De la miseria a la misericordia

Introducción

 

Cuaresma ¿repetición o actualización?

 

 

La repetición anual de la Cuaresma tiene el riesgo de sugerirnos, a primera vista, algo así como el retorno permanente de lo mismo, un tiempo circular sin avance, una fe que rueda sobre sí misma sin ningún éxodo interior, sin ninguna configuración mayor con el Señor muerto y resucitado vez hace veinte siglos en el calvario; y siempre, sin más, en el mundo. Y, sin embargo, la intención no es esa, como podemos constatar en la propia experiencia -¿quién no lo ha hecho en sí  mismo y en los demás?- de que hay zonas de nuestro ser y niveles en nuestra acción que no se dejan alcanzar por el Señor, que no se dejan transformar por Él. Son zonas y niveles que siguen funcionando de hecho, aún en mí que soy creyente, como si Jesús no hubiera nacido y vivido, como si no hubiera muerto y resucitado, en fin: como si no nos hubiera salvado.

Porque queremos que la celebración del camino hacia la Pascua se algo vivo y actual compartimos este proceso.

 

 

PROPUESTA

 

De la miseria a la miseri-cordia

Autenticidad y credibilidad

 

 

El mensaje de esta cuaresma viene encabezado con este desafío: “De la miseria a la miseri-cordia”. El mensaje de la frase quiere poner de relieve que la misericordia es fruto de todo un itinerario que hemos de realizar para vivirla y que nunca terminaremos de lograrlo del todo.

La misericordia significa abrir el corazón al miserable. Tomamos la “miseria” en el sentido de falta de lo necesario para vivir como persona humana, y que el Papa Francisco nos invita a “vencer la indiferencia” ante dicha situación. Es además la base de “miseri-cordia”, queriendo poner de relieve que la clave esencial y básica para afrontar de verdad la miseria es poner “corazón” a la vida humana en todas sus relaciones, con uno mismo, con los demás, pero especialmente ante toda miseria.

La dinámica intrínseca de la misericordia la expresamos con las dos palabras: “Autenticidad y credibilidad”. La primera invita a la implicación personal como origen y base de la actitud misericordiosa y la “credibilidad” es el reconocimiento por quienes nos rodean que dicha manera de vivir y actuar es algo valioso e interpelante. 

 

Diferentes aspectos para vivir y celebrar la misericordia

La misericordia se edifica sobre tres dinamismos; el sentimiento compasivo, que nos lleva a ser unos para los otros; la actitud de reconocimiento y aceptación, que nos convoca a vivir unos con otros, dando y recibiendo unos de otros; el valor de la universalización, que nos impele a hacer unos por otros.

 

  1. Me dejo afectar y me aproximo

 

El primer trato con la realidad es afectivo: las ventanas de los sentidos son las que provocan en mí los sentimientos. La misericordia es un hábito del corazón que comienza su andadura en el simple hecho de prestar atención, dejarse afectar, interesarse por la situación de otras personas, cargar con la realidad para poder encargarse de ella. Es la compasión, por la cual quedamos afectados “por la desgracia o mal que otra persona padece”.

La acción misericordiosa brota, pues, en el campo sentimental, sin afectos apropiados no hay actitud de misericordia. Estos sentimientos anidan en lo más profundo del ser humano, "por más egoísta que se suponga al ser humano, hay evidentemente algunos principios en su naturaleza, que le hacen interesarse por la suerte de los demás, y que hacen su felicidad (de ellos) necesaria para él mismo, aunque no obtenga nada de eso más que la satisfacción de verlo.  

La compasión se abre camino como ternura, que es su medio ambiente interpersonal hecho de palabras, gestos, valores y afectos. En el Nuevo Testamento existe la ternura en mil de talles que no han sido suficientemente descubiertos: una mirada, una comida en común, un pan partido y repartido, con estos detalles hay seres que pueden ser salvados.

La misericordia es un ejercicio que se pone en marcha cuando me dejo afectar y me aproximo por la situación que sufre la otra persona.

Para ejercitarme en la misericordia tengo que acercarme a situaciones de periferia, allí donde hay personas que sufren. Sentirme llamado a aproximarme es el primer paso para poder poner corazón ante la miseria.

 

 

  1. Le reconozco y le acepto en su situación

 

El que sufre no debe considerarse como objeto de compasión, sino como un sujeto humano con unas exigencias de dignidad que la misericordia activa. Ser misericordioso consiste en establecer una relación de reciprocidad que no es simétrica. Vincular la compasión con el reconocimiento de la capacidad y de la dignidad de la persona que sufre una situación de necesidad es esencial a la misericordia. La misericordia no consiste sólo en ayudar sin más, sino en responder a las necesidades del otro. La misericordia nace del dejarse afectar, aproximarse y de  la compasión, pero no acaba ahí. El sentimiento, por sí mismo, no hace a nadie misericordioso sino que necesita también del reconocimiento y aceptación de la persona necesitada. Se puede tener compasión de una persona frágil e impedirle crecer, se puede acoger a un niño deficiente y no ser un acto razonable. Si una madre ama tanto a su hijo que le ahoga entre sus brazos, puede hablarse de compasión pero no de misericordia, ya que le falta el reconocimiento; es decir, no responde a las necesidades del niño sino a las suyas propias. Donde la compasión no tiene reciprocidad ocasiona grandes sufrimientos.

Todos los encuentros de Jesús de Nazaret con personas en dificultad empiezan cambiando las relaciones de dominio que se establecen en las relaciones personales. “¿Quién me ha tocado?”, pregunta en el pasaje de la hemorroisa. Quiere verle el rostro ya que si no le ve, no hay salvación posible. La mirada y la pregunta son los signos del reconocimiento.

Cuando falla el reconocimiento en el indigente o en el excluido y sólo se percibe su indigencia y su exclusión, pero no al hombre o a la mujer que hay detrás, entonces podemos decir que hay compasión, pero no misericordia. La misericordia como actitud es inseparable de la aceptación del otro, que no es una prolongación de uno mismo sino una realidad corporal y espiritual diferente. En todo acto misericordioso hay un reconocimiento y aceptación de la dignidad del otro.

Hay una compasión que enaltece sin suplir, que dignifica sin sustituir, que aumenta las capacidades de aquel a quien ayuda; y hay otra compasión que rebaja el valor del otro, le hunde en su enfermedad, le postra en su fragilidad, le niega su propia humanidad.

 

 

  1. Le valoro y nos encontramos

 

El reconocimiento y la aceptación supone: romper el anonimato, poner rostro, poner nombre a las personas. Pero es el amor el que da identidad, da valor, hace que alguien se sienta persona. Cualquier forma de compasión no es necesariamente dignificadora, sino tan sólo aquella que pregunta por el nombre: “¿Cómo te llamas?”, le pregunta Jesús al endemoniado de Gerasa. El encuentro personal es un momento esencial de la misericordia, que se despliega en proximidad, en comunicación humana y en vida cotidiana compartida.

Hay un relato en el evangelio que encierra las claves del reconocimiento como práxis misericordiosa. El ciego de Jericó (Mc 10, 46-52), sentado a la vera del camino, disponía de tal tipo de facultades que era capaz de ver lo que otros son incapaces de percibir. En la dinámica del reconocimiento, Jesús no le impone su poder, no lo abruma con su ayuda, sino que le pregunta, ya que tiene que ser él mismo quien se cure a través de su propio deseo. Y con la pregunta “¿Qué quieres que haga contigo?”, abre un espacio para que el mendigo tome una iniciativa y se afirme como persona. Podía haber supuesto lo que quería -¡qué puede querer un mendigo ciego, sino ver! -, como tantos solidarios que saben mejor que el otro lo que necesita; en su lugar, por el contrario, no sólo le reconoce como sujeto de su acción, sino que le devuelve el propio éxito de su curación: “¡Tu fe te ha salvado!” (10,52).

El valorar y encontrarse con la persona necesitada es un tercer aspecto que hace que la misericordia dignifique tanto a quien la realiza, como a quien la recibe, puesto que les iguala en dignidad. 

 

 

  1. Experimento la gratuidad de la ternura y el perdón

 

Hay un amor que la tradición griega llama “eros”, que es ante todo una aspiración y un deseo hacia algo que se considera valioso. Es la aspiración del ser humano al bien supremo, a la buena vida. Los dioses son los únicos que no pueden amar, en razón de que tienen una vida plena y feliz y no pueden ser perturbados por el deseo ni por la necesidad. Por esta razón, el eros es visto como una tendencia y una aspiración que intenta poseer aquello que no tiene, cubriendo de este modo una carencia. Por eso el modelo de amor griego era la amistad. En la amistad, como en el deseo hay un intercambio y quien no respete el intercambio, no merece la amistad. De este modo, el eros hacia Dios es interesado, ya que lo deseamos como plenitud beatificante y fuente de felicidad. Dios, por su parte, no tiende a nada, ni tiene necesidad de nada, ni hace nada.

En la tradición cristiana llama “ágape”, tal como relatan Pablo (1 Cor 13) y Juan (1 Jn 4, 11), que lleva un itinerario opuesto al eros: va de arriba hacia abajo, de lo alto hacia lo bajo; no va del ser humano hacia Dios, sino de Dios hacia el ser humano. El paradigma del ágape es el amor gratuito que profesa Dios a todas sus criaturas, independientemente de sus méritos o excelencias. Sólo Dios ama también lo que no tiene valor, lo que puede repugnar y ni siquiera tiene rostro humano. El amor de Dios no se orienta a los buenos ni a los héroes ni a los justos ni a los excelentes, sino que se dirige a todos, con especial envío hacia los malvados, los excluidos, los desechados y los despreciados (Rom 5, 6-10).

El modelo del amor-ágape puede ser el amor de la madre y del padre hacia sus hijos: se ama a los hijos aunque sean débiles, torpes o malvados. La universalización del amor al prójimo ha querido recoger esta práctica divina que lleva a amar incluso al propio enemigo, sin motivos, sin presupuestos ni condiciones. El amor al prójimo ya no es un acto meritorio puesto que viene de Dios y sólo se puede sostener desde la presencia del amor de Dios en el interior del ser humano. En el amor-ágape no es el ser humano solo quien actúa; el verdadero sujeto es Dios mismo, el Espíritu de Cristo; como describe Pablo: "Ya no soy yo quien vivo en mí, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gál 2,20). El Dios del amor-ágape aparece claramente en la parábola del padre misericordioso.

Este aspecto de gratuidad es el que le da a la misericordia una dimensión universal. Saberse amando, siendo pobre y necesitado, es lo que me hace capaz de vivir y ofrecer un amor sin fronteras, dentro de las posibilidades de la condición humana.

 

 

 

 

  1. Vivo y actúo con sencillez y austeridad

 

Junto a la compasión, el reconocimiento y la aceptación, el encuentro y la experiencia personal de la gratuidad de la ternura y el  perdón, podemos afirmar el valor universal de la misericordia en cuanto se descubre y reconoce que los bienes y los beneficios sólo son humanos si son de todos. La fuerza universal de ciertos valores como la vida, los derechos humanos, la dignidad, se realiza en la defensa de quienes se ven privados de ellos. Sólo serán humanos cuando puedan disfrutar de ellos todos los hombres y todas las mujeres de nuestro planeta; sólo es universalizable una acción cuando beneficia al que está peor situado y muestra de este modo su potencial fuerza para ampliar el “nosotros” y romper las fronteras. De este modo, la misericordia deja de ser un sentimiento en sentido estricto y se convierte en un valor universal, ya que hablamos de un amor generalizado a los desconocidos, a los lejanos.

La universalización hace que la misericordia entre en una nueva fase, caracterizada por el “abajamiento”, o en términos bíblicos, por un cierto anonadamiento. Este abajamiento lleva a renunciar al disfrute de algunos derechos e incluso a ir en contra de nuestros intereses. La misericordia exige hoy que los fuertes se abajen con los débiles en contra de sus propios intereses. En el mundo único, desigual y antagónico, no es posible ser misericordioso sin quedar afectado radicalmente el propio bienestar, ya que nuestro modo de vida no se puede generalizar a toda la humanidad. Se trata de abajarse hacia ellos, ya que no va a ser posible que ellos suban al nivel que hemos alcanzado nosotros.

Mi actitud misericordiosa me tiene que llevar a un estilo de vida cuyo ritmo y canto no lo dirijan mis deseos, ni mis gustos, ni mis sentimientos sino la situación de las otras personas.

 

 

 

 

SUGERENCIAS PARA EJERCITARME EN LA MISERICORIDA

 

Proponemos vivir este itinerario como un “ejercitarse” en la misericordia. Se trata pues de un ejercicio, no una explicación teórica, ni mucho menos una ilustración más sobre la misericordia, para eso ya hay una saturación de publicaciones en el mercado editorial, y además en todas las diócesis ofrecen múltiples documentos sobre el mismo tema de la misericordia. 

Este ejercicio lo puede realizar toda persona que así lo desee. El punto de partida es la persona individual pero creemos que una condición necesaria –salvo mayor dificultad- que lo haga con otras personas, bien sea en la familia, en un grupo de personas, bien que se vengan reuniendo o bien creado exprofeso un grupo. Pensamos también en las parroquias, pero más adelante haremos las sugerencias oportunas.

 

PUNTO DE PARTIDA

 

Es la vida misma. Sin duda todas las personas convivimos con situaciones de necesidad, de enfermedad, de exclusión, de marginación, de olvido… y, seguramente estamos afrontando o acompañando a alguna persona o personas en una de estas situaciones antes aludida. El ejercicio sobre la misericordia que proponemos pretende hacernos más consciente de lo que estamos viviendo. El ejercicio ayudará, sobre todo, a aquellas personas que ya están implicadas en alguna atención a otras personas, pero también puede ser un punto de partida que despierte, motive y anime a emprender esa “aproximación” hacia alguna persona o situación de periferia.

 

El paso previo para vivir el itinerario es poner la atención en una de la situaciones que estoy viviendo, por ejemplo estoy acompañando a una persona discapacitada, o ayudando a una persona anciana… O bien veo la posibilidad de acercarme a una situación que no conozco mucho, por ejemplo una familia de refugiados, o una familia de vecinos que viene de instalarse en nuestro edificio, en nuestro pueblo… y elijo una de éstas situaciones como referente para vivir ejercitarme en la acogida y acompañamiento, según el itinerario que se ofrece.

 

Primer paso: ME DEJO AFECTAR Y ME APROXIMO

 

Una vez elegida la situación tanto si ya le acompaño, como si es en cierta medida nueva, es decir, que apenas tengo referencia de la misma. Lo primero que tengo que hacer, en este primer paso, es centrarme en la situación que vive la persona o personas haciendo una breve descripción de la misma. Después trataré de ver como vivo y que siento yo ante dicha situación. Los cuestiones[1] que siguen no se tiene que tomar como preguntas a responder y punto, sino más como pistas que pretende sugerir, despertar tanto lo que vive la persona en situación, como lo que yo vi o vivo la primera aproximación…

  • ¿Qué situación o situaciones estoy viviendo o quiero yo tomar en consideración para vivir este itinerario? Elegir una situación y hacer una breve descripción de la misma.
  • ¿Cómo me he aproximado o me estoy aproximado a ella? ¿Cómo vivo ese acercamiento a la persona o personas necesitadas? ¿Qué sentimientos se despiertan en mí? ¿Qué resistencias tengo yo al aproximarme?
  • ¿Cómo soy recibido y qué resistencias encuentro en la persona o personas?

 

Hago una narración de este paso

 

Testimonio[2]

 

Quiero compartir cómo conocí a Maggy. Mujer congoleña, que salió de su país hace 17 años, hace 11 que vive aquí, espera conseguir pronto su pasaporte y tiene muchas esperanzas en que su vida, con cada paso que da, va a ser mejor.

La conozco cuando me jubilo y entro a formar parte del Equipo de Acogida en mi parroquia. Cada mes le ayudamos con unos euros y por el informe que tenemos me entero que se dedica a hacer la calle, como ella lo cuenta. La primera sensación que tengo es de impotencia por no poder saber qué más puedo hacer para ayudarla. Durante todo el mes la recuerdo y pienso en ella.

 

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Evangelio del domingo 1 y guía para acogerlo

 

Canción: “Los incontables” de Ain Karem.

 

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Plegaria final del primer domingo

 

 

Segundo paso: LE RECONOZCO Y LE ACEPTO EN SU SITUACIÓN

 

Cada persona sigue teniendo como referente la o las situaciones de necesidad asumidas. Trato de ver cómo vivo la relación con la persona o personas implicadas en la situación:

  • ¿Reconozco y acepto a la persona o personas en la situación en que se encuentran? ¿A qué presto más atención a la necesidad o la persona o personas necesitadas? ¿En qué y cómo manifiesto ese reconocimiento y aceptación: palabras, gestos, detalles…?
  • ¿Cómo vivo yo esa relación entre la necesidad que sufre la persona y la persona como tal? ¿Qué sentimientos se despiertan en mí? ¿Qué dificultades e interrogantes me planteo?

 

Hago una narración de este segundo paso

 

Testimonio

 

Comienzo por alargar el rato de su visita mirándola y viendo cuantas cosas positivas se desprenden de su persona. Muy arreglada, sonriente… Y me dan unas ganas tremendas de que sepa cómo aprecio esas cualidades, de verdad. Me llama la atención las pelucas que lleva. Le pregunto por ello… Nos reímos mucho. Y así entramos en temas en los que nos decimos lo que nos gusta en la vida y lo que más nos duele. Su frase es ¡Qué mala es la pobreza! Hablamos de nuestras familias…  Y casi sin darnos cuenta nos vamos contando nuestras vidas.

 

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Evangelio del domingo 2 y guía para acogerlo

 

Canción: “Mejor contigo” de Luis Guitarra.

 

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Plegaria final del segundo domingo

 

 

Tercer paso: LE VALORO Y ME ENCUENTRO

 

Siguiendo las personas que acompaño. Trato de ver cuál es la relación personal con esa persona o personas necesitadas. Hasta dónde llega la relación personal:

  • ¿Tengo un trato personal con esa persona o personas? ¿En qué y cómo se manifiesta? ¿Puedo decir que conozco más a esa persona o personas?
  • ¿En qué me siento cercano y en qué me siento distante de esa persona o personas? ¿Cómo estoy viviendo esa relación? ¿Cómo es el encuentro con ella o ellas?

 

Hago una narración de este tercer paso

 

Testimonio

 

Su mayor ilusión es conseguir “papeles”. Para ello tiene que dejar  “la calle”. Ha tenido problemas con la policía y en dos años debe estar “limpia”. Nuestra relación es cada vez más cercana. Nos escuchamos y compartimos nuestras inquietudes. Me siento inmersa en su situación. El problema es encontrar un trabajo. En estos momentos ya han cambiado muchas cosas en la forma de ver la vida. A la vez sigo conociendo a muchas otras personas con sus diversas circunstancias. Le reconozco con intensidad las ganas de vivir y la fuerza para superar muchas dificultades.

 

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Evangelio del domingo 3 y guía para acogerlo

 

Canción: “Nada de lo humano me es ajeno” de amigos de orar.

 

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Plegaria final del tercer domingo

 

 

Cuarto paso: EXPERIMENTO LA GRATUIDAD DE LA TERNURA Y DEL PERDÓN

 

Al centrarse en la persona necesitada llega un determinado momento en que la relación entre las personas se hermanan y se sienten cercanas; acontece así una cierta unidad dentro de su singularidad. La persona que se sintió movida por la compasión ahora se siente gratificada, sin saber muy bien por qué. Siente que su entrega y servicio está siendo un beneficio para ella, como lo es también para la otra u otras personas.

  • ¿Cómo vivo y siento en este momento la relación con la persona o personas a las que trato de acompañar? ¿Cómo la describiría? ¿En qué sentido puedo decir que ha cambiado la relación con la persona?
  • ¿Sientes que es algo que te supera a ti mismo y a la persona o personas que compartes? ¿Cómo lo describirías la experiencia de gratuidad del encuentro?

 

Hago una narración de este cuarto paso

 

Testimonio

 

Es el momento de reconocer cuanto bien he recibido con estas relaciones. Si hay algo básico a destacar en Maggy, que me ha ayudado y que estoy muy agradecida, es su sentido de la amistad. Se le ilumina la mirada cuando recuerda a las personas que le han ayudado en su difícil recorrido por los distintos países hasta llegar a su meta: Ceuta. Con ella he descubierto el verdadero sentido de la amistad. Hoy llama amiga a toda persona que le pide ayuda. Muchas veces me dan ganas de advertirle que tenga cuidado con personas que se aprovechan de su bondad. Y me siento ruin porque ella lo hace con una naturalidad que me admira. Sigo aprendiendo con ella.

 

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Evangelio del domingo 4 y guía para acogerlo

 

Canción: “Me siento perdonado” de Ixcis.

 

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Plegaria final del cuarto domingo

 

 

Quinto paso: VIVO Y ACTUO DE MANERA SENCILLA Y AUSTERA

 

Si descubro y reconozco que los bienes y los beneficios sólo son humanos si son de todos, eso me tiene que llevar, sin duda alguna, a un cambio en mi vida personal, en mis relaciones, en relación a mis bienes…

  • El encuentro con la persona o personas necesitadas ¿En qué me ha cambiado o me siento llamado a cambiar en mi vida personal, en mi familia, en relación a los bienes…?
  • ¿Qué sientes y cómo te sientes ante la llamada a una vida más sencilla y austera en bien de los demás? ¿Qué cuestiones me planteo, qué inquietudes tengo ante ese desafío?
  • ¿Cómo describirías la experiencia de esa llamada?

 

Hago una narración d este quinto paso

 

Testimonio

 

Llegó un momento en que sentí la necesidad de actuar más directamente. Yo le puedo dar trabajo y puedo promover una campaña de mentalización en mi parroquia, a través de Caritas parroquial, para que otras personas tomen conciencia de que es más digno dar trabajo que “limosna”. Vamos a comenzar por compartir lo que nos sobra.  Hoy Maggy  trabaja cuidando a una señora en su casa, interna, le pagan 500 euros, y así consigue experiencia y espera que cuando tenga sus documentos, que parece es inminente. Entonces podremos hacerle un contrato de trabajo para conseguir su derecho a trabajar.  En su día libre viene a mi casa. Reconozco la resistencia que existe a abrir las puertas de nuestras casas. Es más cómodo dar un dinero a Cáritas y nos quedamos más tranquilos. Es un reto que lo siento pendiente. Primero seguir replanteándome mi vida y segundo contagiar a mi alrededor con esta inquietud que una vez sentida, es tan fuerte que no la puedes apartar.

Termino dando gracias por haberte conocido, Maggy. Te reconozco como una gracia que el Señor ha puesto en el camino de mi vida. Me has servido para reconocerme y reconocer a tantas otras personas que como tú me ayudan cada día.

 

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Evangelio del domingo 5 y guía para acogerlo

 

Canción: “Mirar como Jesús” de amigos de orar.

 

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Plegaria final del quinto domingo

 

 

 

 

SUGERENCIAS PARA LAS PARROQUIAS

 

Presentar esta Propuesta al Consejo parroquial. En caso de que no haya Consejo contar con los equipos de liturgia y de cáritas. Con ellos apropiarse y hacer las oportunas adaptaciones a la realidad concreta.

 

La propuesta quiere ser un ejercitarse en la misericordia. Es claro que en las celebraciones de las eucaristías del domingo, salvo alguna excepción, no podrá vivirse el itinerario como tal. Se puede intentar en alguna eucaristía, si se dan condiciones como por ejemplo, que no sea muy numerosa la participación, que se consulte con ellas y que el lugar y la hora lo permitan.

 

Conviene informar a la parroquia de lo que vamos a ofrecer para una celebración más viva y se adecue a los tiempos actuales. Se puede presentar la propuesta el domingo anterior al miércoles de ceniza, de esta forma la celebración de la ceniza se orienta según la dinámica que lo que queremos vivir durante toda la cuaresma.

La presentación será breve, pero tiene que hacerse con convicción y con mucha motivación. Se ofrecerá el itinerario general y sus diferentes pasos, si es posible en un gráfico. Pero, sobre todo, se hará con una información más detallada el primer paso del Itinerario, si es posible dar por escrito. Hacer una invitación a todas las familias que lo quieran, a lo grupos parroquiales, y ofrecer la posibilidad de formar grupos de 5 a 7  personas para las que no lo puedan hacer en su familia o no tengan grupo.

Estas reuniones se pueden hacer en los locales parroquiales, si los hay, o en las casas. A ser posible, las reuniones se podrían hacer durante la semana antes de cada domingo, o sino la semana después de cada domingo de la cuaresma. Conviene tomar una decisión al respecto, porque de ser las reuniones antes del domingo correspondiente o después puede condicionar, en determinados aspectos o acentos la celebración dominical.

La dinámica del Itinerario que se propone se puede vivir en tres momentos. El primero es personal, este aspecto es importante destacarlo, pues demasiadas veces se ha confundido lo masivo con lo popular. El matiz que los distingue es que en el popular se tiene en cuenta a las personas concretas, la universalidad no tiene por qué anular la singularidad. El segundo momento es el encuentro en los grupos donde se da el intercambio y el compartir. Y el tercer momento es la celebración del domingo en el que se pone de relieve la unidad en la diversidad, que es don de Dios y tarea nuestra y tiene que realizarse algo que sea común a toda la parroquia.

Es por eso que a nivel de parroquia, el sacerdote con el Consejo parroquial y/o el equipo de cáritas tendrán que elegir una situación de marginación que se da en el marco de la parroquia y se sientan con más urgencia, bien porque no se les está dando la atención necesaria o bien porque conviene afrontar dicha situación, para vivir el mismo Itinerario que se ofrece para cada persona y vivirlo como equipo.

Este equipo de personas, que bien puede ser el equipo de cáritas (una ocasión de iniciarlo o potenciarlo), asume la situación de marginación elegida y trata de vivir el itinerario siguiendo los pasos, tal y como se indicaba en las “sugerencias generales”, haciendo la narración de los diferentes pasos, que se presentará cada domingo en las eucaristías.

 

Una cuestión queda abierta ¿Qué momento es el más adecuado y oportuno para que el sacerdote y el equipo de cáritas presente la narración de cada paso en la eucaristía del domingo?

La presentación que se hará cada domingo de cuaresma se propone hacerla después de colecta y antes de las lecturas, cuando se hayan sentado las personas. Se leerá la presentación del paso correspondiente al domingo, se planteará una cuestión para que cada persona pueda pensar en la situación que haya elegido para vivir esta cuaresma, y quien no la haya hecho tendrá un  momento para pensar y orar, para ello se dejará un momento de silencio (2’).

Después se harán las lecturas. Tener en cuenta que la liturgia permite, en caso justificados y este lo podría ser, suprimir la segunda lectura, para no cargar excesivamente la liturgia de la palabra y centrarse más en el evangelio.

La narración de la situación elegida, que presentará el equipo parroquial, cada paso del Itinerario se puede hacer, alternando, o en lugar de las preces de los fieles, o después de la comunión…

 

Eucaristías de los Domingos

 

Invitamos de nuevo a seguir el camino iniciado hace algunos años. Recordar a los animadores de la pastoral (los equipos de liturgia) que aprovechemos la oportunidad que nos brindan las CELEBRACIONES de respetando los elementos esenciales, es decir, las tres dimensiones que iban tan unidas en la Primitivas Comunidades, y que sin duda deben constituir ahora un referente para nosotros: La Asamblea-la Eucaristía-el Domingo. La Asamblea (pueblo convocado por Dios en medio de las naciones),  la Eucaristía (para dar gracias en Cristo por el Espíritu) y el Domingo (a la espera del regreso del Señor, al fin de los tiempos).

Al mismo tiempo, se trata de seguir potenciando estas otras dos dimensiones (acogida-despedida y acogida de la Buena Nueva), que sin duda nos ayudarán a seguir creciendo como comunidad cristiana, además de los gestos y símbolos que se indican para cada domingo. Es importante cuidar de forma especial los momentos de silencio, que tanto favorecen la dimensión personal para el encuentro con Jesús y su Espíritu. Seguir poniendo en la misma Hoja el evangelio y una pequeña guía para el momento personal de silencio (3’), invitando, si es posible y oportuno, a comentarlo con las dos o tres personas cercanas (4’).

 

Canción: Al final de cada domingo se encuentra el texto de una canción, la intención es que se emplee más como audición en el momento más oportuno, unas veces puede ser al principio, o en el ofertorio, u entro momento. Si no tenéis la canción nos la pedís y os la enviamos.

 

 

¿Cómo practicar hoy las obras de misericordia?

 

 

ORIGEN Y FUNDAMENTO

 

 

 

Mateo 25, 31-46.

 

 

 

 

“Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme. Entonces los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte? Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis. Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces dirán también éstos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Y él entonces les responderá: En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna”.

 

Isaías 58, 1-10

 

Grita a voz en cuello, sin cejar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino como si fueran un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de su Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. ¿Para qué ayunar, si no haces caso? ¿Mortificarnos, si tú no te fijas? Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés, y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea, el día en que el hombre se mortifica? Mover la cabeza como un junco, acostarse sobre estera y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no despreocuparte de tu hermano. Entonces brillará tu luz como la aurora, tus heridas sanarán rápidamente; tu justicia te abrirá camino, detrás irá la gloria del Señor. Entonces llamarás al Señor, y te responderá; pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy. Si destierras de ti los cepos, y el señalar con el dedo, y la maledicencia; si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del indigente, surgirá tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

 

Ezequiel 36, 26-27.

 

Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que cumpláis mis mandatos poniéndolos por obra.

 

ACTUALIZACIÓN DE LAS OBRAS DE MISERICORDIA

 

Es importante empezar por entender que la práctica de la misericordia no es una afición, ni un «hobby», que algunas personas, más o menos desocupadas, y con la vida más o menos arreglada, se dedican a hacer. La misericordia tiene su fuente en el amor: ante todo, en el amor recibido. Vivir la misericordia es acoger en nosotros la gracia de salvación que Dios nos propone en Jesucristo, y luego dar espacio a ella para manifestarse a través de nosotros, en otras personas.

Así pues, la misericordia no empieza en los actos, sino en las actitudes: antes que una serie de obras que ocasionalmente es posible practicar, es un modo de mirarse a sí mismo y a los demás, que nos lleva a descubrir que todos hemos sido creados por amor y para el amor.

Quien tiene una mirada misericordiosa, pronto adquiere manos misericordiosas, porque el amor es activo, creativo y constructivo.

La misericordia tiene predilección por los más necesitados: su centro está en el bien del prójimo, más incluso que en las posibilidades de uno mismo. Obra así a ejemplo de Jesucristo, que no se paró a pensar cuál de las gotas de su Sangre iba a servir para perdón mío o tuyo.

Las obras tradicionales tienen en este sentido validez porque son como caminos que llevan a nuestros ojos hacia las necesidades de nuestros hermanos, donde Cristo mismo nos aguarda: cuando se trata de misericordia, él es el que da y el que recibe.

 

Las siete espirituales

AYER

HOY

 

1ª Enseñar al que no sabe.

 

2ª Dar buen consejo al que lo necesita.

 

 

 

3ª Corregir al que yerra.

 

 

4ª Perdonar las injurias.

 

 

 

5ª Consolar al triste.

 

 

 

6ª Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.

 

7ª Rogar a Dios por vivos y difuntos.

 

 

1ª Cuánto más misericordioso sería si conociera la situación en que viven las personas necesitadas.

 

2ª Cuánto más misericordioso sería si informara y compartiera las posibilidades que se le ofrecen a las personas en situación de necesidad.

 

3ª Cuanto más misericordioso sería si estuviera abierto y acogiera al diferente. 

 

4ª Cuanto más misericordioso sería si supiera distinguir entre lo que oigo, lo que siento y la situación de las otras personas.

 

5ª Cuanto más misericordioso sería si no me precipitara y escuchara atentamente para comprender y acompañar a las personas desconsoladas.

 

6ª Cuanto más misericordioso sería si aceptara serenamente las limitaciones de las otras personas y no perdiera la oportunidad de enriquecerme.

 

7ª Cuanto más misericordioso sería si hiciera presente con mi vida y acciones el amor de Dios a los vivos y a los difuntos.

 

 

Las siete corporales

AYER

HOY

 

1a Visitar y cuidar enfermos.

 

 

2ª Dar de comer al hambriento.

 

 

3ª Dar de beber al sediento.

 

 

 

 

4ª Dar posada al peregrino.

 

 

5ª Vestir al desnudo.

 

 

6ª Redimir al cautivo.

 

 

7ª Enterrar a los muertos.

 

 

1ª Participo en la atención y acompañamiento de enfermos, ancianos y personas que están solas.

                                                   

2ª Participo con interés y según mis posibilidades en la campaña por erradicar el hambre y colaboro en las iniciativas sociales de mi entorno.

 

3ª Tomo conciencia de que el agua es un bien escaso y contribuyo con el buen uso y con las iniciativas de su justa redistribución.

 

4ª Participo en iniciativas que ayuden a los sin Tierra, sin Trabajo y sin Techo.

 

5ª Miro y atiendo al que necesita y me pide, más que a lo que me pide.

 

6ª Me libero y ayudo a liberar de la compra compulsiva y me solidarizo con quienes sufren alguna dependencia.

 

7ª Respeto a los muertos y acompaño en el duelo a sus familiares.

 

 

 

 

Películas para ejercitarnos en la misericordia

 

Creemos que el séptimo arte puede ayudarnos a avivar la esperanza para crecer en humanidad, confiamos así ayudar a abrirnos a lo profundamente humano y acoger a quien se hizo “uno de tantos”. Presentamos aquí cuatro películas que podemos encontrar y ver una cada semana, en el momento oportuno. He aquí las que proponemos:

1)        Alma salvaje

2)        The visitor

3)        Pride (orgullo)

4)        Dos días, una noche

5)        Bajo la misma lluvia

 

El Grupo español del Servicio de Animación Comunitaria agradece la acogida, esperando que este instrumento pastoral contribuya a vivir y ejercitarnos en la Misericordia, que es lo que mejor define al Dios que nos manifestó Jesús. Un deseo tenemos que aquellas personas que quieran nos manifestaran algún eco de qué y cómo les ha servido, no por curiosidad, sino para mejor realizar el servicio de animación. Igualmente a toda persona o grupo interesado en los materiales, lo pueden pedir y gustosamente lo compartimos.

 

Como se puede constatar, considerad este material como un instrumento que pretende ser una ayuda al equipo que prepare el Itinerario de la misericordia, como las celebraciones dominicales. No olvidemos que celebrar, vivir, compartir juntos es una obra de arte y de fe en el misterio del encuentro en lo humano del Dios que va con nosotros.

 

 

Para cualquier información dirigirse a:

 

equipo@porunmundomejor.com

 

                        www.porunmundomejor.com

                        Móvil: 669823483

 

 

 

 

   

Miércoles de Ceniza:

 

De la miseria<br />
a la<br />
MISERI-CORDIA

 

Saludo

 

La paz y reconciliación de nuestro Padre misericordioso esté siempre con vosotros.

 

Presentación:

 

En muchas regiones del mundo la gente celebra el carnaval en los días anteriores a la Cuaresma, con mucho ruido y mucha juerga. Con frecuencia, llevan máscaras para la ocasión. Para nosotros, cristianos, hoy comienza la Cuaresma, tiempo para quitarnos las máscaras y volver nuestro rostro y nuestro corazón a Dios y a los hermanos

El rito de la Ceniza no es el centro; como sabemos, debe enmarcarse en una Celebración que es inicio de un Camino que emprendemos con Jesús para acoger lo que nos ofrece, conscientes de que Él lleva la iniciativa y de que a nosotros nos corresponde acoger su ofrecimiento, aprender de su estilo de vida, hecho de opciones, de discernimiento, de esperanza, de perdón, de amor, de la Pasión que culmina en la Pascua.

 

Oración Colecta

 

Oremos para que en esta Cuaresma nos propongamos retornar y seguir a Jesús.

             (Pausa)

Oh Dios, Padre nuestro:

Tú sabes con qué frecuencia

intentamos caminar por nuestros senderos egoístas.

No nos permitas vivir y morir

sólo para nosotros mismos

o cerrar nuestros corazones a los otros.

Ayúdanos a vernos a nosotros mismos  y a la vida

como dones tuyos.

Que seamos receptivos del evangelio de Jesús

y haznos crecer en su estilo de vida.

Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús

Que vive ya entre nosotros por los siglos de los siglos.

 

Evangelio Mateo 6,1-6.16-18

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará."

 

Guía para la oración personal (3’)

 

·         El Evangelio nos habla de hacer limosna, orar, ayunar… tres prácticas de la experiencia religiosa tradicional. Para los seguidores de Jesús, estas tres prácticas están llamadas a orientar la vida del creyente y a posibilitar la vida de la comunidad. Esta orientación me invita a mejorar mis relaciones con Dios, con las personas, con la naturaleza… ¿Estoy dispuesta o dispuesto a ello? ¿Qué pienso hacer de mi parte? 

 

(Breve comentario con las dos personas vecinas (4’)

 

PRESENTAR LA PROPUESTA CUARESMA 2016.

 

Después de compartir el evangelio sería buen momento, si se ve oportuno, para presenta para presentar el Itinerario: “DE LA MISERIA A LA MISERI-CORDIA”. Puede servir las sugerencias que se presentan más arriba.

Así se le puede dar sentido al gesto de acercarnos a recibir la ceniza, como expresión de querer vivir lo según el evangelio mejor define al Dios que nos manifestó Jesús, su miseri-cordia.

 

 

BENDICIÓN DE LA CENIZA

 

Introducción por el Celebrante

 

Las hojas y ramas de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior se han transformado de tallos verdes en ceniza gris. --- Así nos ocurre a nosotros. No permanecemos siempre idénticos, siempre los mismos. Envejecemos; y tantas veces convertimos la vida en ‘gris  y polvorienta’, para nosotros y para los demás. Esta ceniza de hoy nos recuerda nuestra fragilidad de vida, nuestra culpabilidad y la penitencia y conversión, que necesitamos realizar. Vamos a recibir esta ceniza con humildad, mientras se nos marca con la señal de la cruz, pues nuestros corazones desean sinceramente seguir a Jesús en estilo de vida, en su actuar con misericordia siempre, pero con espacial atención aquellas personas que más necesitan de ella.

 

Sugerencia

Antes de la imposición de la ceniza puede preceder un gesto de “hacer ceniza”. Más que sacarla de un ‘armario secreto’ (que acentúa un cierto carácter supersticioso), convendrá “fabricarla” al comienzo de la celebración con ramas, palmas, papeles que recojan nuestros faltas, noticias de violencia e injusticias que parecen en los periódicos. Una sencilla hoguera en el momento del acto penitencial sería el inicio de un camino que termina en una gran hoguera en la Vigilia de la Resurrección.

Oración de Bendición

Señor, bendice (+) esta ceniza

como signo y expresión de nuestra disposición

a dejarnos renovar,

como prueba  de que queremos

descubrir a tu Hijo hoy

en el silencio de nuestra oración

y en la persona de nuestro prójimo,

a quien queremos acercamos en su necesidad.

Que la señal de la cruz

dada en el nombre del Padre,

y del Hijo y del Espíritu Santo

nos anime y nos sane interiormente,

de forma que te sirvamos sinceramente a Ti y a nuestro prójimo,

con la misma misericordia de Jesucristo nuestro Señor.

 

(El sacerdote rocía la ceniza con agua bendita, en silencio.

A continuación, imposición de la ceniza...)

 

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús nos dio todo para que seamos libres para ti y para los hermanos.
Traemos ahora ante ti estos dones de pan y vino
como signo de que efectivamente queremos ser libres para vivir para ti  
y para los hermanos que nos rodean.
Acepta estas ofrendas,  y hazlas pan de felicidad y vino de alegría
para nuestro mundo de hoy.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Plegaria para recitar juntos después de la Comunión

 

 

Oración del Papa Francisco

 

Señor Jesucristo,

tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.

Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.

Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.

Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!

 

Tú eres el rostro visible del Padre invisible,

del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:

haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso. Tú has

querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad

para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

 

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción

para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor

y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.

 

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

 

Domingo 1º:

 

Me dejo afectar y me aproximo

 

Introducción

 

Sin decisión no hay vida. Son muchos los estímulos, las tentaciones, los modos de vivir la vida personal, familiar... si no hay decisión no hay vida. Jesús ante las diferentes alternativas que se le presentan, Él opta por hacer la voluntad del Padre. Uno de los pasos que tengo que dar, si quiero seguir a Jesús, es optar en mi vida, hacia dónde quiero ir; qué quiero hacer de mi vida….

Saludo celebrante

 

Que la Palabra de Dios esté bien cerca de vosotros,

en vuestros labios y en vuestro corazón.

Que nuestros labios confiesen, ‘aquí y ahora’,

que Jesús es nuestro Señor y Salvador.

Que su gracia esté siempre con vosotros.

 

Acto penitencial:

 

  • ¿Seré capaz de no caer en la tentación de apoyar mi vida en la seguridad de las leyes sino en el amor y misericordia de Dios? ¿Me ‘lavo las manos’, despreocupándome y escudándome en las leyes, en las costumbres, o en que lo hacen todos?

(Silencio)

Señor, ten piedad

  • ¿Cuándo dejaré de ceder a la tentación de ‘instrumentalizar o mercantilizar’ mis relaciones con Dios y con el prójimo? ¿Tomo decisiones, día a día, en mi vida que no sean coherentes con el Evangelio?

(Silencio)

Cristo, ten piedad

  • ¿Sigo cayendo en la tentación de la agresividad, la descalificación, e incluso la violencia, en sus múltiples formas? ¿Justifico el recurso a la violencia, de palabra o de obra, o considero una debilidad el ser comprensivo y respetuoso?

(Silencio)

Señor, ten piedad

 

Oración Colecta
Pidamos a nuestro Dios vivo que sepamos volver nuestro corazón hacia Él (Pausa)
Aquí estamos, Padre, llamados por ti.

En este tiempo de Cuaresma

nos invitas a dar pasos nuevos.

Pero nuestros cerrados ojos son de mirada corta.

Ábrelos tú para ver el bello horizonte de la nueva vida, la que vivió Jesús

en favor de una nueva humanidad.

Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús, que vive ya con nosotros,

por los siglos de los siglos. Amén

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Presentación: Me dejo afectar y me aproximo

 

La cuaresma desde siempre ha querido ser un ejercicio de conversión y de cambio, según el evangelio, para seguir a Jesús.

Este año queremos ejercitarnos acogiendo y haciendo nuestro el mejor regalo de Jesús, su misericordia que vivió, practicó y testimonió como nadie.

Nuestro lema es: “Desde la miseria a la miseri-cordia”. La misericordia significa abrir el corazón al miserable. Tomamos la “miseria” en el sentido de la carencia de lo necesario para vivir como persona humana.

Esto significa que lo primero que tengo que reconocer y acoger es la persona que se encuentran en situación de miseria para poner corazón. Lo inicial no es dar una solución, sino dejarme afectar, sentirme incómodo, conmovido en mis entrañas, sentir compasión que me lleva  a acercarme, aproximarme.

Para ejercitarme en la “miseri-cordia” tengo que sentirme conmovido en mis entraña y acercarme a situaciones de periferia, allí donde hay personas que sufren. Sentirme cuestionado, interpelado, llamado, es el primer paso, para poder poner corazón ante la miseria en forma de enfermedad, refugiado, encarcelado, sin hogar…

 

¿Hay alguna persona cercana cuya situación me conmueve o me interpela? ¿Por qué no me aproximo a una de ellas?

 

Silencio

 

Testimonio[3]

 

Hace tres años, recibí una llamada: una amiga mayor que vivía con una señora que la cuidaba y de la que tenía una gran dependencia, se había caído y después de un tiempo ingresada en un centro hospitalario estaba en una residencia que no reunía condiciones

 En seguida nos pusimos en contacto con ella un grupo de amigos y amigas para atenderla ya que no tiene familia en Málaga, solo tiene una hermana mayor religiosa en Galicia.

Nuestra primera actuación al ir a visitarla, pensando siempre en dar respuesta a sus necesidades personales, fue sacarla de aquella residencia  y buscar otro espacio  más adecuado.

Después de buscar varias residencias la llevamos a una bastante buena, donde solo estuvo dos  semanas ya que las personas que estaban allí tenían que ser válidas y nuestra amiga era dependiente en ese momento.  

Durante estas dos semanas, fuimos gestionando el despido de la mujer que la cuidaba (cosa difícil y desagradable), su economía que estaba en deuda, teniendo una buena pensión. Agradecemos los profesionales amigos que nos ayudaron.

 

Silencio

….

 

Evangelio: Lucas 4, 1-13

 

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo:

—«Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le contestó:
—«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del
mundo y le dijo:

—«Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy
a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.»
Jesús le contestó:

—«Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".» Entonces lo
llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:

—«Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las
piedras".»
Jesús le contestó:

—«Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

 

Guía para la oración personal (3’)

 

Jesús de Nazaret es la realización plena de lo humano, no por no tener tentaciones, sino por no sucumbir a ellas. Si queremos realizar nuestra vida al estilo de Jesús, para vivir el regalo de su misericordia tenemos que afrontar la vida la propia y la de los demás y no dejarse llevar:

  • “Di a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús renuncia a la posibilidad de saciar el hambre y la suya utilizando el poder que tiene como hijo de Dios. ¿Cómo afronto yo la tentación de hacer lo que me apetece negándome a evolucionar y seguir superándome?
  • “Te daré el poder y la gloria”. Jesús renuncia a la posibilidad de su misión sin pasar por la entrega hasta la cruz y la muerte. ¿Estoy dispuesto o dispuesta a no dejarme llevar por la tentación de aprovecharme de los demás ofreciendo lo que soy y tengo?
  • “Tírate de aquí abajo”. Jesús no espera privilegios, ni aparta de su vida el peligro y el dolor fruto de su fidelidad a la voluntad de Dios. ¿Confío más en la suerte o en lo espectacular, que en la entrega, día a día, de la vida sabiéndome amado o amada por Dios y amando a los demás?

 

(Si es posible, breve comentario con las dos personas vecinas (4’)

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

No se responde nada. Tras cada plegaria se guardan unos segundos de silencio.

 

Pidamos al Señor luz para iluminar nuestras zonas de sombra y de vergüenza; discernimiento para no autoengañarnos y coraje para poner nombre a esos pecados que se resisten a ser reconocidos como tales.

(Silencio)

Que el Señor nos dé fuerza para ser disidentes ante todas las formas de mal (personales, colectivas y estructurales); para no pactar con lo inhumano y con lo injusto, incluso en las cosas pequeñas.

(Silencio)

Que el buen Dios aleje de nosotros la tentación de vivir rutinariamente nuestra Cuaresma, nuestras prácticas cuaresmales, nuestro proceso de reconciliación. Que no nos acostumbremos a ser como somos. Que experimentemos el desafío continuo de luchar contra lo que nos hace in-humanos.

(Silencio)

Yahvé recuerda a Israel que sus antepasados fueron arameos inmigrantes. Se les manifestó como el libertador de la opresión. Hoy presentamos nuestra necesidad de ardor evangélico para combatir la hambruna, la desigual distribución de la riqueza, la corrupción, los muros legales y culturales ante la inmigración y la pobreza y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

(Silencio)

 

Oración sobre las Ofrendas

Nosotros hemos preparado la mesa, el pan y el vino.

Que tu Espíritu, Padre, prepare nuestros corazones

para encontrarnos con tu Hijo, que es el camino de la nueva vida.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Plegaria después de la Comunión (Puede ser leída por un lector/a, o por todos, entregando una copia a todas las personas)

 

Líbrame, Señor, de la indiferencia

cuando cierro mis ojos

para no ver aquello que me circunda;

para no ser tocado por los problemas de los demás;

cuando cierro mi corazón y

no tomo en consideración a las otras personas;

 

Ilumina, Señor, mi corazón,

que me sienta miembro

de la gran familia humana:

que arda allí donde

la dignidad humana esté en juego;

que me detenga

ante el sufrimiento de este mundo

para aliviarlo,

ante las heridas de los demás

para curarlas,

con lo medios que tenga,

comenzando por el propio tiempo y

expresando ternura

en mi gestos y lenguaje.

 

Tu Señor hiciste la voluntad del Padre,

al sumergirte hasta el fondo

en nuestra historia,

para compartir con la humanidad

su amor gratuito y misericordioso.

Que con tu Espíritu, Señor,

podamos hacemos cargo de la realidad,

cargar humildemente con ella,

y encargarnos, en la medida de lo posible,

para que la casa común

sea según la voluntad del Padre bueno.

 

CANCIÓN: Los incontables” de Ain Karem.

 

No cuentan las mujeres ni los niños,

no cuentan quienes vagan marginados,

no cuenta quien es pobre o está enfermo,

no cuenta quien está crucificado.

No cuentan quienes no tienen trabajo,

ni tampoco quien sufre una adicción

o quien habla otro idioma en tierra extraña,

no cuenta quien es de otro color.

 

MAS... PARA TI SON QUIENES CUENTAN, SON QUIENES CANTAN LA GLORIA DE DIOS, SON TU ROSTRO, SEÑOR CRUCIFICADO,

SON TU ROSTRO, SEÑOR RESUCITADO. ERES TÚ.

 

Ni los niños soldados tienen nombre,

ni las niñas que están esclavizadas

no existen quienes hoy mueren de hambre,

y se ignora a quienes sufren soledad.

No contaron las mujeres ni los niños

y hoy siguen sin contar los más pequeños.

Que haga mío el dolor de mis hermanos y comparta, en justicia, el pan con ellos.

 

 

Domingo 2º:

 

Le reconozco y le acepto en su situación

 

Introducción

 

Siempre hay una puerta a la esperanza. Por muchas dificultades u obstáculos que haya en la vida... siempre hay un puente, una luz, un testimonio, que nos ayuda a superar ‘el río’ de las dificultades. La Transfiguración de Jesús nos aporta luz y fuerzas para superar nuestras “noches oscuras”…

 

Saludo del celebrante

El Señor, Jesucristo, transformará nuestros cuerpos mortales

y los hará gloriosos como el suyo.

Que su luz y su paz estén siempre con vosotros.

 

Acto penitencial

 

  • ¿Qué “transfiguraciones” y cambios deseo en este tiempo de Cuaresma en mi camino hacia la Pascua? ¿Sólo cambio de ideas?

Silencio

Señor, ten piedad

  • “Este es mi Hijo amado. Escuchadlo”. Jesús les hablaba, y nos habla a nosotros hoy, de padecimientos. ¿Qué “pasiones” estoy dispuesto, dispuesta a asumir para seguir a Jesús?

Silencio

Cristo, ten piedad

  • ¡Qué fácil es instalar la tienda y defender las posesiones adquiridas! ¿Puedo atraer, comunicar la Buena Nueva de Jesús con mi vida y conducta incoherente y un tanto instalada?

Silencio

Señor, ten piedad

 

Oración Colecta

Oremos para pedir la alentadora luz de Cristo, que nos guíe en nuestro caminar (Pausa)
Señor, con frecuencia la situación que vivimos

oscurece de pesimismo la mirada y

nos llega el desaliento y la tristeza, la impaciencia y la ansiedad.

Necesitamos que el resplandor de Jesús transfigurado

nos descubra lo positivo y estar con él nos devuelva la alegría de la vida.

Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús que ya está

entre nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Presentación: Reconocer y acoger al otro en su situación

 

Poner corazón a las situaciones de necesidad, exclusión, marginación… comienza por dejarme conmover en lo más profundo de mis entrañas y acercarme, pero no acaba ahí. Conviene parase a pensar ¿desde dónde me acerco? ¿desde mi compasión o desde la necesidad que constato, o desde la persona necesitada?

El que sufre, el necesitado es algo más que sufrimiento o necesidad, es “alguien” que sufre y necesita. Es una persona que tengo que reconocer y acoger, el ser humano que es, es decir, una persona con conciencia libre, responsable, en relación, con sus situación concreta y singular, con sus aciertos y sus errores, que merece mi respeto y consideración.

La misericordia como actitud es inseparable del reconocimiento y la aceptación de la persona, que es una realidad corporal y espiritual diferente. Cuando falla el reconocimiento en el indigente o en el excluido y sólo se percibe su indigencia y su exclusión, pero no al hombre o a la mujer que hay detrás, entonces podemos decir que hay compasión, pero no misericordia.

 

Silencio

 

Testimonio

 

Al aproximarnos a ella, sentimos por un lado agradecimiento y por otro un rechazo ya que su deseo era volver a su casa. Esta situación la vivimos con cierta intranquilidad despertándose en el pequeño grupo sentimientos de dudas acerca de si era acertada la decisión que habíamos tomado. Su insistencia en volver a su casa era constante e incapaz de comprender que no podía estar sola.

En la actualidad y desde finales de agosto de 2013, lleva dos años en una pequeña residencia donde se ha adaptado y mejorado su nivel de autonomía e integración con otras personas mayores. A veces, vive dificultades con las personas responsables del centro. Siempre ha gozado de plena libertad para organizar su vida y no está acostumbrada a que le manden

La aceptamos en su situación actual y vamos dando respuestas a sus necesidades personales.

Demanda compañía, salidas, llamadas telefónicas y procuramos estar presente a lo largo de la semana varios días. No tiene, en la actualidad, dificultades económicas.

En unas de las revisiones médicas ha sido diagnosticada de Alzheimer. Su evolución es lenta en general, aunque hay días que da un bajón  perceptible en su forma de expresarse, tono de voz y estado anímico.

Su actitud hacia nosotros es de un profundo agradecimiento y muestras de cariño a la vez de un ruego de que nuestra presencia sea más frecuente. Esto nos sigue planteando dudas acerca de la respuestas que le estamos dando y a veces se apodera de nosotros cierto cansancio que procuramos que sea pasajero.

 

Silencio

 

…..

 

Evangelio: Lucas 9,28b-36

 

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:

—«Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías.»

No sabía lo que decía.

Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al
entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:

—«Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»

Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el
momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

 

Guía para la oración personal (3’)

 

  • El relato del evangelio muy posiblemente fue una noche de oración, durante la cual se produjo el acontecimiento que Jesús esperaba. Esta manifestación estaba destinada a él mismo. Jesús no lo sabía todo de ante mano, y en su vida no se le ahorraron las dudas y las angustias. Ese día recibió la certeza de cuál era su misión. Según la imagen que tengo de Jesús ¿Qué me dice a mí esta manera de ir descubriendo Jesús su misión, poco a poco?

 

  • Esta manifestación deja también a los apóstoles el mensaje que necesitaban en ese momento en que se había ahondado la distancia entre Jesús y las autoridades religiosas. Tal vez los apóstoles pudieron plantearse la duda: ¿No estará equivocado Jesús? Hoy, tal vez, puedo pensar: ¿No estará equivocado el Papa Francisco en su insistencia en ir a las periferias existenciales, en que seamos misericordiosos con los refugiados, los excluidos…?

Entonces interviene el Padre: “Este es mi Hijo, el escogido; escuchadlo”…

 

(Si es posible, breve comentario con las dos personas vecinas (4’)

 

ORACIÓN D E LOS FIELES

 

No se responde nada. Tras cada plegaria se guardan unos segundos de silencio.

 

  • Vivimos deprisa, siempre deprisa. Lo urgente nos impide ocuparnos con sosiego de lo importante. Pidamos a Dios serenidad, fuerza para detenernos, para no dejarnos arrastrar por el torbellino de la vida y perdernos la presencia silenciosa de Dios que nos invita a orar y que, a nuestro lado, discretamente, nos transfigura.

(Silencio)

  • Líbranos, Señor, de toda forma de protagonismo o de elitismo. Como los discípulos, queremos verte juntos, salvarnos juntos, bajar al mundo juntos. Ayúdanos a despertar a lo comunitario. Sin ti y sin los hermanos no somos nada.

(Silencio)

  • Haz, Señor, que nuestras actitudes, nuestra forma de vivir la fe, la esperanza y la caridad ayudan a los demás a descubrir al Dios que acampa en la tierra y que se presenta en la cotidianidad, también a través de sus testigos transfigurados.

(Silencio)

  • Aléjanos, Señor, de un espiritualidad comodona, ensimismada e individualista. Ayúdanos a descubrirte en los demás y con los demás. Que no “haga” yo solo, sino que “hagamos” tres tiendas, que no “baje” en solitario sino que “bajemos” juntos al mundo para descubrir en él tu presencia y alentarla.

(Silencio)

Oración sobre las Ofrendas

Esta mesa es el banquete de esperanza;

en ella nuestra vida ser renueva,

nuestra comunidad se rejuvenece y gozamos,

Señor, de tu amor que todo lo transforma esperamos

nueva luz. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Plegaria después de la Comunión (Puede ser leída por un lector/a o entregar una copia a todos)

Señor, Jesús, no es fácil bajar de la montaña,

pero la travesía se hace más llevadera

cuando sentimos tu aliento cerca.

Que seamos “realistas soñadores”

en sembrar sin agobiarnos por recoger,

en trabajar con decisión en el presente,

llenando de posibilidades el futuro.

 

Danos ojos para ver más allá de la oscuridad y la duda;

más allá del temor y la fatiga, del agobio y la rutina.

 

Danos tu amor, regálanos tu presencia,

para cambiar el corazón y humanizar la tierra,

para recrear la vida y avivar los sueños,

para no olvidar el sentido de nuestro esfuerzo.

 

Danos una mirada, como la tuya,

que sepa ver en lo escondido,

que vaya más allá de lo inmediato;

capaz de descubrir paisajes nuevos,

de ver el fruto en la semilla.

 

Y gracias, porque seamos conscientes o no,

Tú estás cerca de nosotros

cada vez que nos vemos,

cada vez que trabajamos,

en cada búsqueda, en cada interrogante,

en cada paso, en cada esfuerzo,

en cada desánimo, en cada lágrima,

 

Tú estás siempre muy cerca.

 

CANCIÓN: Mejor contigo de Luis Guitarra

 

Mejor es alcanzar un sueño,

que seguir dormidos.

Mejor no traicionar aquello

que siempre creímos.

Mucho mejor que dar la vuelta,

dejar a un lado, o cerrar las puertas…

Será mucho mejor, buscar un nuevo sol contigo.

 

Mejor no acostumbrarse al peso de nuestras cadenas.

Mejor no arrinconar aquello que vale la pena.

Mucho mejor que andar a tientas,

sin sobresaltos, pero sin metas…

Será mucho mejor, sumar mi corazón y el tuyo.

Mejor, mucho mejor, será mucho mejor así.

Mejor, mucho mejor, será mucho mejor… mejor así.

 

Mejor que ambicionar “ser alguien”

es “ser uno mismo”.

Mejor no malgastar más tiempo

nuestro idealismo.

Mucho mejor, tomar conciencia

que atrincherarse en las apariencias.

Será mucho mejor, saberse realizado en ti.

Mejor iluminar lo incierto que ocultar las dudas.

Mejor abandonar el puerto que anclarse en la espuma.

Mucho mejor dejar en tierra,

los intereses, las hipotecas…

Será mucho mejor, zarpar hacia el profundo azul.

 

Mejor, mucho mejor, será mucho mejor así.

Mejor, mucho mejor, será mucho mejor… mejor así.

No es fácil, hay miedos, hay indecisión…

Te faltan las fuerzas, me falla la voz…

Un puente, un abismo, un solo destino… los dos.

Tu mano me aprieta, siento su calor…

Si piso en tus huellas, avanzo mejor…

Mejor estar vivo, confiar, ir unidos tú y yo.

 

Mejor es alcanzar un sueño,

que seguir dormidos.

Mejor no traicionar aquello

que siempre creímos.

Mucho mejor que dar la vuelta,

dejar a un lado, o cerrar las puertas…

Será mucho mejor, buscar un nuevo sol contigo.

Será mucho mejor, buscar un nuevo sol contigo.

 

 

Domingo 3º:  

 

Le valoro y nos encontramos

Introducción

 

Cada día nos sorprende la realidad del sufrimiento y la muerte, provocados por el mal uso de la libertad o el abuso del poder del ser humano, por los accidentes o por la naturaleza. Jesús rechazó la interpretación religiosa que lo consideraba un castigo de Dios, Él asumió la cruz y luchó por liberar del dolor. Tenemos que tener paciencia y constancia para, en el caminar de la vida, afrontar el límite, el dolor, la cruz como una oportunidad para generar más vida.

 

Saludo celebrante

El Señor dice: “He visto la miseria de mi pueblo; he oído su clamor anhelando ser libre;
me doy cuenta de su sufrimiento; intento liberarlos”.
Que este Dios cercano y preocupado por su pueblo esté siempre con vosotros.

 

Acto penitencial

  • ¿Sigo creyendo que, cuando a mí o a los míos no nos van bien las cosas, tengo una enfermedad, un accidente… es un castigo de Dios? ¿Cómo afronto esos momentos de mi vida? ¿Busco un culpable?

Silencio

Señor, ten piedad

  • ¿Busco la vida fácil, el éxito y los frutos inmediatos en aquello que hago o vivo o sé esperar, tener paciencia hasta que llegue el momento oportuno?

Silencio

Cristo, ten piedad

 

  • ¿Qué dignidad humana he visto atropellada esta semana por mi irresponsabilidad? ¿Ante qué atropello de los derechos humanos he permanecido impasible?

Silencio

Señor, ten piedad

 

Oración Colecta

 

Oremos para que el Señor nos dé el coraje y valor para arrepentirnos sinceramente
y volver a Él y a los hermanos (Pausa)
Oh Dios, el mercantilismo se ha convertido

en Señor de esta tierra; lo envuelve todo y todo lo compra.

Las personas, tus hijas e hijos queridos, Padre,

quedan olvidados y, tantas veces, descartados.

Que comprendamos que toda persona

es tu templo sagrado, digno de respeto y entrega.

Así te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús, que vive ya con nosotros, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Presentación: Le valoro y nos encontramos

 

El reconocimiento y la aceptación supone: romper el anonimato, poner rostro, poner nombre a la persona o personas con necesidad. Pero la compasión nos invita a dar un paso más, a valorarle en su singularidad, en su historia concreta, en su cultura, con sus cualidades y limitaciones, con sus logros y fracasos…

Esa valoración es la que abre la puerta al encuentro, a la reciprocidad, a la confidencia,  a la amistad, al encuentro mutuo. De forma que la actitud de misericordia pone de relieve la igual dignidad de quien recibe como de quien ofrece. Entrando así en otro nivel de relación más humana.

¿Cuál es el nivel de relación, de comunicación con la persona o personas necesitas?

 

Silencio

 

Testimonio

 

El trato personal con ella es cercano y muy gratificante, sobre todo, cuando organizamos comidas o paseos. Cada vez vamos conociéndonos más, vamos descubriendo la evolución de su enfermedad y los cambios que se van produciendo en ella. Sus olvidos frecuentes  han dejado de preocuparnos aceptándolos como una característica más de este momento.

Es gratificante oírla decir, cuando salimos a pasear, “vamos ya para la residencia que llevamos mucho tiempo fuera”.

La relación que vivimos  ahora es de ternura, protección y muchas manifestaciones de cariño que siempre son motivos de agradecimiento y alegría.

 

Silencio

 

 

Evangelio: Lucas 13,1-9

 

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:

-"¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera."

Y les dijo esta parábola: "Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?

Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas"."

 

Guía para la oración personal (3’)

 

  • El evangelista Lucas menciona dos sucesos, el primero es el enfrentamiento continuo entre los judíos y el ejército romano y, el otro, la desgracia de la torre de Siloe que cae… En estos dos casos de muerte violenta, que según la opinión popular de entonces, eran signos del castigo divino, sirve de advertencia con vistas a la conversión, a mirar con más comprensión y misericordia los hechos; son pues un aviso y una invitación, también para mi hoy, para discernir con seriedad el tiempo presente. ¿Cómo vivo yo ante cuando no me van bien las cosas, ante una catástrofe, un accidente…?

 

  • La segunda parte del relato nos presenta la parábola de la higuera, según la cual Dios amplía el plazo para la conversión (misericordia), nos ofrece otra oportunidad…Me pregunto ¿doy frutos o no doy ninguno? ¿Lucho contra las obras de injusticia, odio, egoísmo…? ¿Doy gracias a Dios por las oportunidades que me da la vida?

 

(Si es posible y conveniente, breve comentario con las dos personas vecinas (4’)

 

ORACIÓN D E LOS FIELES

 

No se responde nada. Tras cada plegaria se guardan unos segundos de silencio.

 

  • Presentamos al Señor nuestros temores personales más íntimos, los miedos que nos sobrecogen, las desconfianzas que nos hacen tomar distancia frente al diferente, los miedos eclesiales, las incertidumbres sociales, políticas y económicas. Dejemos que resuene en nosotros la voz del Señor: “no tengáis miedo, yo estoy con vosotros”. Oremos:

(Silencio)

  • Culpabilizamos a las víctimas, echamos balones fuera para eludir nuestras propias responsabilidades en construir una sociedad más pacífica, más justa y más fraterna. Pidamos a Dios que convierta nuestro corazón y nos ponga incondicionalmente al lado del sufrimiento humano, asumiendo el papel responsable que nos corresponde ante el dolor y la injusticia: Oremos

(Silencio)

  • Queremos seguridad a costa de todo. Por eso nos cuesta vivir a la intemperie, con actitud de desprendimiento, confiando en Dios y en las personas. Que Dios, que sí se fía de nosotros, nos regale toneladas de fe en Él y en los seres humanos. Oremos.

(Silencio)

  • Nuestro Dios, como el viñador, sale a nuestro encuentro pacientemente una y otra vez. Nos cuida, nos mima, nos acompaña en las circunstancias más duras de la vida. Que respondamos a su compromiso de amor con una sincera y sentida conversión. Oremos

(Silencio)

 

Oración sobre las Ofrendas

Traemos a tu mesa, Jesús,

junto al vino y el pan,

la memoria de todas las personas,

sea cual sea su físico y mentalidad,

a fin de que sean para nosotros hermanas y hermanos de verdad.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Plegaria después de la Comunión (Puede ser leída por un lector/a o entregar una copia a todos los presentes)

LOS POBRES, SIGNO DE CONTRADICCION

 

Los invitados a nuestros comercios,

los rechazamos de nuestras mesas.

 

Los contratamos cuando son fuerza joven,

los barremos cuando son bagazos exprimidos.

 

Los encerramos con alambradas en nuestras fábricas,

los alejamos con perros de nuestras casas.

 

Los admiramos cuando levantan nuestras mansiones,

los separamos con las mismas paredes que construyeron.

 

Los seducimos desde la sonrisa de la publicidad,

les cerramos el rostro cuando se acercan.

 

Les damos limosnas cuando son niños y débiles,

les aplicamos cárcel y sospechas cuando son dignos y fuertes.

 

Los recibimos cuando son trabajo y moneda,

los esquivamos cuando son justicia y encuentro.

 

Exaltamos en libros y sermones su bienaventuranza,

su cercanía no mide el sentido de la vida nuestra.

 

Arrasamos en minutos un barrio vivo,

estudiamos la colocación de una estatua muerta.

 

Los congregamos con promesas cuando dan un voto,

los dispersamos con balas cuando exigen un derecho.

 

Jesús, te acogemos cuando eres bondad y perdón;

te excluimos cuando eres denuncia y justicia.

 

Como todo pobre de nuestros caminos,

eres un signo de contradicción.

 

CANCIÓN: “Nada de lo humano me es ajeno de Amigos de orar.

 

Nada de lo humano me es ajeno, donde estáis los hombres yo estoy.

Yo me he encarnado en vuestro barro, para darle vida con mi AMOR.

Si me buscas a Mí te diré “¡aquí estoy!”:

en el pobre, en el más pequeño, en el que a tu lado pide amor.

Si me buscas a Mí te diré “¡aquí estoy!”:

en las ilusiones, en los sueños, todo es mi Palabra, allí estoy Yo.

 

 

 

Domingo 4º:

 

Experimento la gratuidad de la ternura y el perdón

 

Introducción

 

La vida tiene sentido cuando alguien te espera y te sientes amado. El amor gratuito da el verdadero sentido a la vida. Dios ama a todos, también a los pecadores, a los que no cumplen su Voluntad, a los que no observan su Ley. Dios no pone como condición para su amor la práctica de una religiosidad intachable. El amor que nos ofrece Dios en Jesús es gratuito; no es un premio.

 

Saludo celebrante

Bendito sea Dios, nuestro Padre,

que nos ha reconciliado consigo mismo por medio de Cristo

y nos ha encomendado el trabajo de reconciliación

en este mundo.

Que su perdón y su paz estén siempre con vosotros.

 

Acto penitencial

 

  • ¿Pretendo asegurar la misericordia del Señor con los méritos de mis buenas obras? ¿Las empleo como si fueran ‘billetes de compra’?

Silencio

Señor, ten piedad

  • El padre dijo a sus criados: Traed, en seguida, el mejor vestido y ponédselo; ponedle también un anillo en la mano…”  ¿Cómo reacciono ante el que me ha ofendido? ¿Es una actitud de condena o expreso comprensión y amor?

Silencio

Cristo, ten piedad

  • ¿Qué me cuesta más perdonarme o perdonar? ¿Cuál es el centro de mi actividad religiosa: el templo o la persona?

Silencio

Señor, ten piedad

 

Oración Colecta

Oremos a Dios, nuestro Padre, para que experimentemos la alegría de su perdón gratuito (Pausa)
Tú, Padre, nos traes el perdón y, con tu ternura,

nos invitas a la reconciliación.

Ayúdanos a poner a punto nuestro corazón

para las fiestas pascuales que ya se avecinan.

Danos el valor humilde de volver a ti, nuestro Dios y Padre         
por el mismo Espíritu de Jesús que ya está con nosotros por los siglos de los siglos. Amén

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Presentación: Experimento la gratuidad de la ternura y el perdón

 

La compasión que brota de sentirme afectado en mis entrañas y me lleva hasta el encuentro con la persona o personas que viven en la periferia, pone de manifiesto que hay un amor fuente que mana desde dentro de los humanos.

La experiencia, acogida y sentida, de ser amado, perdonado, ayudado gratuitamente, sin condiciones previas, es la que ensancha el corazón y alienta la capacidad de amor.

La persona que se siente amada, siente que tiene amor, experimenta que, en lo más profundo de sí es amor, descubre la universalidad que el Amor Es y se expresa también  a través de mí y de todo ser humano.

Si experimento de forma honda en mi vida el sentirme amado y perdonado podré tener también corazón para los demás y mostrarme misericordioso. Solo pueden dar misericordia si se ha recibido misericordia.

 

¿Cómo vivo yo la experiencia de sentirme amado y perdonado incondicionalmente?

 

Silencio

 

Testimonio

 

Esta relación me está ayudando a valorar más a mí pareja, mi familia, los amigos, las amigas, la autonomía que tengo y mi situación económica.

 Aunque siempre he sentido, desde pequeña, un cariño especial hacia las personas mayores, esta responsabilidad, libremente aceptada, me ha hecho más sensible y generosa no solo con ella sino con otras personas mayores de mi entorno.

 

Silencio

 

 

Evangelio: Lucas 15,1-3.11-32

 

Guía para la oración personal (3’)

 

  • La parábola me invita a mirar a los demás con misericordia, no solo con la misericordia del corazón que por un instante deja de lado los juicios severos, sino también con la comprensión del espíritu que reconoce la obra de Dios en los caminos torcidos de mi vida y la vida de las demás personas. ¿Cómo lo siento y lo vivo yo?

 

  • Me invita, también, a mirar con otros ojos los años que haya podio pasar en la ignorancia de la misericordia de Dios antes de ser tocado por ella. Tal vez fue un tiempo para que tuviera experiencia de mi miseria. ¿Vivo y asumo mi pasado con comprensión o tiendo a culpabilizarme o olvidarme de él?

 

(Breve comentario con las dos personas vecinas (4’)

 

ORACIÓN D E LOS FIELES

 

No se responde nada. Tras cada plegaria se guardan unos segundos de silencio.

 

§         Te presentamos, Señor, a todos los hijos e hijas pródigos. A los que han roto con sus familias y son víctimas del desafecto, la soledad, las drogas, el juego, la prostitución o cualquier otra forma de deterioro personal. Que no se cansen de buscar y encuentren en nosotros una invitación creíble a la sanación personal y a la reconciliación con un Dios Todocariñoso, acogedor y misericordioso.

(Silencio)

§         Para que en la Iglesia, sobre todo de cara a la Nueva Evangelización, seamos capaces de vivir y presentar un rostro seductor, amable y compasivo de Dios, siempre dispuesto al reencuentro, la integración y el perdón, y evitemos ser percibidos desde el juicio, la norma, la ley y la exclusión. Roguemos al Señor.

(Silencio)

§         Presentamos a Dios al hijo mayor que tantas veces somos. Que desaparezca de nosotros cualquier tic de superioridad moral, cualquier intento de manipular a Dios y nos aprestemos a dejarnos descolocar por su compasión y su apuesta por los perdedores y extraviados. Roguemos el Señor.

(Silencio)

§         Para que nos sintamos convocados por un Dios que nos espera con los brazos abiertos y la mesa puesta. Para que percibamos que la fiesta de la reconciliación es siempre una celebración en un hogar común que nos implica a todos como miembros de la misma familia. Roguemos al Señor.

(Silencio)

Oración sobre las Ofrendas

Te ofrecemos, Padre,

todos los esfuerzos que venimos haciendo

este tiempo de Cuaresma.

Que respondamos a tu invitación

con la misma ternura con la que Tú amas al mundo.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Plegaria después de la Comunión (Puede ser leída por un lector/a o entregar una copia a todos)

Señor, haz de mí un instrumento de tu misericordia.

 

Donde haya hambre, que yo regale tu pan y enseñe a conseguirlo honradamente.

 

Donde haya enfermedad y falta de higiene, que yo promueva la sanidad.

 

Donde haya niños desescolarizados, que yo busque los recursos necesarios.

 

Donde haya desaliento e inhibición, que yo fomente la participación y la esperanza.

 

Donde haya desunión entre vecinos, que yo impulse la colaboración comunal.

 

Haz que no busque mi vanidad,

sino el bien de mis hermanos;

que no trabaje por mi reconocimiento,

sino por su desarrollo material y espiritual;

que no promueva el agradecimiento hacia mí

sino su dignidad;

y que mi satisfacción consista

en haber amado con obras.

 

Gracias, Señor, porque cuanto más doy, más recibo;

cuanto más trabajo, más ayudo;

cuanto menos me busco a mí mismo,

más eficaz soy y

cuanto más comparto con los pobres,

más resucitas Tú en mí porque Tú eres ...

«la Misericordia».

 

CANCION: “Me siento perdonado” de Ixcis.

 

Gracias, Señor, me siento perdonado.

Gracias, Señor, por tu perdón.

Has cambiado mi luto en danza.

Ha salido de nuevo el sol.

Gracias, Señor. (bis)

 

Y yo creía que no podría

de este pozo nunca salir

y Tú lo has hecho por mí.

 

Y yo creía que no podría

volver a tener ilusión.

Ahora me basta tu amor

 

 

 

Domingo 5º: 

 

Vivo y actúo con sencillez y austeridad

 

Introducción

 

Saber perdonar y pedir perdón es el camino para encontrar la vida, para volver a vivir. Lo primero que urge liberar -con el amor que perdona- es la dignidad de la persona. Jesús manifiesta que debemos perdonar “como el Padre nos perdona y siempre (“setenta veces siete…”).

 

Saludo  celebrante

Con San Pablo decimos hoy:

Olvidándome de lo que queda atrás,

me esfuerzo por lo que hay por delante

y corro hacia la meta, hacia el premio al que Dios nos llama”.

Que la fuerza del Señor, Jesús, esté siempre con vosotros.

 

Acto penitencial

  • ¿Soy de los que condeno y rechazo las víctimas de la debilidad y del pecado, o trato de comprender y perdonar con mi vida y actitud de acogida?

Silencio

Señor, ten piedad

  • ¿Soy de los que invoco el nombre de Dios y su gloria para condenar y justificar mi intransigencia y mi disconformidad?

Silencio

Cristo, ten piedad

  • ¿Me perdono y me comprendo a mí mismo sin falsas justificaciones? ¿Me ayuda el perdonarme a perdonar a los demás?

Silencio

Señor, ten piedad

 

Oración Colecta

Pidamos a nuestro Padre que sepamos imitar su misericordia (Pausa)

Te rogamos, Padre, que nos ayudes

para salir de nuestro propio egoísmo y nuestros intereses para que,

como hizo Jesús,

vivamos en función de las necesidades de los otros.

Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús,

que vive ya con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Presentación: Vivo y actúo con sencillez y austeridad

 

Saberse amado y perdonado, sin cálculos ni condiciones, es lo que me hace capaz de vivir y ofrecer un amor universal, sin fronteras, dentro de los límites de la condición humana.

El valor universal de la misericordia se da cuando se descubre y reconoce que los bienes y los beneficios solo son humanos si son de todos. La fuerza universal de ciertos valores como la vida, los derechos humanos, la dignidad, se realizan en la defensa de quienes están privados de ellos. Solo serán humanos cuando puedan disfrutar de ellos todas las mujeres y hombres del planeta.

Para vivir la misericordia exige hoy a quien “sabe, tiene y puede” una vida más sencilla y austera, pues no es posible en este mundo global, desigual y antagónico ser misericordioso sin que afecte mi bienestar, puesto que mi modo de vida no se puede generalizar a toda la humanidad.

 

¿Cómo siento y vivo la universalidad del amor, es decir, que “los bienes y beneficios solo son humanos si son de todos?

 

Silencio

 

Testimonio

 

Siento que quiero crecer en generosidad no solo en lo material sino en la presencia en sus vidas y muestras de afecto. Una llamada especial a acompañar en la soledad a las personas que lo necesiten es constante en mi comportamiento del día a día.

Aunque a veces me siento cansada, agradezco esta oportunidad que me está haciendo crecer como persona, potenciando un servicio desinteresado y compartiendo mi tiempo y cosas materiales.

Esta llamada que antes sentía de forma general, al concretarse en una persona se ha ido llenando de respuestas muy concretas sabiendo a quien van dirigida, como es ella, que va necesitando en cada momento  y vamos aprendiendo a elegir aquello que aumenta su bienestar.

Animo a dar respuestas a estas situaciones que nos ayuda a practicar la misericordia y nos llena de ternura, esto es lo que está siendo para mí y agradezco poder vivir esta experiencia.

 

Silencio

Evangelio Juan 8,1-11

 

Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?" Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra." E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno, Señor." Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”.

 

Guía para la oración personal (3’)

 

  • Pienso en esa mujer sorprendida en adulterio. Intento no juzgar sino tratar de intuir su vida. Una vida donde entran deseos contradictorios. Donde hay fragilidad y pecado. Una historia que, de golpe, se ve confrontada con el reproche, el juicio y el desprecio en nombre de la ley y de la perfección.

 

  • Pienso ahora en los virtuosos. Sus manos cargadas de piedras. Dispuestos a castigar a la mujer. Esperando de Jesús un veredicto de culpabilidad. Cargados de razones. Y, de golpe, las palabras de Jesús abren un horizonte totalmente distinto al enfrentarles con su propia limitación. Y hoy Jesús sigue diciendo a nuestro mundo, a mí… “El que esté sin pecado que tire la primera piedra”.

 

  • Me fijo ahora, en cómo el perdón lo cambia todo. Alguna vez, también he podido equivocarme, pecar, herir mucho a otras personas. Veo a Jesús que se incorpora y se levanta y me dice: “Tampoco yo te condeno, anda y no peques más”.

 

(Breve comentario con las dos personas vecinas ( 4’)

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

No se responde nada. Tras cada plegaria se guardan unos segundos de silencio.

 

§       Queremos tener entrañas misericordiosas ante las debilidades ajenas, sabiduría para discernir nuestras propias responsabilidades y pecados y humildad para dejarnos reconciliar por Dios.

(Silencio)

§       Cristo hace nuevas todas las cosas: ayuda al cambio en el corazón humano y nos compromete a transformar las estructuras. Pedimos que Dios nos regale buenas dosis de caridad cristiana y de anhelo de justicia social.

(Silencio)

§       Nos gustaría que esta Cuaresma nadie quedase excluido de la convocatoria de Cristo y de su Iglesia a celebrar la fiesta del perdón y de la reconciliación. Que todos nos sintamos interpelados para dejarnos reconciliar por Jesucristo.

(Silencio)

§       Presentamos a las personas atrapadas por la culpa por cualquier razón. Pedimos para ellas la capacidad para responsabilizarse de sus malas acciones y diligencia para reparar el daño que han causado a sus víctimas. Que la Justicia restaurativa que la Iglesia propugna tienda puentes entre quienes han generado dolor en cualquier circunstancia de la vida familiar o social y quienes lo han padecido.

(Silencio)

 

Oración sobre las Ofrendas

Te ofrecemos, Padre nuestro,

nuestro deseo de pensar más en los demás

que en nosotros mismos

porque sabemos que si el grano de trigo no muere,

no puede dar fruto,

el fruto de nuestra entrega lo ponemos, Señor,

en tus manos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Plegaria después de la Comunión (Puede ser leída por un lector/a o entregar una copia a todas los presentes)

 

SI YO TUVIERA ENTRAÑAS DE MISERICORDIA

 

Señor, si yo tuviera entrañas de misericordia...

saldría de mi casa

para encontrarme con los necesitados;

de mi apatía,

para ayudar a los que sufren.

de mi ignorancia,

para conocer a los ignorados;

de mis caprichos,

para socorrer a los hambrientos;

de mi actitud crítica,

para comprender a los que fallan;

de mi suficiencia,

para estar con quienes no se valen;

de mis prisas,

para dar un poco de mi tiempo a los abandonados;

de mi mundo de seguridades,

para acompañar a los que viven perseguidos;

de mi pereza,            .

para socorrer a quienes están cansados de gritar;

de mi burguesía,

para compartir con los pobres.

 

Señor, si yo tuviera entrañas de misericordia ...

aprovecharía mi experiencia para ayudar

a los equivocados;

mi ternura, para acoger a emigrantes y niños;

mi salud, para acompañar a enfermos y ancianos;

mi ciencia, para orientar a los perdidos;

mi responsabilidad, para cuidar a los abandonados;

mi rectitud, para buscar a los pródigos;

mi paz interior, para reconciliar a los enemigos;

mi amor, para acoger a los desengañados;

mi oración, para hacerme más hijo y hermano;

mi vida, para darla a quien la necesita.

 

¡Señor, dame entrañas de misericordia!

 

CANCION: “Mirar como Jesús” de amigos de orar.

 

Un amor que ve en lo escondido.

Un amor que ve en lo escondido:

Puede creer siempre.

Puede acoger siempre.

Puede sostener.

Puede esperar.

 

Un amor que ve en lo escondido

Un amor que ve en lo escondido:

Puede adorar siempre

Puede bendecir siempre

Puede contemplar.

Puede pensar bien.

 

Un amor que ve en lo escondido

Un amor que ve en lo escondido:

Sabe mirar.

Sabe mirar.

Sabe mirar como Jesús (bis)

 

 

 

Domingo de Ramos

 

Sigamos a Jesús hasta el final

 

Introducción

 

Dios sigue luchando contra el mal presente en la historia, implicándose en ella. Jesús, el Hijo de Dios vivo, es ‘un ajusticiado’ de entre los muchos ajusticiados por los poderes de este mundo. Éste ajusticiado quiere contribuir a salvar y liberar la humanidad de una forma muy particular. Una forma divina: muy lejana del paternalismo, del recurso al poder, a toda ideología; lejana incluso de la posible “indiferencia y silencio” ante la situación de la humanidad, porque actúa y se encarga “cargándose esta humanidad sufriente” y haciéndose cargo con todas sus consecuencias.

 

Sugerencias

Como ya es costumbre, en otras celebraciones, que no sea la misa solemne, también debe realizarse la bendición de ramos. Puede ser al final de la Misa, como gesto del inicio de la Semana Santa, evitando todo sentido meramente ‘ritual o mágico’.

La experiencia nos dice que es bueno entregar el texto de la Pasión y abrir la participación a algunas personas más y la voz de pueblo al conjunto de los participantes, haciéndolo de la forma más pausada y meditativa posible y dejando al final un momento de silencio-oración.

 

Oración Colecta
Oremos para que sepamos seguir a Jesús en su camino de cruz, servicio y amor (Pausa)
Tú nos has enviado, Padre, a Jesús, hombre como nosotros,

que murió ajusticiado en una cruz

por su fidelidad y por todos nosotros,

dándonos testimonio de lo que es de verdad el amor.

Que a lo largo del día de hoy y de esta Semana Santa a

prendamos a vivir como él vivió,

porque si morimos con él también resucitaremos con él.

Te lo pedimos por el mismo Espíritu

que ya está con nosotros por los siglos de los siglos. Amén

 

Evangelio: Lucas 19, 28-40

 

Dicho esto, siguió adelante, subiendo hacia Jerusalén. Cuando se acercaban a Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, envió a dos discípulos diciéndoles: ---Id a la aldea de enfrente; al entrar, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado hasta ahora. Desatadlo y traedlo. Si alguien os pregunta para qué lo desatáis, decidle que el Señor lo necesita. Fueron los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras lo desataban, los dueños les dijeron: ---¿Por qué desatáis el borrico? Contestaron: ---Porque el Señor lo necesita. Se lo llevaron a Jesús, echaron sus mantos sobre el borrico y lo hicieron montar.  Mientras avanzaba, la gente alfombraba con sus mantos el camino. Cuando se acercaban a la cuesta del monte de los Olivos, los discípulos en masa y alegres se pusieron a alabar en voz alta a Dios por todos los milagros que habían presenciado. Y decían: ---Bendito sea el rey que viene en nombre del Señor. Paz en el cielo, gloria al Altísimo. Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: ---Maestro, reprende a tus discípulos. Pero él respondió: ---Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.

 

Guía para la oración personal (2’ o 3’)

 

Jesús fue, ante todo, históricamente hablando, un Mesías. Y a ese Mesías histórico es al que confesamos como símbolo especial de Dios. El Jesús que guía mi forma de ser religioso, ¿es también mesías? ¿Mi concepción de Jesús, es mesiánica: tiene algo o mucho de mesiánica…está centrada en una esperanza por un mundo más justo y fraterno? ¿Prolongo el mesianismo de Jesús aquí y ahora, «viviendo y luchando por la Causa de Jesús», por una gran Utopía, como la que ´Él predicó y encarnó: el Reino de Dios?

 

(Breve comentario con las dos personas vecinas (3’ o 4’)

 

Oración Sobre las Ofrendas
Te ofrecemos, Padre,

la entrega de amor de Jesús por nosotros

y nos unimos a él ofreciendo también nuestras vidas

para que se haga realidad un mundo nuevo de fraternidad universal.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

 

Plegaria después de la Comunión (Puede ser leída por un lector/a o entregar una copia a todas las personas)

 

Jesús, te has hecho uno de nosotros y has actuado como un hombre cualquiera.

Iniciamos hoy la celebración de los finales de tu existencia.

El domingo de Ramos sintetiza tu vida y nuestra vida.

Recordamos tu alegría y tu cruz de hombre compasivo.

 

Tu alegría no viene de los honores del poder ni de la riqueza.

Tu alegría viene de la fraternidad: del amor y la entrega mutua.

Te contemplamos alegre, montado en una borrica:

mira que viene tu rey, con toda sencillez...;

vienes en el nombre del Señor sintiéndote uno de tantos, indigente, indefenso...;

ofreciendo vida, desintoxicando el templo, curando, acogiendo a los niños...

 

Tu vida entregada hasta la cruz es una fuerte llamada:

a venerar a los crucificados de la tierra que necesitan nuestro amor;

a ser misericordiosos como Tú en la construcción de la fraternidad humana;

a desprendernos de todo lujo y ostentación ante tu “ajusticiamiento”;

a seguir tus huellas por caminos de pobreza, de servicio, de amor sin medida. Amén.

 

Oración de la Bendición de los Ramos
Oh Dios de toda vida:

Venimos hoy ante Ti con ramos verdes,

símbolos de vida y juventud,

y símbolos de Jesús, que se llamó a sí mismo “árbol verde”.
Bendícenos, y bendice (+) estos ramos que llevamos en nuestras manos.
Que estas pequeñas ramas y hojas aclamen a Cristo como a nuestro Señor,
que nos trae plenitud de vida,

aun cuando tengamos que caminar con Él
por el difícil camino del sufrimiento y de la muerte

hacia la victoria final.

Te lo pedimos por medio del mismo Espíritu de Jesús

que vive ya con nosotros por los siglos de los siglos. Amén

 

 

CANCIÓN: “Quién” de Luis Guitarra.

 

¿Quién escucha a quién cuando hay silencio?

¿Quién empuja a quién, si uno no anda?

¿Quién recibe más al darse un beso?

¿Quién nos puede dar lo que nos falta?

 

¿Quién enseña a quién a ser sincero?

¿Quién se acerca a quien nos da la espalda?

¿Quién cuida de aquello que no es nuestro?

¿Quién devuelve a quién la confianza?

 

¿Quién libera a quién del sufrimiento?

¿Quién acoge a quién en esta casa?

¿Quién llena de luz cada momento?

¿Quién le da sentido a la Palabra?

 

¿Quién pinta de azul el Universo?

¿Quién con su paciencia nos abraza?

¿Quién quiere sumarse a lo pequeño?

¿Quién mantiene intacta la Esperanza?

 

¿Quién está más próximo a lo eterno:

el que pisa firme o el que no alcanza?

¿Quién se adentra al barrio más incierto

y tiende una mano a sus “crianzas”?

 

¿Quién elige a quién de compañero?

¿Quién sostiene a quien no tiene nada?

¿Quién se siente unido a lo imperfecto?

¿Quién no necesita de unas alas?

 

¿Quién libera a quién del sufrimiento?...

 

......¿Quién mantiene intacta la Esperanza?

               

 

 

Jueves Santo

 

Sirviendo como Jesús

 

 

Introducción

 

Jueves santo: lavatorio de los pies y eucaristía.

Ambas realidades se dan la mano:

son entrega que buscan el bien de la personas.

 

Señor Jesús:

Tu sabes que nuestra existencia está hilvanada de pequeñas entregas:

damos los buenos días,

preguntamos cómo nos van las cosas,

invitamos a tomar algo,

informamos sobre diversos temas,

acompañamos un rato,

hacemos diversos servicios…

 

Por este camino algunos llegan muy lejos:

dedican su tiempo libre a enfermos o necesitados,

entregan sus bienes para remediar el hambre,

dejan su familia y su país para anunciar el evangelio,

luchan en hacer comunidades verdaderamente fraternales

 

¿Hay algún límite para la entrega?

¿Hasta dónde se puede llegar queriendo, haciendo el bien?

Este es el secreto de la eucaristía:

“los amó asta el extremo”,

hasta el límite de sus posibilidades;

es decir, hasta hoy, hasta mañana, hasta siempre;

y en todo.

 

Cada vez que celebramos la eucaristía hacemos presente tu muerte:

gracias a tu muerte nos llega siempre el perdón;

gracias a tu muerte nos llega siempre tu compañía;

gracias a tu muerte nos llega siempre tu Espíritu;

y con tu Espíritu nos viene todo:

el consuelo, el coraje, la paz, el amor.

 

¿Cómo agradecerte. Señor, a Eucaristía?

Estamos seguros que el único modo es imitarte:

“también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros”.

 

Cristo Jesús, ayúdanos a poner nuestro corazón y nuestras manos

al servicio de los demás.

 

 

Colecta

 

Nos has reunido, Padre,

para celebrar la última cena de Jesús

en la que él nos regaló la Eucaris­tía

en el pan partido y su sangre derramada.

Que esta celebración nos contagie su amor

y su fuerza vivir siempre

como servidores de todos

creando a nuestro alrededor

un mundo de amor, de justicia, de paz y de fraternidad.

Te lo pedimos por el mismo Espíritu de Jesús,

que ya está con nosotros por los siglos de los siglos. Amén

 

Evangelio Juan 13, 1-15

 

Antes de la fiesta de Pascua, consciente Jesús de que había llegado su hora, la de pasar del mundo este al Padre, él, que había amado a los suyos que estaban en medio del mundo, les demostró su amor hasta el fin. Mientras cenaban (el enemigo habla ya inducido a Judas de Simón Iscariote a entregarlo); consciente de que el Padre lo había puesto todo en sus manos y que de Dios procedía y con Dios se marchaba, se levantó de la mesa, dejó el manto y, tomando un paño, se lo ató a la cintura. Echó luego agua en el barreño y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con el paño que llevaba ceñido.

Al acercarse a Simón Pedro, éste le dijo:

- Señor, ¿tú a mí lavarme los pies? 'Jesús le replicó:

- Lo que yo estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás dentro de algún tiempo.

Le dijo Pedro:

- No me lavarás tos pies Jamás. Le repuso Jesús:

- Si no dejas que te lave, no tienes nada que ver conmigo.

Simón Pedro le dijo:

Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. '" Jesús le contestó:

- El que ya se ha bañado no necesita que le laven más que los pies. Está enteramente limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. (Es que sabia quién lo iba a entregar, por eso dijo: -No todos estáis limpios»).

Cuando les lavó los pies, tomó su manto y se recostó de nuevo a la mesa. Entonces les dijo:

- ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y con razón, porque lo soy. Pues si yo el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Es decir, os dejo un ejemplo para que igual que yo he hecho con vosotros, hagáis también vosotros.

Momento personal (3’)

La importancia del texto se pone de manifiesto desde el comienzo cuando dice: “…consciente Jesús de que había llegado su hora, la de pasar del mundo este al Padre, él, que había amado a los suyos…

Las comidas para Jesús, según los evangelio, fueron siempre ocasión privilegiada para decir algo más del Reino de Dios y hacerlo visible. El evangelista Juan narra el lavatorio de los pies en lugar de la institución de la Eucaristía ¿Qué es lo que expresa y manifiesta con ese gesto? ¿Qué quiere poner de relieve?

Hay una persona que se resiste a dejarse lavar los pies ¿te sorprende esta actitud? ¿Por qué lo hace? En mi vida ordinaria tengo reacciones semejantes ¿a qué es debido?

El texto termina con una pregunta que hoy también se dirige a mí: “¿Comprendes lo que he hecho con vosotros? ¿Me siento amada, amado hasta el extremo por Jesús? ¿Creo que la mejor manera de amar es servir? ¿Trato de vivirlo en mi vida cotidiana o creo que es una utopía o ingenuidad?

Compartir con los que están al lado (4’)

 

LAVATORIO DE LOS PIES

Gesto: Dos personas presentan una jofaina y una toalla… (3’ SILENCIO)

Todos: Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres

Lector1:

Cenar con los amigos, abrirles el corazón sin miedo.

lavarles tos pies y el rostro con mimo y respeto,

hacerse pan tierno compartido y vino nuevo bebido.

Embriagarse de Dios, e invitar a todos a hacer lo mismo.

T. Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres.

Lectora 2:

Visitar a los enfermos.

cuidar a ancianos y niños,

dar de comer a los hambrientos,

de beber a los sedientos;

liberar a presos y cautivos.

vestir a los desnudos,

acoger a emigrantes y perdidos,

sepultar dignamente a los muertos.

No olvidarse de los vivos,

e invitar a todos a hacer lo mismo.

T. Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres.

1

Enseñar al que no sabe,

dar buen consejo al que lo necesita.

corregir al que se equivoca,

perdonar injurias y torpezas,

consolar al triste,

tener paciencia con las flaquezas del prójimo.

Pedir a Dios por amigos y enemigos,

e invitar a todos a hacer lo mismo.

T. Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres.

2

Trabajar por la justicia,

empeñarse en una paz duradera,

desvivirse en proyectos solidarios,

reducir nuestras cuentas y carteras y superar las limosnas.

Amar hasta el extremo,

e invitar a todos a hacer lo mismo.

T. Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres.

1

Ofrecer un vaso de agua,

brindar una palabra de consuelo,

denunciar leyes injustas,

cargar con el herido aunque no sea de la familia,

salir de nuestra casa y circulo cerrado.

Construir una ciudad para todos, e invitar a todos a hacer lo mismo.

T. Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres.

2

Realizar el trabajo debidamente,

no defraudar a Hacienda,

respetar la dignidad de todos,

defender los Derechos Humanos,

romper fronteras y guetos,

marcar a los poderes fácticos,

crear desconcierto evangélico.

Amar como él nos ama,

e invitar a todos a hacer lo mismo.

T. Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres.

1

Un gesto solo, uno solo desborda tu amor, manantial de vida.

Si nos dejamos alcanzar y lavar,

todos quedamos limpios, para descansar en tu regazo.

¡Lávame, Señor! ¡lávanos. Señor!

T. Son los gestos de amor fraterno que Tú quieres.

 

Ofrendas
 

Que sepamos celebrar siempre la Eucaristía conscientes de todo lo que significa y participan­do en ella de un modo pleno y activo, pues en ella Jesús resucitado se hace presente y nos da nueva vida al servicio de un mundo nuevo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Plegaria: Compartid

 

“Haced esto en memoria mía”.

Compartid el pan, compartid el vino.

Cuando el fracaso parezca desmembrarlo todo,

cada persona, cada grupo,

como cuatro caballos

al galope tirando del mismo vencido

hacia los cuatro puntos cardinales,

 

Cuando el hastío vaya plegando

cada vida aislada sobre sí misma,

contra su propio rincón,

pegadas las espaldas contra muros enmohecidos,

 

Cuando el rodar de los días

arrastrando confusión, estrépito y consignas,

impida escuchar el susurro de la ternura y

el pasar de la caricia, después del Tabor.

 

Cuando la dicha te encuentre

y quiera trancar tu puerta sobre ti mismo,

como se cierra en secreto una caja fuerte,

 

Cuando estalle la fiesta común

porque cayó una reja que apresaba la aurora,

amanece más justicia, y la solidaridad crece,

 

Reuníos y escuchad,

compartid el pan,

compartid el vino,

dejad brotar la dicha común y sustancial,

el futuro escondido en este recuerdo mío

inagotablemente vivo

 

CANCION: El amor no dice basta de Ain Karem

 

El amor no dice basta (2)

Amor y más amor,

Que nunca dice basta (2) 

 

 

Sólo el amor de Dios

es lo que se encuentra siempre

todo lo demás SOBRA.

 

Hacedlo todo por amor,

Nada hagáis por fuerza,

Sólo el amor QUEDA

 

Busquemos a Jesús,

que si lo tenemos a ËL,

Entonces lo tendremos  TODO.

 

 

 

Viernes Santo

Acompañando como Jesús

Introducción

 

Hay días que vemos el sol,

hay días que nos hacemos muchas preguntas,

hay días que hasta nos preguntamos,

¿dónde está Dios?

Si es hijo de Dios, ¡que lo demuestre!

Si Dios existe, ¡que hable!

Si Dios existe, ¿por qué pasa lo que pasa?

 

Sí, hay días en los que el creyente

reza y reza en su corazón:

Dios, no veo tu rostro, y sé que estás.

Dios, no veo salida, y sé que existe.

Dios, no comprendo tu plan, y sé que tienes un plan.

Dios, no entiendo tu modo de amar, y sé que me amas.

Dios, no entiendo nada, y, en la noche, creo.

 

Hoy es Viernes Santo,

un día como tantos otros días,

con su misterio y con su promesa.

Pero, hoy, Dios,

se juntan todas las preguntas que nos hacemos,

y no sabemos responder;

se juntan todos los comportamientos tuyos que nos sublevan

o nos provocan hasta el extremo de gritar:

¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué nos has abandonado?

Y después de gritar nuestro abandono confesamos:

En tus manos me abandono.

En tus manos me entrego.

 

Hoy es Viernes Santo

y, Señor, nos invitas a entrar en el misterio

del dolor,

de la muerte,

del silencio,

de la espera,

de la total confianza,

del total abandono…

 

Hoy es Viernes Santo

y, Señor, mientras unos te increpan y se mofan de Ti,

Como ayer en el Calvario,

Otros oran:

Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino,

o confiensan:

Verdaderamente este es Hijo de Dios.

Hoy es Viernes Santo

y, Señor, te pido

que abras nuestro corazón y nuestros ojos

para poder contemplar el misterio del amor+

en esos dos palos en cruz

donde está el Salvador del mundo.

 

Hoy es Viernes Santo

y, Señor, te pido

que pueda entender en silencio admirativo

tanto misterio de vida y de muerte

que cada día me sorprende.

Audición: Un día por la montaña apareció un peregrino (Cantalapiedra)

Lector 1:

Jesús de Nazaret se nos presenta como modelo de caminantes.

Lector 2:

Fue fiel al camino trazado por el Padre.

Lector 1:

Rezaba por los caminos, salía del camino para orar y, de esta manera, ampliar el horizonte de su camino.

Lector 2:

La situación de los que caminaban a su lado, contrastaba con la voluntad del Padre, proporcionó nuevas perspectivas a su vida y le condujo a la muerte como final aparente del camino.

Lector 1:

Cristo sigue sufriendo y muriendo por todos los seres humanos a los que nosotros impedimos caminar, por aquellos a los que hemos echado de la pista, por tantos que quedaron en el camino engañados u oprimidos por nuestras actitudes y por las engañosas ofertas de otros caminos.

Lector 2:

Cuando con mis actuaciones entorpezco el camino, alguien, en algún lugar del mundo, en algún recodo del camino, se queda para siempre sin vislumbrar la meta de la esperanza.

Lector 1:

La historia humana de Jesús culmina en su muerte en la cruz.

Lector 2:

La historia de cada ser humano, en el camino de la vida, se topa con la muerte y con sus preguntas.

PRESIDENTE:

Señor, Dios nuestro, Jesús, tu Hijo, que recorrió el camino de la vida haciendo el bien, consumó su obra derramando su sangre en la cruz. Recuerda que tu ternura y tu misericordia sobrepasan lo que nosotros podemos imaginar. Da sentido a nuestro caminar por la vida en actitud de servicio y de entrega. Como lo hizo Jesucristo tu Hijo, que vive y reina…

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Lector: Siervo de Yavé Is 52, 13-53, 12

RELATO DE LA PASIÓN

(En un lugar destacado habrá un cirio. Alguien se acerca y lo enciende)

(Acabada la lectura se acerca la misma persona y lo apaga)

Lector:

Lectura de la Pasión, según San Juan.

Narrador:

San Juan ha elaborado….

SILENCIO

LA TRAICIÓN DE JUDAS

Narrador:

Buscan a Jesús Nazareno…

Lector:

Acabada la cena, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas entonces, tomando una patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allí con faroles y armas.

Jesús, sabiendo todo lo que se venía sobre él, se adelantó y les dijo:

Jesús:

¿A quién buscáis?

Todos:

A Jesús Nazareno.

Jesús:

Yo soy.

Lector:

Estaba también con ellos Judas el traidor. Al decirles YO SOY, retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó otra vez.

Jesús:

¿A quién buscáis?

Todos:

A Jesús Nazareno.

Jesús:

Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a estos

Lector:

Así se cumplió lo que haba dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”. Entonces Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

Jesús:

Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre ¿no lo he de beber?

Lector:

La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús. Lo ataron y lo llevaron primero a Anás, suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año., el que había dado a los judíos el consejo: “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”.

SILENCIO

LA DEFECCIÓN DE PEDRO

 

Narrador:

Frente a la valentía de Jesús confesando YO SOY, el miedo de Pedro diciendo: NO LO SOY…

Lector:

Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera, a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dejo entonces a Pedro:

Portera:

¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?

Pedro:

No lo soy.

Lector:

Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie calentándose. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús contestó:

Jesús:

Yo he hablado abiertamente al mundo, yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregúntaselo a los que me han oído; ellos saben lo que he dicho:

Lector:

Simón Pedro estaba fueran, calentándose.

Criada:

¿No eres tú también, discípulo de Jesús?

Pedro:

Yo no.

Guardia:

Sí, que yo te he visto con él en el huerto.

Lector:

Pedro se puso a echar maldiciones y a jurar que, en modo alguno, conocía a Jesús. El canto de un gallo le recordó a Pedro aquello que le había dicho Jesús: “Antes de que cante el gallo, me habrás negado”. Y apartándose de aquel lugar, Pedro lloró amargamente.

Narrador:

No te conozco…

SILENCIO

LA CONDENA

Narrador:

En el tribunal de Pilato…

Lector:

Al amanecer, desde casa de Caifás llevaron a Jesús al palacio de Pilato Los judíos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y, de esta manera, poder celebrar la Pascua.

Pilato:

¿Qué acusación presentáis contra ese hombre?

Todos:

Si éste no fuera un malhechor no te lo entregaríamos.

Pilato:

Lleváoslo y juzgadlo según vuestra ley.

Todos:

No estamos autorizados para dar muerte a nadie.

Lector:

Entró otra vez Pilato en el Pretorio, llamó a Jesús y el dijo:

Pilato:

¿Eres tú el Rey de los judíos?

Jesús

¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?

Pilato:

¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?

Jesús:

Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

Pilato:

¿Con qué tú eres rey?

Jesús:

Tú lo dices: Soy rey. Yo para este he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.

Pilato:

Y, ¿qué es la verdad?

Lector:

Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:

Pilato:

Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad, ¿queréis que os suelte al rey de los judíos?

Todos:

A Ése no, a Barrabás.

Lector:

Barrabás era un bandido. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él le decían:

Todos:

¡Salve, rey de los judíos!

Lector:

Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez fuera y les dijo:

Pilato:

Mirad os lo saco fuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.

Lector:

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:

Pilato:

Aquí lo tenéis.

Lector:

Cuando lo vieron los sacerdotes y los guardias, gritaron:

Todos:

¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!

Pilato:

Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él.

Todos:

Nosotros tenemos una ley –y según esa ley- tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.

Lector:

Cuando oyó Pilato estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el Pretorio, dijo a Jesús:

Pilato:

¿De dónde eres tú?

Lector:

Pero Jesús guardó silencio y Pilato le dijo:

Pilato:

¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?

Jesús:

No tendrías autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.

Lector:

Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo; pero los judíos gritaban:

Todos:

Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey, está contra el César.

Lector:

Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman “el enlosado”. Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dejo Pilato a los judíos:

Pilato:

Aquí tenéis a vuestro rey.

Todos:

¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!

Pilato:

¿A vuestro rey voy yo a crucificar?

Todos:

No tenemos más Rey que el César.

Lector:

Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado “de la calavera” (que en hebreo se dice Gólgota).

SILENCIO

LA CRUCIFIXIÓN Y LA LANZADA

Narrador:

Del costado de Jesús brotan sangre y agua, símbolos del bautismo y del Espíritu Santo…

Lector:

Llegados al Gólgota lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado. Uno de ellos le insultaba diciendo:

Ladrón 1:

¿No eres tú el Cristo? Pues sálvate a ti y a nosotros.

Lector:

Pero el otro le reprendió:

Ladrón 2:

¿Es que no temes a Dios tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio éste nada malo ha hecho.

Lector:

Y decía:

Ladrón 2:

Jesús acuérdate de mí cuando estés en tu reino.

Lector:

Jesús le dijo:

Jesús:

Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

PAUSA

Lector:

Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito Jesús, el nazareno, el Rey de los judíos. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego.

Todos:

No escribas “El Rey de los judíos, sino “éste ha dicho: Soy Rey de los judíos”.

Lector:

Pilato les contestó:

Pilato:

Lo escrito, escrito está.

Lector:

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo y se dijeron:

Todos:

No la rasguemos, sino echémosla a suertes a ver a quién le toca.

Lector:

Así se cumplió la Escritura: “Se repartirán mis ropas y echarán a suerte mi túnica”.Esto hicieron los soldados.

Silencio

Lector:

Junto a la Cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

Jesús:

Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Lector:

Luego dijo al discípulo:

Jesús:

Ahí tienes a tu madre.

Lector:

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Narrador:

Así, a los pies de Jesús nace la Iglesia: El discípulo sustituye al Hijo y somos declarados hijos de María, hermanos del Señor, hijos de Dios.

Sacerdote:

Aceptando este misterio de amor, nos atrevemos a invocar a Dios con la oración que Jesús nos enseñó:

PADRENUESTRO

DESENLACE DEL DRAMA

Narrador:

Escuchemos el desenlace solemne del drama de nuestra redención.

Lector:

Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

Jesús:

Tengo sed.

Lector:

Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se le acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre dijo:

Jesús:

Está cumplido.

Lector:

E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

SILENCIO

CREDO SOBRE LA MUERTE

Todos:

Creemos en Jesucristo, Señor de la vida y de la muerte.

Muerto para nuestra justificación,

Vivo para animar nuestra esperanza.

 

Creemos en su muerte dolorosa y solitaria,

preludio de su resurrección.

Creemos también

que nuestra carne es un hecho decisivo y personal.

Sabemos que si la muerte no tiene sentido,

toda la vida discurre en el vacío.

 

Creemos que en la muerte se recoge:

el estremecimiento ante las preguntas de la existencia,

la inseguridad,

la conciencia de la propia flaqueza.

 

Sabemos que la muerte está presente en nuestra vida:

en el dolor, la soledad, la limitación,

el miedo, la tristeza, el fracaso, el vacío.

 

Pero sabemos también que sólo en el acto

en que encontramos a Dios

podemos recuperarnos a nosotros mismos

y ser realmente hombres y mujeres.

Y este acto es la muerte,

opción definitiva,

apertura a Dios,

culminación de nuestra libertad,

lugar del encuentro total con Cristo,

donde está presente la realidad entera.

 

Gracias a este encuentro

nuestra vida tiene sentido,

en el amor, la libertad y la esperanza.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

 

PRESIDENTE:

 

En la cruz, a la hora de la verdad, un ladrón se convirtió en el prototipo del hombre que es capaz de orar, o lo que es lo mismo, que es capaz de cambiar de actitud, de convertirse.

Por eso, ahora, desde nuestra condición de necesitados, oramos por todos los hombres y mujeres del mundo:

 

Lector 1:

Elevemos a Cristo nuestra oración por todos los niños del mundo.

 

Lector 2:

Para que cada niño pueda vivir como en familia donde encuentre ternura y cariño, para que finalicen los malos tratos infantiles, para que el hambre y la violencia a la que están sometidos sean sustituidas por unas situaciones donde sea posible madurar y crecer como personas.

 

Presidente y todos: Por tu amor a los niños, escúchanos, Señor.

 

Lector 1:

Tengamos presentes en este día de Viernes Santo a todos los ancianos, hombres y mujeres que acumulan la experiencia del trabajo y de la vida.

 

Lector 2:

Para que no pierdan las ganas de vivir,

para que encuentren compasión y cariño a su alrededor,

para que sepamos ayudarles a vivir con gozo y serenidad,

haciéndoles una vida más agradable…

 

Presidente y todos: Por tu pasión y muerte, escúchanos.

 

Lector 1:

Tengamos, hoy, un recuerdo, por los enfermos de Sida, por los drogadictos, por los minusválidos, por los que se siente solos.

 

Lector 2:

Para que sepamos acercarnos a ellos,

darles acogida y comprensión,

para que haya personas generosas que les ayude, escuche y acompañe,

para que su enfermedad y su soledad nos conviertan y nos humanicen…

 

Presidente y todos: Por tu soledad y por tu dolor, escúchanos, Señor.

 

 

Lector 1:

Nuestra oración hace presente, en este día de Viernes Santo, a todos los jóvenes.

 

Lector 2:

Para que tengan la fuerza necesaria para luchar por ser personas

y no caer en lo que la sociedad les ofrece con facilidad: droga, alcohol…

para que sepan comprender, aceptarse entre ellos,

que sepamos estar a su lado,

ofreciendo nuestra amistad, cuando nos necesiten…

 

Presidente y todos: Por tu amor a la vida, escúchanos, Señor.

 

Lector 1:

Recordamos, ahora, Señor, a los que no tienen casa donde vivir, a los que pasan las noches y los días en chabolas de cartón y tablas.

 

Lector 2:

Para que tengamos valentía de conocerlos por su nombre y de ver ellos tu rostro;

para que denunciemos la injusticia de unos precios que dejan sin hogar a los más pobres y necesitados;

para que seamos capaces de luchar por una vivienda digna para todos.

 

Presidente y todos:

Por tu presencia en el hogar de Nazaret, escúchanos, Señor.

 

Lector 1:

Hagamos presentes en este momento a todos los pueblos que sufren las guerras y sus consecuencias: hambre, pobreza, muerte.

 

Lector 2:

Para que sean reducidos al silencio

los que provocan las guerras para su propio beneficio

o las contemplan como un espectáculo de artificio;

para que amanezca la paz para todo el mundo;

para que aparezca un nuevo orden internacional

diseñado por los países pobres

y no por las grandes e insolidarias potencias de la tierra.

 

Presidente y todos: Por tu injusta muerte en la cruz, escúchanos, Señor.

 

Lector 1:

En este día de Viernes Santo, oremos por todas las mujeres,

dobladas por el trabajo y el silencio de siglos enteros sin palabras.

Por las mujeres del Tercer Mundo, cargadas sus espaldas de hijos,

acostumbradas a multiplicar lo que no tienen para dar de comer a sus hijos.

Por las mujeres maltratadas, siempre con la cruz en sus hombros:

la cruz de la casa, de los hijos,

de la dignidad constantemente amenazada…

 

Lector 2:

Para que recobren su dignidad de personas y de hijas de Dios,

Para que recobren su puesto en la Sociedad y en la Iglesia,

y para que se sientan orgullosas de su papel de madres…

 

Presidente y todos: Por intercesión de tu madre, María, escúchanos, Señor.

 

Lector 1:

Tengamos presente a los extranjeros y las minorías pobres que están llegando a nuestro país como un día nosotros llegamos a Suiza, Alemania o Francia.

 

Lector 2:

Para que encuentren en nosotros cercanía y comprensión,

para que nuestro corazón se abra a ellos

y sepamos acoger la inmensa riqueza

que nos pueden aportar su forma de ser y de vivir…

Para que descubramos, y veamos que Tú eres el Padre de todos, y que a todos quieres…

Todos: Porque también Tú fuiste emigrante en Egipto, escúchanos, Señor.

 

Lector 1:

Nuestra oración quiere hacer presente, ahora, al Papa Francisco en este momento de su vida, a los obispos y a las Comunidades eclesiales.

 

Lector 2:

Para que el Papa Francisco y los Obispos alienten la vida de las Comunidades,

siendo siempre su apoyo,

estando más dispuestos a animar que a condenar.

Para que nuestras comunidades eclesiales y parroquiales

sepan estar con los crucificados que mueren

en infinidad de lugares del mundo.

Para que la Iglesia que formamos todos los creyentes en Jesús

trabaje al servicio de tu Reino.

Todos: Por tu muerte en la cruz, escúchanos, Señor.

PRESIDENTE:

Te lo pedimos todo por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ADORACIÓN DE LA CRUZ

Se trae la cruz

Se HACE LA PLEGARIA DE LA Virgen, como la primera seguidora de Jesús, la que ACOMPAÑÓ A JESÚS desde su nacimiento y ella a todos santos y testigos de hoy y de siempre, al final de la plegaria se ponen cinco pares de pies…

Plegaria de la Virgen

 

María, madre de Jesús:

Acabamos de acompañarte en los momentos finales de la vida de tu Hijo;

hemos contemplado tu dolor, la separación del hijo,

tu camino hacia la soledad…

Ya sabemos que aquello terminó en alegría desbordante,

y que tú participas ahora ya la vida resucitada.

 

Pero nosotros seguimos en la oscuridad:

nuestra fe es pobre;

nuestros dolores siguen pertinaces,

nuestros entierros, nuestras soledades…

nos hieren lo más profundo del ser.

 

¿Querrás, Señora nuestra de la Soledad, acompañarnos?

Necesitamos, Madre, tu fortaleza:

para cuidar a nuestros enfermos,

para querer a los ancianos,

para dar aliento a los que luchan por una sociedad más justa y solidaria.

 

Tenemos muchas soledades:

mucho amor sin ser correspondido,

muchos esfuerzos en el vacío,

niños y niñas sin ser acompañados,

padres que creen inútil el haber tenido hijos,

educadores que sospechan haber perdido el tiempo,

jóvenes que han perdido la fuerza de la vida,

sacerdotes acompañados por la incomprensión,

enfermos sin esperanzas,

ancianos almacenados en residencias…

 

Danos, Señor llena de soledad, esta tarde,

tu presencia, tu consuelo,

tu amor reconfortante.

Que, al menos, no nos falte nunca la esperanza:

la secreta esperanza que aquella tarde de viernes santo

ardía en tu corazón traspasado:

“la vida de mi hijo está en las manos de Dios,

del Padre al que Él tanto quería”.

 

Que esta esperanza, Señora de la Soledad,

nos acompañe siempre, hasta el final de nuestra vida,

cuando tú, Señora nuestra, cierres nuestros ojos para esta vida

y los abras para la vida resucitada.

Así sea.

 

 

EL GRITO DE TODA LA HISTORIA

 

Dentro de tu grito en la cruz

caben todos nuestros gritos,

desde el primer llanto del niño

hasta el último quejido del moribundo.

 

Cuando la palabra es pequeña e incapaz

para expresar tanto dolor nuestro,

el cuerpo y el espíritu se unen

en este espasmo descoyuntado.

 

En tu grito de hombre comprometido

por la nueva justicia,

denuncias a los vientos de todas las épocas

los sufrimientos encerrados

en las salas de tortura clandestina

y los llantos ahogados en la intimidad

de corazones justos sin salida,

todos los atropellos contra minorías impotentes

y la explotación de humanos amordazados

por leyes, máquinas, amos y fusiles.

 

En tu grito oímos la protesta de Dios

contra todas las violaciones de sus hijos e hijas.

En ti grita el Espíritu crucificado

por los tribunales, sinagogas e imperios de los siglos

que quieren enmudecer el futuro libre y justo.

La rebeldía joven de América Latina,

las mayorías negras de Sudáfrica,

se unen a tu denuncia crucificada.

 

Dentro de tu grito lanzado al cielo

encomiendan su vida en las manos del Padre

todos los que se sienten abandonados

en un misterio incomprensible.

 

Desde el desconcierto lanzado como queja

de los que experimentaron tu amor alguna vez,

pero se sienten abandonados ahora,

y sólo en la lucha contigo esperan su salida,

desde todas las noches del espíritu,

llega hasta tus manos de Padre nuestro grito.

 

En ese grito tuyo último,

dolor de hombre y dolor de Dios,

inclinamos agotados la cabeza

y te entregamos el espíritu

cuando llegamos a nuestros límites,

donde se extinguen los esfuerzos y los días

y donde empezamos a resucitar contigo.

 

 

Vigilia Pascual

Compartiendo como Jesús

Introducción

 

El centro de esta vigilia no es un cuerpo, ni muerto ni vivo, sino el fuego y el agua. Ya tenemos la primera clave para entender lo que estamos celebrando en la liturgia más importante de todo el año. Fuego y agua son los dos elementos indispensables para la vida.

Del fuego surgen dos cualidades sin las cuales no puede haber vida: luz y calor.

El agua es el elemento fundamental para formar un ser vivo. El 80% de cualquier ser vivo, incluido el hombre, es agua.

Recordar nuestro bautismo es la clave para descubrir de qué Vida estamos hablando. Hoy, fuego y agua simbolizan a Jesús porque le recordamos VIVO y comunicando Vida. Este es el centro de la experiencia pascual.

La vida que esta noche nos interesa, no es la física, ni la psíquica, sino la espiritual y trascendente. Por no tener en cuenta la diferencia entre estas vidas, nos hemos armado un buen lío con la resurrección de Jesús.

La vida biológica no tiene ninguna importancia para la realidad que estamos tratando. “El que cree en mí aunque haya muerto vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre”.

La psíquica tiene importancia, porque es la que nos capacita para alcanzar la espiritual. Solo el ser humano, que es capaz de conocer y de amar, puede acceder a la Vida divina. Nuestra conciencia individual tiene importancia sólo como instrumento, como vehículo para alcanzar la Vida definitiva. Una vez que se llega a la meta, el vehículo es abandonado por inútil.

Lo que estamos celebrando esta noche, es la llegada de Jesús a esa meta. Jesús, como hombre, alcanzó la plenitud de Vida. Posee la Vida definitiva que es la Vida de Dios. Esa vida ya no puede perderse porque es eterna.

Podemos seguir empleando el término “resurrección”, pero creo que no es hoy el más adecuado para expresar esa realidad divina. Inconscientemente lo aplicamos a la vida biológica y psicológica, porque es lo que nosotros podemos sentir, es decir descubrir por los sentidos. Pero lo que hay de Dios en Jesús no se puede descubrir mirando, oyendo o palpando.

Ni vivo ni muerto ni resucitado, puede nadie descubrir su divinidad. Tampoco puede ser el resultado de alguna demostración lógica. Lo divino no cae dentro del objeto de nuestra razón. A la convicción de que Jesús está vivo, no se puede llegar por razonamientos. Lo divino que hay en Jesús, y por lo tanto su resurrección, solo puede ser objeto de fe.

Para los apóstoles como para nosotros se trata de una experiencia interior. A través del convencimiento de que Jesús les está dando VIDA, descubren que tiene que estar él VIVO. Sólo a través de la vivencia personal podemos aceptar la resurrección.

 

 

Pregón Pascual: ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA

 

Es hora de entrar en la noche sin miedo,

de atravesar ciudades y pueblos,

de quemar lo viejo y comprar vino nuevo,

de quedarse en el corazón del mundo,

de creer en medio de la oscuridad y los truenos.

¡Es la hora de la vida nueva!

 

Es hora de levantarse del sueño,

de salir al balcón de la vida,

de mirar los rincones y el horizonte,

de asomarse al infinito aunque nos dé vértigo,

de anunciar, cantar y proclamar.

¡Es la hora de la vida nueva!

 

Es hora de romper los esquemas de siempre,

de escuchar las palabras del silencio,

de cerrar los ojos para ver mejor,

de gustar su presencia callada,

de andar por los desiertos.

¡Es la hora de la vida nueva!

 

Es hora de despertar al alba,

de descubrir su presencia entre nosotros,

de iniciar caminos nuevos,

de andar en confianza,

de pasar a la otra orilla.

¡Es la hora de la vida nueva!

 

Es la hora de confesar la vida,

de hablar poco y vivir mucho,

de arriesgarlo todo apostando por Él,

de sentarse a la mesa y calentar el corazón,

de esperar contra toda esperanza.

¡Es la hora de la vida nueva!

 

¡Es Pascua,

el paso de Dios por nuestro mundo

lavando las heridas,

sembrando esperanza,

levantando la vida,

llenando de semillas

nuestras alforjas vacías!

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Narrador:

 

Hubo un tiempo, amigos y amigas, en que todo era así:

Un tiempo en que reinaba el caos y la tiniebla. La oscuridad de la noche expresa esa realidad; hasta que Dios salió de su silencio y dijo:

Lector:

Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza;

que domine los peces del mar,

las aves del cielo,

los animales domésticos,

los reptiles de la tierra.

Y creó Dios al ser humano a su imagen:

A imagen de Dios lo creó, hombre y mujer.

Y los bendijo Dios y les dijo:

Creced, multiplicaos,

llenad la tierra y sometedla;

dominad los peces del mar,

las aves del cielo,

los vivientes que se mueven sobre la tierra.

Y dijo Dios: Mirad, os entrego todas las hierbas

que engendran semilla sobre la faz de la tierra;

y todos los árboles frutales que engendran semilla

os servirán de alimento;

y a todas las fieras de la tierra,

a todas las aves del cielo,

a todos los reptiles de la tierra.

Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Canto: 1. Señor Dios nuestro...

Narrador:

 

Y Dios hizo al hombre y a la mujer a imagen y semejanza suya. Pero, a pesar de tener luz, en el corazón de muchos seres humanos, comenzó a reinar otra vez la oscuridad, desde que Caín en plena luz del día mata a Abel, su hermano. (Pausa)

De nuevo Dios enciende en el mundo otra vez la luz; Abrahán se pone en camino tras escuchar su voz que le dice:

Lector:

 

Sal de tu tierra y de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

Toma a tu querido hijo único, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios. Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

¡Abrahán, Abrahán!

El contestó: Aquí me tienes.

El ángel le ordenó:

No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:

Juro por mi mismo, por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu único hijo, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.

 

Canto: 2. Caminaré en presencia del Señor...

Narrador:

Y Abrahán se puso en camino

y su descendencia fue grande.

Y así nació un pueblo: el pueblo de Israel.

Pero este pueblo cayó en la oscuridad de la esclavitud,

de la idolatría y de la comodidad.

Moisés fue escogido por Dios

para liberar al pueblo de la opresión.

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés:

Lector:

 

¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza el cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del faraón, de sus carros y de sus guerreros.

Dijo el Señor a Moisés:

Extiende tu mano sobre el mar y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.

Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios huyendo iban a su encuentro y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar.

Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.

Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron un cántico al Señor.

Canto: 3. El pueblo gime en el dolor...

Narrador:

 

Y Dios no olvidó nunca a su pueblo, siempre que el pueblo tropezaba y volvía a las tinieblas, se hizo oír en los profetas. Así profetizó Ezequiel:

Lector:

Esto dice el Señor:

No lo hago por vosotros, casa de Israel,

sino por mi santo nombre, profanado por vosotros,

en las naciones a las que habéis ido.

Mostraré la santidad de mi nombre grande,

profanado entre los gentiles,

que vosotros habéis profanado en medio de ellos;

y conocerán los gentiles que yo soy el Señor

cuando les haga ver mi santidad al castigaros.

Os recogeré de entre las naciones,

os reuniré de todos los países,

y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura

que os purificará

de todas vuestras inmundicias e idolatrías

y os daré un corazón nuevo,

y os infundiré un espíritu nuevo;

arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,

y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi Espíritu,

y haré que caminéis según mis preceptos,

y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

Y habitaréis en al tierra que di a vuestros padres.

Vosotros seréis mi pueblo y Yo seré vuestro Dios.

Canto: 4. El Señor nos dará su Espíritu santo...

Narrador:

 

Hubo un momento en que la luz brilló con gran intensidad y la gloria de Dios cubrió la tierra. La humanidad que Dios asumió en la Encarnación, no la abandonará jamás, ya que la Resurrección de Cristo perpetua para siempre la existencia de la raza humana:

Canto: Gloria a Gloria, aleluya...

Oremos:

 

Ilumina, Padre, esta noche santa,

con la luz de Jesús resuci­tado:

otro Reino, otro pan y otro amor

que estalla en vida nueva en nuestro mundo,

rompiendo todas las ataduras de la muer­te.

Que su fuego abra­se todas las injusti­cias y violencias.

Que nuestra vida se renue­ve hasta sus últimas entrañas.

Así lo confiamos por el mismo Espíritu del resucitado

que vive ya con nosotros por los siglos de los siglos. Amén

Lector 2: Romanos 6, 3-11

 

Canción: “Aleluya” de Ain Karem

 

¡Aleluya! ¡Aleluya! Aleluya!

¡El señor resucitó! ¡Aleluya!

Cantad todos llenos de alegría.

¡Demos gracias a nuestro Dios!

María alentó nuestra fe. ¡Aleluya!

Y el Señor confirmó su esperanza.

¡Demos gracias a nuestro Dios!

Magdalena lo anunció. ¡Aleluya!

El Señor la hizo su testigo.

¡Demos gracias a nuestro Dios!

Gritad, danzad, proclamad.

¡Aleluya! Se rompieron nuestras cadenas.

¡Demos gracias a nuestro Dios!

 

Evangelio: Lucas 24, 1-12

 

 

RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES

 

Bendición del agua

NARRADOR:

Del agua nació la vida, la tierra es un planeta azul del color del agua, y los mares y los ríos están llenos de seres vivos. También nuestro cuerpo tiene una inmensa cantidad de agua, y, atravesando el agua, nos embarcamos hacia nuevas rutas, como el pueblo de Israel, que cruzando el mar, descubrió la libertad.

PRESIDENTE:

Dios Padre, que te sirves de tu criatura, nuestra hermana agua, para significar la vida nueva y la limpieza de quienes quieren seguir los pasos de Jesús.

Dios Amor, que eres la fuente y el principio de la vida, dígnate bendecir esta agua para que ella realice en nosotros lo que significa: una vida nueva, como la de Jesús, limpia, justa y fraterna. Amén

NARRADOR:

Sumergidos en la muerte de Cristo y con Cristo, debemos re­sucitar con Él a una nueva vida, a un nuevo camino.

El nacimiento de un hombre es siempre un motivo gozoso; pe­ro éste lo es más ya que se trata de un nuevo tipo de Hombre, que Jesús inaugura con su Resurrección. Inaugurar significa que las fuerzas del destino, del augurio,. no marcarán el de­senlace de la vida del hombre.

El camino conduce a algún lugar; el triunfo del esfuerzo sobre el destino es la confirmación definitiva de que la Esperanza es lo contrario de la experiencia. Sólo quien espera realmente puede encontrar la novedad de cada acontecimiento.

Lector 1:

Vamos a renovar nuestro compromiso bautismal.

Lector 2:

Nos bautizaron sin contar con nosotros.

Lector 1:

Otros se comprometieron por nosotros. No hubo lugar para una opción personal.

Lector 2:

Hoy comprendemos lo que significa ser bautizados.

Lector 1:

Entendemos la valía de nuestro compromiso.

Lector 2:

Somos conscientes de sus exigencias y de la alegría que com­porta.

Lector 1:

No estamos solos en nuestro caminar.

Lector 2:

Muchos nos han precedido en el seguimiento de Cristo.

PRESIDENTE

San Pedro y  San Pablo,

TODOS:

Caminad con nosotros

Lector 1:

San Ignacio y San Agustín,

 

Lector 1:

San José

 

 (Cada quien puede invocar el santo o santa de su devoción.)

 

Lector 1:

Tantos y tantas que murieron en el camino por ser fieles a este compromiso.

 

TODOS:

Ésta es nuestra fe: la aceptación de Cristo y su mensaje.

 

PRESIDENTE:

Es el momento de renovar la opción de nuestro Bautismo de un modo libre. Por él nos hemos incorporado a Cristo Jesús, muerto y resucitado. Por él, ahora, queremos renovar los com­promisos de nuestro Bautismo. Es una toma de postura para caminar de forma nueva, para anunciar y vivir el Evangelio.

Declaremos, pues, públicamente, nuestra renuncia a todo lo que se opone a la vida nueva de Jesús. Os pregunto y me pregunto:

  • ¿Renunciáis a creeros superiores a los demás: a vivir en el abuso, en la discriminación racial, el cinismo, el egoísmo y el desprecio a los diferentes?

 

  • ¿Renunciáis a inhibiros ante las injusticias del mundo, lejanas y cercanas, por cobardía, pereza, comodidad o ventaja personal?

 

  • ¿Renunciáis a comportamientos donde el dinero se pone por encima del servicio y del bien común, o donde sólo preocupe la felicidad personal y el puro negocio?

 

  • ¿Renunciáis a la tristeza y desconfianza, a la falta de fe, de esperanza y de amor?

 

Profesión de fe:

  • ¿Creéis en Dios Padre, autor y defensor de la vida?

 

  • ¿Creéis en Jesucristo, luz y camino, verdad y vida, creador de fraternidad?

 

  • Creéis en el Espíritu, que anima a la familia humana a construir un mundo mejor?

 

  • ¿Creéis que es posible el futuro, incluso más allá de la muerte?

 

Esta es nuestra fe, la fe de cuantos creemos que Jesús vive en medio de nosotros,

la fe de los que somos compañeros de camino.

 

Plegaria

Gracias, Padre, por esta noche santa.

Cris­to ha resucitado y re­sucita siempre

en me­dio de toda muerte.

Que la nueva vida que todos recibimos de Ti, por Cristo,

renueve nuestra comunidad,

 nos haga vivir más unidos

y nos ponga al servicio de la vida en nuestro mundo,

en nuestra sociedad y en nuestro pueblo.

Por Jesucristo nuestro Señor.­

 


[1] Lo que se dice aquí sobre las cuestiones hay que tenerlo presente en todos los pasos.

[2] Una persona del grupo está viviendo una experiencia con una persona emigrante y nos comparte su vivencia. No es ningún modelo, quiere simplemente animarnos a realizar este itinerario y compartirlo con un grupo de personas. ¡Es posible!

[3] Una persona ha relatado la experiencia que está viviendo y la comparte. Se pretende motivar y animar  a hacerlo, que es posible. No es ningún modelo es algo que alguien está viendo. Se irá presentado los diferentes aspectos en los domingo sucesivos, así se irán poniendo de relieve los aspectos de la misericordia.