Misa del Gallo C

MONICIÓN DE ENTRADA

 

Bienvenidos, en esta noche santa y dichosa, al lugar donde Dios nace entre pajas. Viene pequeño, para que nos sintamos menos grandes, pero viene en la humildad de nuestra carne para sellar con nosotros una alianza que nada ni nadie podrá romper jamás.

¡Bienvenidos! Seamos como los pastores: adoremos al Señor

¡Bienvenidos! Seamos como los ángeles: proclamemos su bondad

Hoy es el día más grande de la tierra, el día más hermoso para la humanidad: DIOS NACE EN UN PORTAL

 

MONICIÓN A LAS LECTURAS

El nacimiento de Cristo es causa de alegría para el mundo. Con su llegada, ha venido la luz. Además, en la segunda lectura y en el evangelio, se nos invita a ser mejores y a ponernos en camino para contemplar, amar y adorar este Misterio. Escuchemos con atención.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

1. Por el Papa Francisco. Para que sepa llevar a la Iglesia por los caminos del mundo y pueda presentar el mensaje de salvación a todos los pueblos de la tierra. Roguemos al Señor.

2. Por todos los niños del mundo. Un recuerdo especial por todos los no nacidos por el drama del aborto. Para que avancemos en consolidar una sociedad donde los derechos de las personas no vayan en contra de la vida. Roguemos al Señor.

3. Por los pobres. Para que en esta Navidad cuenten y se sientan apoyados con la caridad y la cercanía de todos los cristianos. Roguemos al Señor.

4. Por la patria donde nació Jesús: por Palestina. Para que lleguen aquellos habitantes a un entendimiento y puedan vivir en paz. Roguemos al Señor.

5. Por los que olvidan el espíritu cristiano de la Navidad. Para que encuentren en su corazón a un Dios que les ama y se hace Niño por ellos. Roguemos al Señor.

 

Homilía  Misa del Gallo  /  C

 

1.- “No había sitio para ellos…” precisamente ellos no cabían y si proyectamos este no “había sitios para ellos” a nuestro tiempo, digo a estos mismos días nuestros que celebramos al Niño Dios y a su Madre y a San José, porque aquella otra noche en Belén nadie sabía esto que nosotros sabemos y celebramos en esta noche, en esta Nochebuena.

--si hubieran querido entrar en el metro abarrotado de gente cargada con paquetes de El Corte Inglés, hubieran tenido que espertar a otro tren, porque para ellos no hubiera habido sitio.

--si hubieran querido tomar el más barato de los menús en un descaecido restaurante no hubiera habido misa para ellos.

--y si les hubiera atraído la iluminación y el calor de una sala de fiestas, de una discoteca, sólo acercarse se hubieran dando cuento de que allí no había sitio para ellos.

--y en la Iglesia, oyendo a un pobre cura más preocupado con lo mal que le han salido los cantos que con el contenido de la fiesta y unos asistentes vestido de fiesta y que se miran unos a otros para ver quien va más ridículo, no se levantarían también ellos porque ni allí había sitio para ellos.

Hace dos mil nueve años “no había sitio para ellos”, “vino a los suyos y los suyos no le recibieron…” porque nadie en Belén sabía lo que ocurría, pero hoy todos los sabemos y decimos que lo creemos.

2.- ¿Cabe el Niño en nuestro mundo?

**nuestras casas están tan llenas de trastos que no cabe el Señor.

**nuestro corazón está tan apegado a cosas y personas que no cabe el Señor.

**nuestra cabeza está tan distraída con preocupaciones y problemas que no cabe el Señor.

**nuestra agenda están tan llena de citas, de comidas y cenas, que no ha día i hora donde quepa el Señor.

Como hace dos mil nueve años “no hay sitio para ellos”, sólo ellos no caben.

3.- En aquella primera Nochebuena, ¿quién descubrió al Señor, quién vio al ángel, quien descubrió a la estrella?

--los satélites del Ejército romano no enviaron señal alguna a sus centros de mando.

--los espías del rey Herodes tampoco descubrieron la menor huella del golpe de Estado que preparaba el Rey Niño.

--ni los sacerdotes del Templo, ni los maestros de la Escritura supieron leer los signos de los tiempos.

Sólo la fe de María y José, la sencillez de los pastores y la audacia inconsciente de los Magos descubrieron al Niño Dios. ¿Y hoy quien encuentra en plenitud al Niño Dios?: la infactibilidad de unas monjas de clausura, los inconscientes sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares que se exponen a las balas la guerrilla peruana o colombiana por ayudar a los pobres que no se doblegan, o la fe clarividente de los que cuidan a ancianos y pobres viendo en ellos a un Dios hecho hombre. En personas así, y en tantas parecidas, SI hay lugar para ellos, El Niño cabe en sus corazones, son los SUYOS que SI le recibieron.

¿No os imagináis que con el ir y venir de los pastores algún vecino de Belén, alguna tía Judith o algún tío Zacarías, vendría al portal, y medio incrédulos o medio creyentes se postrarían ante el Niño Dios, al que hace poco no quisieron recibir en sus casas porque no le conocieron?

Hagámonos nosotros tías Judith o tíos Zacarías y adoremos con cariño al Niño que tantas veces no tiene cabida en nuestras vidas porque no le conocemos.

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En medio de la noche, ante un pueblo expectante y agitado, viene el Señor a nuestro encuentro. Lo hace de una forma humilde, por la puerta pequeña, sin ruidos, sin aspavientos: ¡Dios humanado! En medio de las sombras del mundo, entra el Señor por la dirección que jamás hubiéramos soñado: se hace hombre y lo hace como Hombre y Dios. ¿Puede hacer algo más el Padre por nosotros sus hijos?

1.- Hoy, en esta Misa del Gallo, surge un canto desde lo más hondo del alma creyente:

¡Gloria a Dios en las alturas!

¡Gloria a Dios que tanto a los hombres el ama!

Y, este gozo, lo expresamos y lo celebramos en familia y con los amigos, en la Iglesia y en la calle. Nada, ni nadie, puede ocultar o acallar el mensaje de esta Noche Santa: Dios ha venido al mundo. Dios se ha dignado a tomar nuestra condición humana. ¡Qué Misterio! ¡Cómo es Dios! No es misa del gallo, es mucho más, es el canto de los que creemos y celebramos que, Cristo, se hizo carne mortal en la tierra.

Como a los pastores, que de noche velaban sus rebaños, también a nosotros se nos anuncia un mensaje de salvación: “Ha nacido el Salvador”. Ellos, los rabadanes, no lo dudaron: cogieron lo poco que tenían, dejaron su ganado y se pusieron en marcha para contemplar lo que, en aquella noche, era auténtica ganancia de vida, de salvación, de emoción y de alegría: ¡Dios en la tierra!

En esta noche, como en la de entonces, nosotros –al igual que los pastores- hemos sido sensibles al anuncio del Ángel. En lo más hondo del corazón ha brotado una intuición, una sensación, algo que nos ha puesto en movimiento e inquietado santamente: Jesús, viene a darnos razones poderosas para recuperar la alegría, el amor, el entusiasmo, la vida, la esperanza o la fraternidad. Viene para llevarnos a Dios.

2. - Hemos escuchado el Evangelio y, con palabras que calan en aquellos que las escuchan, hemos comprendido que Dios nos ama mucho y bien. Que nadie, como Dios, desea para la humanidad una puerta abierta a tantos aprietos, interrogantes, crisis, desamores, pobrezas, sufrimientos, preocupaciones y esclavitudes. La Misa del Gallo, antes de que gran parte del mundo escuche la noticia de que Jesús ha nacido, nos envuelve en la claridad del rostro de Jesús Niño. Un Dios que, sin hablar, nos lo dice todo. Un Dios que, sin posibilidad de expresarse, en su humildad nos hace postrarnos en tierra y adorarle porque lo es todo.

--En esta Noche Santa y misteriosa, Dios revoluciona al mundo. Deja la zarza, la boca de los profetas, los signos prodigiosos, el mar partido en dos……y se hace presente en los brazos de una Madre. ¿Acaso esto no es nuevo y revolucionario? ¿No lo es un Dios anonadado, silencioso, humilde, pobre, desvalido?

--En esta Noche Santa, con sabor a cielo, como los pastores regresaremos a nuestras casas dando gloria a Dios por todo lo que hemos visto y oído. Si Dios se hace hombre (qué bien lo expresó Ortega) ser hombre es lo más importante de la tierra. ¿O no?

Canta el gallo, aparece la estrella, suben y bajan ángeles enloquecidos, voltean las campanas y……gran parte de la humanidad, aunque no lo haga toda, cantamos y celebramos lo que la Navidad contiene y nos trae: DIOS CON NOSOTROS ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Noche Santa!

Lecturas  Misa del Gallo

 

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 9, 1-3.5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaban tierras de sombra, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repetirse el botín. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada en sangre, serán combustible, pasto del fuego. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madían. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre Perpetuo, Príncipe de la Paz. Para dilatar el principado con una paz sin limites, sobre el Trono de David y sobre su Reino. Para sostenerlo y consolarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre. El celo del Señor lo realizará.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL

 

HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR: EL MESÍAS, EL SEÑOR

 

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. R.-

 Proclamad día tras día su victoria, contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones R.-

 Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque. R.-

 Delante del Señor que ya llega, ya llega a regir la tierra. El juzgará el orbe con justicia y a los pueblos con su verdad. R.-

 

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SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TITO  2, 11-14

Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. El se entregó por nosotros para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

Palabra de Dios

 

EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 2, 1- 14

En aquel tiempo salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo:

--No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

--Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.

Palabra del Señor.