Miércoles de Ceniza niños (Rincón del maestro)

MIÉRCOLES DE CENIZA

Buenos días en este Miércoles de Ceniza: Te habrás dado cuenta que después de los Carnavales, todos los años, viene este miércoles. La religión católica nos recuerda que a partir de hoy consideramos un tiempo que nos preparará para la Pascua, que será el día de la Resurrección de Jesús. Es lo que llamamos LA CUARESMA (cuarenta días)… La Ceniza, que en muchos lugares reciben los cristianos, significa que hemos de “convertirnos y creer en el evangelio”. En el Antiguo Testamento la ceniza era un signo de querer corregirse de los fallos o pecados que en aquel tiempo cometían las personas. Por eso se la echaban en la cabeza, para significar que querían convertirse de verdad. Esto quiere decir para nosotros que, a partir de hoy, nos podemos esforzar en estar más atentos en clase, en hacer mejor la tarea, en ser más obedientes… Hoy, vamos a rezar el padrenuestro que nos enseñó Jesús.

CELEBRACIÓN MIÉRCOLES DE CENIZA

AMBIENTACIÓN: En un mural hacer un círculo grande que ponga en su interior “Dios es amor”, después monigotes (esos de las inocentadas) sueltos alrededor. Así estará el mural hasta la hora de la imposición de la ceniza que es cuando se irán poniendo alrededor del círculo unidos por las manos. Los monigotes al principio están separados. Al final, están todos unidos entre sí.

INTRODUCCIÓN: Explicación

MIÉRCOLES DE CENIZA día en que la Iglesia inicia la CUARESMA para comprometernos con nuestro amigo Jesús. Es una etapa muy importante en la que nos preparamos para celebrar la fiesta más grande de Jesús: la PASCUA. A este tiempo de Cuaresma le llamamos también tiempo DE CONVERSIÓN o de CAMBIAR EL CORAZÓN.

Cuento: “EL MONIGOTE DE PAPEL” Era una mañana de primavera. Una niña estaba jugando en su habitación: primero cogió un tren, luego una pelota, un rompecabezas… Pero todo le aburría. Por allí encima había un periódico, lo cogió y se puso a jugar con él. Primero hizo un sombrero y se lo puso en la cabeza, después un barco y lo hizo navegar por la pecera… pero también se cansó de la gorra y del barco. Entonces cogió unas tijeras y empezó a recortar formas… y después de intentarlo durante un ratito, le salió un monigote de papel. Empezó a jugar con él y sin darse ni cuenta se le pasó la mañana. Por la tarde la niña bajó al parque y como se lo estaba pasando muy bien se llevó a su monigote de papel. ¡Allí estaban sus amigos esperándole! Al monigote de papel le gustaron mucho los juegos de los niños y los niños también estaban contentos con aquel personaje tan estrafalario. Finalmente, ya cansados se sentaron a descansar. (poner el muñeco recortado de papel de periódico en el panel) El monigote de periódico era muy feliz y quería que todos los niños estuvieran muy contentos, como él y por eso empezó a contarles las historias que sabía… ¡Él estaba lleno de historias!... Pero sus historias eran de guerra, de calamidades, de miseria…. Entonces los niños se quedaron tristes y algunos hasta se pusieron a llorar. Entonces el monigote de papel de periódico pensó: “Esto que yo sé no es bueno, porque a los niños les hace llorar…” y se quedó pensativo y triste, se apartó y se fue a un rincón… ¡Él quería CAMBIAR para poder ayudar a los niños, para que estuvieran alegres y felices!

Diálogo: — ¿Os ha gustado el cuento? — ¿Cómo podemos ayudarle nosotros? — ¿Nos parecemos nosotros a este monigote cuando estamos enfadados, cuando nos insultamos, nos peleamos con los demás? — ¿No será que nosotros a veces también estamos tristes y oscuros como este muñeco? — ¿Qué podríamos hacer para cambiar? — Para ayudarle, ¿qué os parece si le damos un poco de nuestra alegría, que le dará color y luz? (Se le irán poniendo encima del monigote, las piernas, los brazos y los ojos y la boca y el corazón. Mientras se lee:) — Queremos ponerle unas piernas y pies para que pueda andar e ir a donde le necesitan. — Queremos ponerle unos brazos y manos para que pueda abrazar y acariciar a las personas que quiere. — Le vamos a poner unos ojos bien abiertos para poder mirar con ternura. Una boca bien grande para sonreír a todos. — Por último un corazón bien grande donde quema todo el mundo. ¿A que ha quedado más bonito y más alegre que antes? Nosotros, como el monigote, queremos cambiar todo lo triste y oscuro que a veces tenemos, queremos llevar alegría a los que están tristes, escuchar a los que nadie hace caso, ser cariñosos y sobre todo tener un corazón así de grande donde quepa todo el mundo como el del monigote de papel. Por eso hoy imponemos la ceniza, como signo de que queremos cambiar, (tradición que la Iglesia celebra desde hace muchos años el Miércoles de Ceniza). Y queremos vivir como Jesús y prepararnos para la Pascua que es el día que celebramos que Él resucita. Evangelio: Ahora escucharemos lo que nos dice Jesús en el Evangelio: (Jn 13, 34-35). “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros”.

Imposición de la ceniza:

El símbolo de la ceniza

Cuando quemamos algo ¿qué queda? CENIZA. Las cenizas son nuestros egoísmos y enfermedades: peleas, mentiras, pereza en el estudio, falta de cariño y respeto a nuestros padres… La ceniza significa que todo lo anterior lo hemos quemado y que queremos que nazca en nosotros algo nuevo: la paz, la amistad, la solidaridad, el amor, la dulzura, la comprensión. Vamos a quedarnos unos momentos en silencio para rezar pidiéndole a Dios, nuestro Padre, que nos mire con cariño a todos y bendiga con su amor esta ceniza que vamos a imponer en nuestra frente como signo de nuestro deseo de cambiar y dejar nuestras actitudes cómodas y egoístas (breves momentos de silencio).

Bendición e imposición de la ceniza

(Y se impone a cada niño/a la ceniza y como mensaje en lugar del clásico: “Conviértete y cree en el Evangelio” sugerimos el siguiente: “Pórtate bien y ama a los demás”).