1 al 7
En aquellos días se promulgo un decreto de César Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento fue hecho cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad. José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, estando allí, le llego la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento”.
Oración final del cuarto domingo
Apresúrate Señor, no tardes, te lo rogamos, para que nos sintamos confortados con el consuelo de tu venida los que confiamos en tu misericordia. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Petición del cuarto Domingo de Adviento
Que abramos de par en par las puertas de nuestro corazón al Niño Jesús.
Avemaría y  Aguinaldos