COMENZAMOS LA CUARESMA

Miércoles de Ceniza: se inicia la Cuaresma. Es una fecha especial, con una poderosa simbología: en cualquier parroquia impondrán la ceniza a quien acuda a los oficios de este día. Las iglesias se llenan casi como en domingo y tanto en España como en Hispanoamérica acude mucha gente que normalmente no va a misa, gente que acude solo cuatro o cinco veces al año.  

La gente se pone en fila y acude hacia el altar. El sacerdote o diácono, a veces un laico, les pone ceniza en la frente. Antropológicamente, muchas personas, incluso poco religiosas, intuyen que es una oportunidad de empezar de nuevo, con una idea muy realista, incluso contracultural: “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

1.- ¿Por qué se impone la ceniza?
La ceniza es un símbolo descrito en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia:

“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las Cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.

2.- ¿La imposición de la ceniza es un ritual  “oficial”?
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. En este se explica que al término de la Misa, se bendice e impone la ceniza hecha de los ramos de olivo bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior. Algunos detalles sobre el tipo de ceniza dependen de distintos países y costumbres.

3.- ¿Cómo nació el ritual?
 Los cristianos de la Antigüedad se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo. La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años después de Cristo y a partir del siglo XI la Iglesia de Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.

4. ¿Qué simbolizan las cenizas?
La palabra ceniza, que proviene del latín "cinis": expresa la muerte, la caducidad, la humildad y la penitencia. La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin. Se recuerda la lectura del libro de Génesis: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).

5.- ¿Cómo se hace la ceniza?
Se queman los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso. Muchos conversos al catolicismo suelen comentar que al conocer este origen se asombran y dicen: “vaya, aquí está todo conectado”. Efectivamente, con los ramos del año anterior se crea la ceniza que inicia este camino cuaresmal.

6.- ¿Quién impone la ceniza y cuándo?
Este acto tiene lugar en la Misa al término de la homilía y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras bíblicas: «Polvo eres y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».  Si no hay sacerdote la impartición de cenizas puede realizarse sin Misa, pero se recomienda celebrar al menos una liturgia de la palabra. Atención: cualquier laico cristiano puede imponerla, pero sólo el sacerdote o el diácono puede bendecirla. 

7.- ¿Quién se puede imponer la ceniza?
Una razón de que este rito sea tan popular en todo el mundo es que cualquiera puede recibirlo, incluso los no católicos ni cristianos. En Asia acuden a recibirlo budistas, hindúes, taoístas... El Catecismo (1670 ss.) lo define como un sacramental: los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia estos «preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella». Aunque mucha gente aprovecha el Miércoles Santo para confesarse, y es recomendable, no hay necesidad tampoco de confesarse o estar en gracia para recibir la ceniza.

8.- ¿Es pecado no ir a misa el Miércoles de Ceniza?
 No: el Miércoles de Ceniza no es día de precepto, ir a misa este día tan especial no es obligatorio. Eso hace más hermoso ver que el templo se llena de gente con conciencia de que Dios quiere hacer algo en sus vidas.

9.- ¿Cuánto mantengo la ceniza en la frente?
Lo que se quiera, no hay un tiempo determinado. Algunos se la quitan en cuanto salen de la iglesia. Otros la llevan puesta con orgullo todo el día. No hay ninguna obligación. Para muchos es un gesto de humildad mantenerla y puede ser que se arriesguen a comentarios desagradables de otras personas. Para otros es un elemento simpático y hasta alegre, que encaja con lo que pedía Jesús: "Cuando ayunéis no pongáis caras tristes, estad alegres".

10.- ¿Cómo funciona el ayuno y la abstinencia en Miércoles de Ceniza?
El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo es obligatorio el ayuno para los católicos mayores de 18 años y menores de 60 (excepto enfermos, embarazadas y otros casos similares). Fuera de esos límites es opcional. Ayuno significa que los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez en todo el día. 

Además, desde los 14 años, hay que abstenerse de comer carne (de mamífero o ave) este Miércoles y los viernes de Cuaresma. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario. Como curiosidad, en los lugares donde hay costumbre de comer caimán u otros reptiles la Iglesia explica que esta carne (y la de los peces) sí se puede comer.

 
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El obispo David L. Ricken de Green Bay, Wisconsin, presidente del Comité para la evangelización y la catequesis de la Conferencia de obispos católicos de los Estados Unidos (USCCB, por su sigla en inglés), sugiere "10 cosas que debemos recordar en Cuaresma", tiempo que empieza este Miércoles de Ceniza (para tener más claro el Miércoles de Ceniza y sus ayunos lea aquí)

1. Recordemos la formula: oración, ayuno, caridad. 
La Iglesia hace una buena labor captando ciertas verdades al utilizar listas y fórmulas que son fáciles de recordar: 10 Mandamientos, 7 sacramentos, 3 personas en la Trinidad. Para la Cuaresma, la Iglesia nos da algo como un eslogan—Oración, Ayuno y Caridad—que son las tres cosas que debemos poner en práctica durante este tiempo.

2. Es un tiempo de oración. 
La Cuaresma es esencialmente un acto de oración extendido a lo largo de 40 días. Mientras oramos, iniciamos un caminar, uno que esperamos nos acerque más a Cristo y obre en nosotros un cambio por nuestro encuentro con Él.

3. Es un tiempo de ayuno. 
Con los ayunos del Miércoles de Ceniza y del Viernes Santo y los viernes sin comer carne, intercalados con nuestra disciplina personal, la Cuaresma es ahora el único tiempo en el que muchos católicos ayunan realmente. Y, por eso quizás, se le da tanta importancia, "¿A qué cosa renunciarás en esta Cuaresma? ¿a los hot dogs? ¿a la cerveza? ¿a los dulces?" Para algunos de nosotros esto es casi como un juego pero el ayuno es una forma de penitencia que nos ayuda a alejarnos del pecado y a acercarnos más a Cristo.

4. Es un tiempo para disciplinarnos mejor. 
Los 40 días de Cuaresma son también una buena ocasión, un tiempo fijo para ocuparnos de nuestra disciplina personal en general. En vez de renunciar a algo, quizás pudiésemos hacer algo positivo. "Voy a hacer más ejercicios. Voy a orar más. Voy a portarme mejor con mi familia, mis amigos y mis familiares.

5. Es dejar morir algo de nosotros. 
El lado más serio de la disciplina durante la Cuaresma es que va más allá del auto-control—es encontrar esos aspectos en uno mismo que no están imitando a Cristo y dejarlos morir. El sufrimiento y la muerte de Cristo es lo que más ocupa nuestra mente durante la Cuaresma y nos unimos a este misterio sufriendo y muriendo con Cristo y siendo resucitados de una manera purificada.

6. No hay que hacer mucho. 
Existe la tentación de convertir la Cuaresma en un período ambicioso de reinvención personal pero lo mejor es que sea un tiempo simple y enfocado. Hay una razón por qué la Iglesia trabaja en estos misterios año tras año. Pasamos toda nuestra vida tratando de acercarnos más a Dios. No trates de concentrar todo en una sola Cuaresma. Esa es una receta para el fracaso.

7. La Cuaresma nos hace percatarnos de nuestras debilidades. 
Por supuesto, aunque nos fijemos metas sencillas para la Cuaresma, aun así, tenemos dificultad para cumplirlas. Cuando ayunamos nos damos cuenta de que una comida es lo único que nos separa de pasar hambre. En ambos casos, la Cuaresma nos hace percatarnos de nuestra debilidad. Esto puede ser doloroso pero al reconocer lo indefensos que somos, hace que busquemos la ayuda de Dios con sinceridad y con renovada urgencia.

8. Sé paciente contigo mismo. 
Durante la Cuaresma, cuando nos enfrentamos a nuestras propias debilidades, la tentación es sentirnos molestos y frustrados. "¡Qué mala persona soy!" Pero esa es una lección errónea. Dios nos llama a ser pacientes y a vernos como Él nos ve, con un amor incondicional.

9. Tiende la mano caritativamente. 
Durante la Cuaresma, cuando experimentamos debilidad y sufrimiento, ese es el momento de renovar nuestra compasión por aquellos que sufren, que tienen hambre o que pasan necesidades. La tercera parte de la fórmula para la Cuaresma es la caridad. No se trata de echar unos cuantos dólares más en la canasta de la colecta; se trata de tender la mano a los demás y, sin cuestionar, ayudarlos a manera de compartir la experiencia del Amor incondicional de Dios.

10. Aprende a amar como Cristo. 
Dando de nosotros mismos en medio de nuestro sufrimiento y abnegación, nos acerca más a amar como Cristo, quien sufrió y se entregó incondicionalmente en la cruz por todos nosotros. La Cuaresma es un caminar por el desierto para llegar al pie de la cruz en el Viernes Santo, cuando lo buscamos, imploramos su ayuda, nos unimos a Él en sufrimiento y aprendemos a amar como Él.