Reflexión para Navidad

Ahora parece que hay que cantar villancicos que incluyan la palabra “Christmas”, y además que sean canciones de amor (algo así como “en navidad te amo más, cariño”). ¿No es un poco absurdo?

Ni Christmas, ni nada de eso. Volvamos a la más tierna infancia. Partimos de esos villancicos que hemos cantado siempre, desde pequeños… los que te enseñan en casa y luego cantas en el colegio, en las funciones infantiles, y al final se los enseñas a tus primos pequeños, o a tus sobrinos o (cuando llega el momento) a tus hijos apenas empiezan a chapurrear… 
 
1. Campana sobre campana, los ruidos de Dios

Ya no se oyen las campanas muy a menudo llamando a misa o tocando a rebato. Ahora, como mucho, se oye la alarma del reloj, o la radio que da las horas con pitidos. O el móvil con sintonías de todo tipo –desde “un poquito de por favor”, a dragostea- Con tanta algarabía ya no se oyen las campanas

Ruidos, voces, música de mil estilos, ritmos, coches, el eco de fondo de la televisión, hilo musical… Pero siguen sonando. (ojo, que no son las de las uvas). Las campanas de navidad suenan para recordar que en un pesebre cuna hay un niño-Dios; es decir, que la manera de cambiar las cosas de Dios empieza por lo más pequeño

Las campanas invitan a pararse un minuto, y elevar la vista (o al menos la mirada interior) al cielo (o asomarse a la ventana y mirar al mundo), para descubrir que aún queda espacio para la fe en la humanidad salvada. Escuchar y mirar.

 

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Por eso, estas navidades, escucha con oídos nuevos las palabras y los ruidos, e intenta distinguir lo vacío de lo lleno, el soniquete comercial de la verdadera PALABRA que se hace carne. Y cuando cantes, canta con alegría… y lleva al portal tu requesón, tu manteca y tu vino.

 

 
 
2. Los peces en el río, la creación contenta

¿Cómo puede pasarle a alguien desapercibido un milagro tan grande? ¿Cómo puede dejarse de ver a un Dios encarnado? Si hasta los peces en el río se echaban unos traguitos (de agua dulce, por supuesto) por ver al Dios nacido. 

Claro, ahora los focos apuntan a tantos sitios distintos que la estrella de navidad brilla poco. Y los peces se despistan y beben JB a ritmo de samba, y no llegan a tiempo al nacimiento porque hay botellón en la charca de Herodes. 

Pero la creación entera, con peces y ovejas, con mula y buey, con pueblos venidos de oriente y occidente, con todos sus seres, sigue siendo un reflejo del sueño de un Dios que tiene un proyecto para el mundo

Y la verdad, cuando se apagan las luces de mentira, sigue brillando la luz profunda de ese Dios niño que trae esperanza a los cojos, a los sordos, a los ciegos, a los mudos, a los tristes, a los pequeños, a los cansados, a los heridos, a todos… 

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Por eso, estas navidades, como los peces en el río hacían entonces, echa un brindis a la salud del niño Dios, que últimamente la gente ya no se acuerda de brindarle nada. A la salud de tantos hombres y mujeres que siguen caminando tras la estrella que nos recuerda que Dios está por aquí.

 

 
 
3. Noche de paz, el deseo inextinguible

Cuando lo cantamos, tan bonito, tan tranquilo, tan pausado… este villancico parece que pide velas y abrazos. Cantarlo en voz bajita, para no despertar al niño que duerme. Y habla de los deseos profundos de la humanidad: paz, amor, luz, gloria… 

Bueno, pues al cantarlo hay que desearlo de verdad. Porque es verdad que en todo el mundo la noche de paz se siente como algo común, al menos como deseo. 

Pero hay muchos lugares donde tras la noche de paz sigue la guerra de mañana, y el hambre de hoy, y el miedo de siempre… y claro, así se canta con el corazón encogido en un puño. El niño duerme, pero para coger fuerzas para el camino, y los que hoy le admiramos en su primera inocencia tenemos que comprometernos a construir la vida de paz, vida de amor, que una noche es muy poco.

 

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Por eso, estas fiestas, cuando cantes “noche de paz”, que sea a la vez una promesa, un compromiso, un pacto con este niño, para seguirle cuando crezca. Que sea tu promesa de construir la paz, de vivir el amor del evangelio, ese que se hace muy pequeño para atender al más pequeño… FELIZ NAVIDAD.

 

 

 

… A ti, y a todos los que estarán a tu lado estos días te deseo de corazón y junto a Jesús en el pesebre…

 

FELIZ Y SANTA NAVIDAD

 

Damián